lunes, 24 de noviembre de 2014

Mamá, ¿me lees un cuento?

Hoy no traigo receta. Hoy traigo alimento para el alma, que también hace falta.

Cuántas veces habremos oído de nuestros cachorritos aquello de "mamá, ¿me lees un cuento?" Los cuentos antes de dormir, esos de media tarde para pasar el rato... A los niños les encanta que los padres les lean y, además, es algo que les beneficia un montón aunque ya sepan leer. Aprenden a entonar, aprenden "lecciones" y aprenden que los papás también disfrutamos (y mucho) pasando este ratito tumbado con ellos en la cama o cogiéndoles en brazos cuando "ya son mayores" con la excusa del cuentito.

Sobre las lecciones que enseñan los cuentos, especialmente los clásicos, tengo muchas reticencias: princesas que solo son felices cuando encuentran a su prícipe azul, padres que se van a trabajar dejando a las mujeres al cuidado de la casa, niñas incluso muy pequeñas que se hacen cargo de sus padres viudos. No me gustan los mensajes que se transmiten.
También en las relaciones entre padres e hijos: padres que se van de viaje dejando a los hijos solos en casa, niños que se crían tomando el biberón en la cuna, sin unos brazos amorosos que los arrullen, madrastras que maltratan... los ejemplos son interminables.

Por eso hoy quiero presentaros unos cuentitos muy especiales escritos por una amiga muy especial: Elena es periodista, pero trabaja como doula y asesora de lactancia y porteo en Brasil y escribe un blog sobre estos temas, MamaÉ me mima.
Pero voy a dejar que sea ella misma quien os hable:


Como madre, siempre sentí falta de poder contar a mis hijos cuentos infantiles en los que ellos se pudieran ver reflejados o identificados. Cuentos con niños que toman teta, cuentos donde los bebés no nacen rodeados de un equipo quirúrjico, cuentos en los que gestar, parir, criar, dormir, alimentar... sean actos naturales del ser humano.

Trabajo hace seis años como doula de puerperio en Brasil, donde vivo. Soy asesora de lactancia y de porteo, y por suerte estoy siempre en contacto con familias que también ven y practican todos estos procesos como algo natural. Para todas vosotras, que también sentís falta de esta forma de criar en la literatura infantil, parí estos cuentos  junto a dos maravillosas ilustradoras. Aquí tenéis el resultado!! (Envios a toda España).


 ¿Cómo entró la hermanita en tu barriga?
Elena de Regoyos / Daniela Magnabosco

¿Cómo entró la hermanita en tu barriga, mamá? ¿Cuándo va a salir? ¿Y cómo? ¿Podrá tomar teta, como yo? ¿Dónde va a dormir?
Todo un mundo de interrogantes antes la creciente barriga de mamá y lo que eso significa.
Precio: 15€


Yo también soy un mamífero
Elena de Regoyos / Ana Grasset

Con un simple vistazo al mundo animal observamos que gestan, paren, amamantan, protegen e, incluso, cargan a sus crías naturalmente. Así se lo indica su instinto, y así lo hacen.
Nosotros, humanos, tenemos la oportunidad de ejercer de mamíferos con nuestras crías. Es lo que somos. Es lo que ellas necesitan. ¡Hagámoslo!
Precio: 12€

Yo he tenido estos cuentitos de Elena en mis manos y son preciosos. Las ilustraciones realizadas también por auténticas artistas y unos textos muy cuidados con un lenguaje al alcance de los mas peques; pensad que Elena es mamá de tres preciosos cachorritos con los que habla mucho. Algunas de sus conversaciones están plasmadas en estos cuentos.

Os aseguro que serán un regalo perfecto para estas navidades. No os lo penséis mucho y contactad con ella en su dirección de correo electrónico: mamaedoula@gmail.com o en facebook.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Berenjenas a la parmesana

Las berenjenas me cuestan, no son mi verdura (hortaliza, más bien) favorita y por eso tiendo a cocinarlas camufladas.
Cuando mi amiga Almudena me regaló unas cuantas berenjenas de la huerta familiar, decidí robarle esta receta a Pilar, de Per sucar-hi pa que tiene un blog gourmet, lleno de platos de lujo que nunca fallan.

La parmigiana di melanzane (parmesana de berenjenas o berenjenas a la parmesana) es un plato típico de la Campania, al sur de Italia. El ingrediente protagonista, por supuesto, es la berenjena, como en el reto Color y sabor de temporada de este mes. Junto con el queso parmesano y la salsa de tomate, las berenjenas combinan para dar lugar a una especie de pastel aromático, jugoso y de sabor intenso. La variante napolitana suele llevar también queso mozzarella, mientras que en la versión siciliana y apuliana puede emplearse queso pecorino. Como véis, casi cualquier queso puede usarse en este plato, incluso, a falta de un queso italiano, un buen manchego curado puede resultar bastante bien.
Este plato, tan típico en las familias de Italia meridional, suele servirse caliente, aunque también es muy apreciado a temperatura ambiente.
Yo, sin duda, lo prefiero caliente. Aguanta bastante bien el "recalentado" al microondas, por lo qu es óptimo para la versión táper de los que solemos comer en la oficina.


