lunes, 15 de diciembre de 2014

Pollo asado con níscalos

El pollo asado es un básico en todas las cocinas. Sencillito, económico y muy versátil, el que os traigo hoy está enriquecido con níscalos silvestres recolectados por los abuelos de los cachorritos.
Hoy en día en (casi) ninguna mesa navideña se sirve pollo asado; se ha sustituido por otras cosas más elaboradas, más sofisticadas y, sobre todo, más caras.
Pero yo recuerdo que mi abuela nos contaba cuando éramos pequeñas que en su infancia, comer pollo en navidad era una fiesta porque pocas veces podían acceder a este alimento de lujo entonces, básico hoy.
Lo malo es que parece que hemos vuelto atrás en el tiempo y hoy en día muchas familias lo pasan francamente mal para llevar a la mesa cualquier cosa.
Así que, ¿por qué no comer pollo asado en navidad? Los níscalos son caros (muy caros), así que si no se han podido recolectar en el monte (lo cual abarata el plato considerablemente), pueden sustituirse por champiñones, más económicos y que también le dan un puntito al pollo. A mí el champiñón me encanta.

  • cuartos traseros de pollo. Uno por persona. Se puede usar pechuga, pero en casa nos gusta a todos más el muslito porque es más jugoso.
  • una patata pequeña por persona
  • un puñado de níscalos (o champiñones)
  • aceite de oliva
  • un vaso de vino blanco
  • sal
  • hierbas aromáticas al gusto
  1. Pelamos y lavamos las patatas. Las cortamos en rodajas de aproximadamente medio centímetro y las disponemos en el fondo de una fuente de horno.
    Salpimentamos al gusto y regamos con un chorrito fino de aceite de oliva.
  2. Sobre ellas colocamos el pollo y los níscalos bien limpios.
    He escuchado diferentes teorías sobre cómo limpiar los níscalos: hay quien dice que con un trapo húmedo nada más... si tienen mucha tierra, ¿cómo la sacas?
    Otros dicen que bajo el chorro de agua corriente, pero nunca sumergirlos.
    Lo que sí está claro es que una vez lavados deben cocinarse inmediatamente porque enseguida enmohecen.
  3. Disponemos los cuartos de pollo sobre la capa de vegetales, con la parte de la piel hacia arriba.
    La piel es otra gran controversia, hay a quien le encanta (el cachorrito mayor se come la piel crujiente como si fuera una delicatessen) y hay quien la aborrece y la quita antes de cocinar el plato.
    A mí no me gusta mucho pero no recomiendo quitarla antes de cocinarlo por varias razones. Una de ellas es que la piel le aporta jugosidad al pollo. Se dora, pero no permite que la carne quede seca. Por el contrario, si se quita la piel, a falta de esa capa protectora, la carne