 
  • 1 o 2 berenjenas, dependiendo del tamaño y del número de comensales
  • salsa de tomate
  • queso mozzarella en bola, no rallado (si es de búfala, mucho mejor, la textura y el sabor cambia por completo; hoy en día es bastante fácil encontrar en los súper mercados, aunque el precio es algo más elevado)
  • 50 gr. de queso parmesano rallado. En su defecto, cualquier otro queso cuarado.
  • orégano, salvia o albahaca
  • aceite de oliva
  • sal

  1. Pelar las berenjenas, partirlas en rodajas del espesor deseado, salarlas abundántemente y dejarlas una media hora reposando para que se quite el amargor.
    Puedes dejar la piel si te gusta. En cuanto al grosor, para este plato se recomienda que las rodajas sena de medio centímetro, aproximadamente, es decir, más bien gorditas. Ya he dicho antes que a mí la berenjena me cuesta un poco, así que siempre prefiero hacer las rodajas más finitas, pero eso ya es cuestión de gustos.
  2. Pasado el tiemo de reposo, se lavan abundantemente con agua para eliminar los restos de sal y que el plato no se nos quede demasiado salado y se depositan las rodajas de berenjena en una bandeja de horno forrada con papel parafinado o con una lámina de silicona.
    Horneamos unos 15 minutos a 150º, cuidando de que no se nos quemen.
  3. Teniendo ya los quesos rallados (la bola de mozzarella podemos ponerla en rodajitas, también), sacamos las láminas de berenjenas del horno y preparamos una fuente en la que iremos disponiendo en el fondo una capa generosa de salsa de tomate, otra de berenjenas, otra de mozzarella y por último el parmesano. Repetimos la operación hasta terminar con todos los ingredientes.
    La última capa será de tomate y queso parmesano, para que se dore ligeramente en el horno.
  4. Metemos de nuevo al horno, a unos 180º, con calor arriba y abajo, unos 30 minutos, hasta que esté gratinado a nuestro gusto.
¡Listo para consumir!


Con esta receta participo, una vez más, en el reto Color y sabor de temporada que este mes tenía como protagonistas al caqui o a la berenjena. En mi caso, como véis, me he sumado al carro de las berenjena que hasta hace unos días han estado de plena temporada a pesar de lo avanzado del otoño, debido al calor que hemos tenido hasta primeros de noviembre. Menudas berenjenas había aún en las matas :)
¡Feliz finde!


jueves, 20 de noviembre de 2014

Buñuelos de calabaza

Segunda vez en pocos días que me presento aquí con un dulce typical spanish, hoy de manos de los desafíos en la cocina. En esta ocasión estábamos emplazados todos los participantes a cocinar un dulce frito de cualquier región de España que no fuera la nuestra.

Los dulces fritos son muy típicos de la cocina tradicional española. En cualquier región hay alguno que es característico de una fiesta en concreto o para las meriendas tradicionales. Había bastantes para elegir, pero en esta ocasión, yo me decidí por los buñuelos de calabaza que solía comer cuando íbamos a las fallas de Valencia, ¡cuántos buenos ratos hemos pasado en esa preciosa ciudad!
Y cuántos buñuelos de calabaza bien pringaditos de azúcar hemos comido en sus calles, en especial durante mis embarazos, porque los dos cachorritos visitaron las fallas dentro de mi tripita.


La receta, sin embargo, la he sacado del blog de Patricia, Las cosas de mi cocina; si no lo concéis no os queda más remedio que pasaros a visitarla porque tiene un blog precioso lleno de cosas ricas y siempre todo sale bien. Por experiencia.
Sus buñuelos (podéis verlos pinchando aquí) son los mallorquines de patata; yo los he hecho prácticamente iguales, pero sustituyendo la patata por calabaza y adecuando un poco la cantidad de harina porque la calabaza tiene más agua que la patata y la masa quedaba un poco demasiado líquida.

Así que, en honor de mis amigos valencianos y de tantos y tan buenos recuerdos, vamos con la receta:
(para unos 10-12 buñuelos)
  • 250 gr. de calabaza
  • 160 gr. de harina
  • 8 gr. de levadura fresca de panadería
  • Azúcar blanquilla para rebozar
  • Aceite de oliva para freír

  1. Pelamos la calabaza y la asamos hasta que quede blandita y la podamos chafar con el tenedor.
    Se puede hacer en el horno, pero si no lo tienes encendido, es mejor usar el microondas, más rápido y económico. Para ello, se coloca la calabaza partida en trozos medianos en un recipiente apto para el microondas y se tapa. Se cocina durante 6 minutos a máxima potencia.
    Sacamos la calabaza con cuidado de no quemarnos y probamos a aplastarla con un tenedor. Si estuviera aún un poco entera, cocinamos otro mintuo más y volvemos a probar.
    Truquillo: pelar la calabaza en crudo a veces es muy complicado. Necesitarás un muy buen cuchillo (a mí me van genial los de cerámica) y una tabla de cortar, además de un poco de maña y mucha paciencia. Otra opción es meter la calabaza en el microondas con la piel. Una vez cocinada, al estar más blanda, se pela con mucha más facilidad.
  2. Mezclamos la calabaza bien chafadita con un tenedor, con la harina y la levadura hasta conseguir una masa uniforme bastante pegajosa.
  3. Dejamos reposar la masa, bien tapada con un papel film (que no toque dierctamente con ella o será muy difícil de quitar después, tan pegajosa es) durante una hora aproximadamente, hasta que doble su volumen -más o menos-
  4. Preparamos una sartén con abundante aceite de oliva y un cuenquito con agua.
    Cuando el aceite esté bien caliente, vamos tomando con las manos siempre mojadas en el agua, porciones de la masa, les damos forma de bola, hacemos el agujerito del centro y depositamos en la sartén.
  5. Freímos por ambas caras con cuidado de que no se nos quemen, pero queden bien hechos por dentro.
  6. Sacamos de la sartén y los dejamos reposar un rato sobre un papel de cocina para que suelten el exceso de aceite. Después los rebozamos en azúcar blanquilla y ¡a comer!
Están deliciosos recién hechos, cuando aún están templados, acompañados de un chocolate caliente. Una merienda ideal para las tardes de invierno.

Para conocer más dulces fritos typical spanish, no tenéis más que visitar el blog del Desafío en la cocina para descubrir cuantas recetas han preparado mis compañeros. Podéis hacerlo pinchando aquí.


viernes, 14 de noviembre de 2014

Pastel {enrollado} de carne picada

Llevo bastantes días sin publicar en este blog, pero no he estado alejada del mundo blogueril, nooooo. Lo que pasa es que estamos con un proyecto súper emocionante, bastante liadas con la nueva etapa de La cocina typical spanish que se ha estrenado hace unos días con un sistema de blogs anfitriones que está teniendo una acogida genial. Ni en sueños nos lo podíamos esperar. Pero, claro, hasta que las cosas rueden solas, todas las novedades dan trabajo. El resultado es que este blog ha estado parado unos días paradillo, pero ya estoy de vuelta y os traigo una receta que a los cachorritos les va a encantar. Los míos, al menos, lo devoraron.

Es el resultado de un día de poco tiempo; tenía la carne aliñada para hacer filetes rusos, pero se me echó el tiempo encima haciendo otras cosas, así que me quedé sin tiempo para freír los filetes. Se me ocurrio prepararlo de esta manera que ahora os contaré; de esta manera, mientras se hacía solito en el horno, yo pude ir bañando a los cachorritos. Cuando terminamos, la cena estaba lista. Todo son ventajas cuando cocinas en el horno.
Todo, salvo la factura de la luz...
  • 1 kg. de carne picada de ternera
  • 300 gr. de espinacas frescas
  • 1 huevo
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 o 2 cucharadas de pan rallado (eventualmente)
  • 250 gr. de jamón serrano cortado en lonchas finas (se puede sustituir por beicon, pero yo no tenía)
  • Queso rallado

  1. Lavamos las espinacas, las escurrimos bien y las picamos muy finas. Mejor con la picadora. Reservamos.
  2. En un bol grande mezclamos la carne picada con el huevo y la sal. Incorponramos las espinacas picadas y removemos bien con una espátula o con la mano, hasta que la mezcla sea uniforme. Si queda demasiado blanda, podemos echar un poquito de pan rallado, pero con cuidado para que no resulte seca.
    Y si vemos que le cuesta ligar, incorporaremos otro huevo.
  3. Extendemos la mezcla de carne picada sobre un trozo grande de papel de aluminio, hasta obtener un rectángulo de un centímetro de grosor aproximadamente.
    Sobre él colocamos las lonchas de jamón serrano y espolvoreamos con el queso rallado. También podríamos poner lonchas de queso.
  4. Enrollamos la carne ayudándonos del papel de aluminio. Tenemos que conseguir un rollo bien prieto, para que no se desmorone luego a la hora de rebanarlo.
  5. Depositamos sobre una bandeja de horno y horneamos durante unos 40 minutos a 180º. Pasado este tiempo podemos quitar el papel de aluminio y meterlo de nuevo al horno para que el rollo de carne quede doradito por fuera; no es imprescindible, pero queda "más mono".
  6. Sacamos del horno y dejamos enfríar completamente antes de rebanarlo. Cuanto más frío, más fácil: si no tenéis prisa, podéis dejarlo en el frigorífico para el día siguiente y, entonces, podréis hacer los filetitos más finitos.

Como véis, se trata de un plato completo que lleva la verdura incorporada, lo cual facilitará la labor de conseguir que los cachorritos se la coman sin protestar.
Se puede comer tal cual porque está muy jugoso o acompañarlo de alguna salsa. Yo haría alguna con un toque dulce para conseguir contrastes de sabor.
Además, es perfecto para llevar en el táper al a oficina porque aguanta en perfecto estado el paso por el microondas e incluso se puede consumir del tiempo.

Ahora, a disfrutar del finde, que nos lo hemos ganado.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Sin receta, pero con mucho alimento

Cada vez vemos a más gente necesitando ayuda de los demás. Gente que, seguramente, pasando una enorme vergüenza debe pedir ayuda a ONG, Banco de Alimentos o asociaciones altruistas. Esas personas, que posiblemente lleven años en paro, pasando días muy malos y muy duros necesitan de la solidaridad de los demás para que su días sean un poco más llevaderos. Algunos tienen hijos pequeños, que lamentablemente están sufriendo y, mucho, las consecuencias de esta maldita crisis.
Y es ahí, cuando la solidaridad de los extraños es tan necesaria cuando debemos ponernos las pilas. Cuando debemos arrimar el hombro por que nunca sabes si mañana necesitarás una mano extraña para seguir en pie. 

Por eso, cuando vi esta magnífica iniciativa de Maite del blog Hierbas y especias, empujada también por mis compañeras del La cocina typical spanish, no dudamos nada en sumarnos a ella. 
En Aaqua (Ayudar A Quien Ayuda) lo que hacen es recoger alimentos donados y entregarlos a comedores y centros sociales en Madrid. Siempre andan escasos y hay que garantizar el reabastecimiento.



Para ello, y a través de la compra online, podemos ayudar no solo a los comedores sociales, si no a esas familias que no tienen recursos y que con todos sus miembros en paro están muy necesitados de alimentos de primera necesidad. 
Como veis, no nos llevará más de unos minutos en hacer una compra: legumbres, pañales, leche, papel higiénico...
Pensadlo, ¿cuánto nos cuesta? ¿10 euros? Si, sé que es pedir demasiado. Que muchos estáis pensando: "si, pero son 10 euros" Pues 5. No hace falta que sea una compra exagerada, si no que todos contribuyamos. Un poco de todos es mucho.

Estos son los centros donde podemos realizar esa compra online
  • Mercadona (no sirve en el punto de recogida de Sanchinarro).
  • Carrefour
  • El Corte Inglés
  • Hipercor
  • Caprabo
  • Ulabox
  • Eroski
  • tudespensa.com
  • En la Parafarmacia Baétulo se han subido a la cadena de blogs solidarios y han hecho una acción especial para esta campaña. Las papillas infantiles que donéis desde su tienda tienen descuento además de gastos de envío gratis.

Esta compra debéis enviarla a:
  • Aaqua: C/ Manuel de Falla, 5, portal B, Bajo B. 28224 Pozuelo de Alarcón. (Horario conserje 24h).
  • Aaqua . C/ Vicente Blasco Ibáñez nº 81. 28050 Madrid    (Sanchinarro). De 9h a 14h

Todo los miembros de La cocina typical spanish queremos daros las gracias. Porque sabemos que estaréis al pie del cañón. Gracias a todos los voluntarios, esas personas que donan su tiempo, su energía y sus fuerzas para ayudar a los que no tienen.


¿Qué podéis hacer para entrar en la red de blogueros solidarios?

- Crea una entrada sin receta haciendo un llamamiento a la donación de alimentos y lo que te hayas ahorrado lo inviertes en hacer una pequeña compra de donación.
- En la entrada debes poner la lista de supermercados y la dirección de envío para ponérselo más sencillo a los que deseen colaborar donando comida.
- En la entrada habla de los voluntarios de Aaqua (Ayudar a quien ayuda) y añade un link a su blog.
- Si conoces otras asociaciones o grupos de voluntarios no dejes pasar la oportunidad de hablar de ellos y facilitar sus contactos.
- Manda un email a tus amigos blogueros y cuéntales lo que estamos haciendo.

- Antes de publicar manda un e-mail a maitemsalonso@gmail.com con el nombre de tu blog y Maite te hará una insignia de la campaña para que la pongas en tu blog.

No sabemos lo afortunados que somos por poder llevar cada día, sin problemas, un plato a la mesa para nuestros hijos.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Pan dulce de calabaza

Estamos en plena temporada de calabazas. Dejando atrás las cansinas calabazas decoradas para Halloween, noviembre es el mes del comienzo del otoño (y este año de verdad de la buena) porque octubre suele ser más de transición y el mes en el que las calabazas están en su mejor momento. ¿Por qué no, entonces, aprovechar y cocinar algo con ellas?

Esta era la propuesta para este mes del reto ¡Qué rico, mami! y la verdad es que mis cachorritos sí han dicho justamente eso cuando le hincaron el diente a este pan dulce con calabaza. Y no es para menos porque ¡está buenísimo!

Tiene una miga súper jugosa y una corteza crujientita y dulce con una capita de azúcar por encima que más que para un desayuno o una merienda, yo lo aprovecharía para un pecado. Pero de los grandes.
Además, al llevar calabaza, la humedad extra que eso le aporta a la miga, ayuda a que se conserve en un estado óptimo durante más tiempo. Me ha encantado.
La receta se la he tomado prestada a Marisa, de Thermofan. Podéis ver aquí su versión, más tradicional que la mía que no lleva ni frutos secos (porque los cachorritos no son muy amantes, ¿les pasa a todos los niños?) y sin anises porque la no amante, en este caso, soy yo.

  • 500 gr. de harina de fuerza
  • 150 gr. de azúcar
  • 200 gr. de calabaza (ya pelada y sin semillas)
  • 10 gr. de levadura fresca de panadero
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 1 huevo
  • una pizca de sal
  • 100 gr. de leche

  1. Asamos la calabaza hasta que esté blanda. Podemos hacerlo en el horno o en el microondas. Yo usé el microondas: entre 5 o 6 minutos. Tiene que poder chafarse fácilmente con un tenedor; si hace falta, asamos un minutillo más.
  2. Ponemos todos los demás ingredientes en la jarra de la My Cook y seleccionamos la opción de amasado durante 4 minutos. Tiene que quedar una masa lisa, brillante, muy pegajosa.
    Añadimos la calabaza y amasamos 2 minutos más.
    Para hacerlo en la panificadora es exactamente igual: ponemos todos los ingredientes en la cubeta y seleccionamos el programa de amasado. Cuando estén prácticamente ligados, incoporamos la calabaza y dejamos que continúe amasándose hasta que esté todo perfectamente integrado y la masa sea lisa y brillante.
  3. Dejamos reposar la masa hasta que doble su volumen.
  4. Volcamos sobre la superficie de trabajo, desgasificamos y depositamos sobre la bandeja de hornear forrada con papel de hornear. Os recomiendo que sea grande porque la que yo elegí era más bien medianita y esta masa crece muchiiiiísimo. No lleguó a desbordarse, pero hubo un momento que temí por la integridad del horno. Aunque de esta manera ha quedado un pan con unas rebanadas preciosas...
  5. Dejamos reposar de nuevo hasta que vuelva a aumentar su volumen, espolvoreamos la superficie con azúcar y horneamos a 108º durante 40 minutos aproximadamente.
    Si vemos que antes de este tiempo se dora mucho por arriba, como me pasó a mí, lo cubrimos con un trozo de papel de aluminio: es un pan muy grande y no puede estar menos tiempo en el horno o se quedará crudo por dentro.
  6. Sacamos del horno, depositamos sobre una rejilla para que se temple y ¡a comer!
Es delicioso recién hecho, pero gracias a la jugosidad que le aporta la calabaza, aguanta en perfecto estado muchos días, casi una semana.
Pero, como es tan grande, si pensáis que no váis a consumirlo todo en este plazo, podéis rebanarlo y congelarlo. Aquí hay unas pautas que os pueden ayudar.

Ay, antes de que se me olvide: hay más, muchas más recetas otoñales con calabazas, castañas, boniatos y otros frutos de otoño en la web del reto ¡qué rico, mami!
¡¡Feliz fin de semana!!

martes, 4 de noviembre de 2014

Trenza de Almudévar {celebrando el #diadeldulceTS 2014}

El 4 de noviembre es un día especial porque hace un año del primer #diadeldulcetypicalspanish que organizamos un grupito de amigas blogueras y mirad en lo que ha desembocado, un año después: un blog precioso, renovado estéticamente y con un contenido fantásitico, lleno de recetas de las de siempre, de las de nuestras abuelas, para darles un homenaje a ellas y a nuestra fantástica gastronomía.

Y, por supuesto, en esta fiesta de cumpleaños llena de dulces típicos a la que yo me he presentado con una deliciosa trenza de Almudévar rellena de frutos secos.
La trenza de Almudévar es un dulce típico de Huesca. Nosotros la probamos en Aínsa, un pueblo precioso cerquita del Pirineo aragonés porque últimamente solemos veranear por la zona, en un entorno paradisíaco donde los cachorritos disfrutan un montón. Y tanto nos gustó la trenza que he decidido intentar emularla en casa porque aquí no se encuentra con facilidad. Y por puro vicio, para que vamos a engañarnos, porque lo de las masas es como un vicio y a mí me tiene enganchada.


La receta original de la trenza de Almudévar se guarda celosamente en la pastelería oscense que se atribuye su paternidad y a mí me ha sido difícil encontrar una para hacerla yo. He mirado varias que he encontrado por la red, he hecho cambios personales según me parecía a mí que podía ser y este ha sido el resultado. La fuente fundamental de mi inspiración, como tantas veces, ha sido el foro del pan.
(para 2 trenzas bien hermosas)
Para el prefermento:
  • 135 gr. de harina de fuerza
  • 75 gr. de leche
  • 2 gr. de levadura fresca de panadería
Para la masa:
  • todo el prefermento
  • 400 gr. de harina de fuerza
  • 75 gr. de azúcar
  • 120 gr. de leche
  • 3 yemas de huevo
  • 1 pizca de sal
  • 120 gr. de mantequilla
  • 8 gr. de levadura fresca de panadero
Para el relleno:
  • 80 gr. de frutos secos picados para cada trenza (yo usé almendras y nueces, pero se pueden echar también avellanas o, incluso, uvas pasas si os gustan).
    80 gr. de chocolate en gotas si optáis, como yo, por rellenar una de las trenzas con chocolate a petición de la cachorrita pequeña que no es muy amante de los frutos secos.
  • 50 gr. de mantequilla fundida
Para la glasa:
  • 1 clara de huevo
  • 4 cucharadas de azúcar glass.

  1. La noche anterior hacemos el prefermento mezclando todos sus ingredientes hasta obtener una masa homogénea. Es una masa un poco seca; si nos resulta muy difícil de trabajar podemos añadir un poco más de leche, pero poquita.
    Tapamos con un papel film o un gorro de ducha y dejamos fermentar toda la noche.
  2. Ahora nos toca preparar la masa. Yo lo hice con la panificadora, pero podéis hacerlo con cualquier otro utensillo o a mano si lo preferís.
    Mezclamos todos los ingredienetes de la masa salvo el prefermento y la mantequilla. Cuando estén bien integrados, añadimos el prefermento troceado y volvemos a amasar. Si fuera necesario, pondríamos de nuevo el programa de amasado de la panificadora.
    Una vez tengamos una masa homogénea, incorporamos la mantequilla y volvemos a amasar hasta obtener una bola de masa lisa y brillante. Es bastante probable que no sea suficiente con un solo programa de amasado. Lo volveremos a conectar las veces que sea necesario.
  3. Dejamos levar la masa dentro de la panificadora si la hemos usado o en un lugar reservado de las corrientes de aire si no. Hasta que la masa doble su volumen, aproximadamente.
  4. Volcamos la masa sobre la encimera y, sin volver a trabajarla, la dividimos en dos mitades. Una de ella la reservamos envuelta en un paño de cocina bien limpio. Nos ponemos con la otra: formamos un rectángulo de unos 2-3 mm de espesor (fig 1), pintamos toda la superficie generosamente con la mantequilla derretida (fig 2) y repartimos los frutos secos por encima.
  5. Enrollamos la masa como aprece en la imagen 4, por su lado más largo, cuidando que todos los frutos secos queden en el interior. Presionamos ligeramente el cierre para que quede pegado y cortamos el cilindro longitudinalmente con un cuchillo bien afilado (fig 6). Ya solo nos queda trenzar. Las capas se abrirán solas para dejar a la vista el relleno.
    Repetimos la operación con la otra mitad de la masa.
  6. Depositamos con cuidado sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear y dejamos levar de nuevo hasta que la masa aumente bastante su volumen. Aproximadamente una hora, dependiendo de la temperatura exterior.
  7. Horneamos a 180º, calor arriba y abajo, sin aire, durante unos 30 minutos, pasados los cuales sacamos la trenza del horno y la pintamos con la glasa que habremos hecho mezclando bien la clara de huevo con el azúcar glas.
  8. Volvemos a meter la trenza en el horno, esta vez apagado, durante unos 20 minutos para que la glasa se seque.
  9. Sacamos del horno y depositamos sobre una rejilla hasta que se enfríe completamente.
El resultado es un bollo delicado, crujiente por fuera gracias a la corteza, a la glasa y a los frutos secos, jugoso y ligeramente hojaldrado en su interior como consecuencia de haber pincelado la masa con la mantequilla. Perfecto para desayunar o merendar.


Observaciones:
Y Siempre os lo digo: el prefermento es muy fácil de preparar, muy rápido y solo tiene beneficios: aporta matices al sabor de los panes y bollos y ayuda a su mejor conservación. Lo único que necesitamos para hacerlo es un poco de planificación.
Aún así, si no queréis hacerlo, solo tenéis que sumar sus ingredientes a los de la masa en el momento del amasado y os ahorráis ese paso.

Y Para rellenar la segunda trenza de chocolate, se siguen los mismos pasos que para la primera, pero sustituyendo, obviamente, los frutos secos por gotas de chocolate. Esta versión no es tan clásica, pero igualmente deliciosa y seguramente más apreciada por los paladares infantiles.


Espero que os haya gustado esta delicada trenza, está buenísima, de verdad. Pero, aún así, pasaos por el blog de La cocina typical spanish para ver todos los #dulcesTS que hemos cocinado entre todos. Os puedo asegurar que caeréis en la tentación con más de uno.



¡Feliz día del dulce typical spanish!
¡Feliz #diadeldulceTS!

viernes, 31 de octubre de 2014

Gelatina de frutas

Mis cachorritos se comen genial la fruta, pero sé que hay muchos niños a los que les cuesta y hay que "engañarles" para que puedan con ella. Niños y mayores, claro...
Lo que sí ocurre en nuestra casa es que al cachorrito mayor no le gusta mucho el dulce; se come los doowaps y poco más. Pero la gelatina de frutas le gusta, sorprendentemente y el otro día me pidió que le hiciera gelatinas para el postre: no pude negarme. 

Así que, aquí os las traigo, con la ayuda de mi amiga Vane (Il prezzemolo tritato) porque era casi la primera vez que yo me ponía a trabajar con gelatina. Al final ha resultado bastante sencillito: en media hora como mucho está todo hecho. Luego solo falta el reposo para que cuaje, pero eso no da trabajo.

Para la gelatina de naranja:
  • 4 naranjas
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 4 hojas de gelatina
Para la gelatina de fresas:

  1. Ponemos las láminas de gelatina a remojo con agua fría.
  2. Exprimimos las 4 naranjas. Las mías eran muy grandes; si son pequeñas añadiremos 1/4 de vaso de agua. Ponemos el zumo a cocer junto con las 4 cucharadas de azúcar. Cuando llegue a ebullición retiramos del fuego, cogemos 4 láminas de gelatina, la escurrimos con la mano para retirar el exceso de agua y las echamos en el zumo caliente.
    Removemos bien para que se disuelva la gelatina y reservamos mientras nos encargamos de la gelatina de fresa.
  3. Mezclamos el agua con la mermelada de fresa y ponemos al fuego. Igual que antes: cuando rompa a hervir, retiramos del fuego e incorporamos las láminas de gelatina escurridas. Mezclamos bien para que se deshagan del todo y reservamos.
  4. Ya solo nos queda repartir el líquido en los recipientes que queramos usar y dejar enfriar. Cuando estén templados, los meteremos en el frigorífico durante el tiempo necesario para que solidifiquen. Las de fresa estuvieron listas mucho antes que las de naranja.
Un postre ligero perfecto para cualquier día o una merienda original.

¡Feliz fin de semana!































lunes, 27 de octubre de 2014

Pan de calabacín {con queso y harina de espelta integral}

Vamos a comenzar la semana con un pan exquisito, un pan enriquecido que os va a encantar y que, además, podéis hacer íntegramente con la panificadora, lo cual nos facilita (y mucho) la vida. Ya sabéis que yo tengo una historia de amor con mi panificadora y no puedo vivir sin ella. Por eso elaboré esta pequeña guía para aprender a usarla, para solventar esos pequeños inconvenientes que acompañan siempre a un nuevo electrodoméstico.

El pan de hoy es especial por varios motivos. Primero porque con él participo en la 5ª edición de las recetas BBSS organizada por Marisa. Se trata, como ya sabréis, de una iniciativa que pretende promocionar la cocina BBSS (buena, barata, sencilla y sana) que en esta ocasión lleva el lema "BBSS con mucha miga".
Tratándose de un reto de panes que pretende promocionar el buen pan y enseñarnos a hacerlo fácilmente en casa, yo no he podido menos que participar.


El segundo motivo por el que este pan es especial es que lleva entre sus ingredientes, como habréis adivinado por el título, calabacín y queso. La combinación de sabores es todo un acierto pero, además, es que es una solución ideal para trabajar la espelta. La espelta es una variante del trigo que contiene menos gluten; esto la hace más apta para algunos intolerantes; es más digestiva, pero sigue conteniendo gluten, de modo que no es apta para celiacos. Quizá por su menor contenido en gluten, la panificación con espelta es un poco más complicada. A mí me gusta mucho el sabor y la textura de los panes con espelta, pero les encuentro una pega y es que salen más secos que los panes elaborados con otros cereales, especialmente el trigo. Por eso me gusta mucho combinar la espelta con otros ingredientes que le aportan jugosidad, sobre todo vegetales. El pan de tomate, estrella en mi casa, queda fantástico con harina de espelta; por eso pensé en combinarla en esta ocasión con calabacín. Todo un acierto, sin duda.
  • 40 ml. de agua
  • 350 gr. de calabacín rallado (en mi caso, picado con la picadora)
  • 450 gr. de harina de espelta integral
  • 50 gr. de harina de centeno integral
  • 1 cucharadita de sal
  • 50 gr. de queso curado rallado
  • 10 gr. de levadura fresca de panadero
  1. En primer lugar tenemos que preparar el calabacín. Podéis usarlo con piel o sin ella, como más os guste. Yo lo pelé, pero si optáis por no hacerlo, aseguraos de lavarlo muy bien.
    Quitamos los extremos y lo rallamos o pasamos por la picadora. Reservamos.
  2. En la cubeta de la panificadora ponemos el agua, la sal, el queso y el calabacín rallado. Añadimos las harinas y la levadura desmenuzada si es que vamso a hacer el pan inmediatamente. Si vamos a dejar la panificadora programada, mejor dejar la levadura entera.
  3. Seleccionamos el programa de pan integral y dejamos trabajar. Puedes sacar la pala amasadora cuando termine el último amasado; yo no suelo hacerlo, pero es cuestión de costumbres y gustos.
  4. Una vez terminado el programa, sacamos con cuidado de la cubeta y dejamos reposar sobre una rejilla para que la miga no se reblandezca.
Es un pan fantástico para unas tostadas especiales en el desayuno o para acompañar cualquier comida. Y, al incorporar la humedad del calabacín, aguanta fresco y casi como recién hecho más tiempo que otros panes. Probad y me contáis.

Observaciones:

Y  La harina de espelta no es barata, así que para hacer de esta receta una verdadera BBSS podéis sustituirla por harina de trigo, más asequible. Si es posible, que sea integral.
Las cantidades de líquido pueden verse algo afectadas en este caso porque el trigo tiene tendencia a pedir menos agua que la espelta. Probad a poner 15 ml. menos de agua si usáis harina de trigo.
Y   Sobre el queso: este pan queda fantástico con queso curado, de sabor intenso. El que más os guste. Y si, en vez de usarlo rallado, lo picáis de manera que queden pequeños tropezones de queso, el bocado con premio será un auténtico lujo. Así fue como lo hice yo.
Y   Vigilad el trabajo de la máquina para que el pan no se sobrefermente y luego se nos hunda en el horneado. Al ser un pan muy hidratado, corremos el riesgo de que esto pase. Si en algún momento, antes de que haya comenzado el horneado del pan véis que ya ha levado lo suficiente, cancelad el programa y seleccionar directamente el programa de horneado; yo he tenido que hacerlo en alguna ocasión.

Ya he mencionado antes que este pan está hecho para participar en el 5º reto BBSS. Pinchad aquí para acceder a él, ver las bases y todas las recetas participantes. Marisa está, incluso, haciendo un aula de pan para que os animéis a meter las manos en la masa.
¡Feliz semana!

miércoles, 22 de octubre de 2014

Tallarines con níscalos

Ya estamos adentrados, de lleno, en la temporada otoñal. Calabazas, setas, granadas y castañas entre otros productos están ahora en su esplendor. Es importante que aprendamos a usar las frutas y verduras de temporada porque podremos obtener de ellas el máximo de nutrientes y porque serán más económicas. Economía y ecología todo en uno. Que no es poco.

Por eso este mes el reto "Color y sabor de temporada" nos animaba, en el apartado de verduras, aunque no lo son en sentido estricto, a cocinar con hongos. Hongos: setas, champiñones, níscalos. Yo me he decantado por estos últimos; podría haber elegido los champiñones, que son más accesibles y también me encantan, pero los níscalos son especiales, tienen una textura y un sabor intenso y a la vez delicado que hacen imposible resistirse a ellos.

He hecho unos tallarines sencillos porque pretendía darle protagonismo al níscalo, así que os dejo ya con la receta que, como veréis, no tiene mucha complicación:


  • Níscalos (no indico cantidades porque dependerá de los que podáis conseguir)
    Si váis a salir a cogerlos, tened cuidado de respetar muy bien el entorno, no destrocemos los bosques y nos carguemos futuras cosechas. Recordad que tenéis que ir provistos de una cesta de mimbre y que, en algunos sitios, se necesitan permisos especiales.
  • 50 gr. de tallarines por persona
  • 1/4 de vino blanco por persona
  • 50 gr. de queso azul del tipo que más nos guste. Yo usé unos restillos de gorgonzola que tenía en el frigorífico (casualmente, restos de preparar el reto color y sabor del mes anterior; espero que el mes que viene pueda usar otro ingrediente distinto porque váis a pensar que soy muuuuuy aburrida, jijiji)
  • aceite de oliva
  • sal
  • un diente de ajo

  1. Limpiamos bien los níscalos, los troceamos si son muy grandes y los dejamos secar sobre papel abosrbente.
  2. Ponemos un cazo o cazuela con abundante agua al fuego. Cuando rompa a hervir añadimos una cucharadita de sal y los tallarines sin partir. Dejamos cocer por el tiempo indicado en el paquete, sacamos, escurrimos y reservamos.
  3. En una sartén añadimos un par de cucharadas de aceite de oliva y sofreímos el diente de ajo, entero o picado, según sea nuestro gusto.
  4. Incorporamos los níscalos limpios y secos y dejamos cocinar hasta que estén hechos a nuestro gusto. Incorporamos el vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol.
  5. Añadimos a la sartén los tallarines y removemos para que se impregnen bien del sabor de los níscalos. Procuraremos no tener los tallarines mucho tiempo en la sartén para que no se pasen.
  6. Servimos y añadimos directamente en el plato el queso gorgonzola.
Comemos inmediatamente y dejamos el plato bien limpio, ¡está buenísimo! A mí me encanta el contraste del tono dulzón de este queso con la intensidad de los níscalos, ¡ñam!

Para más sugerencias sobre cómo cocinar con níscalos:

¡Feliz miércoles!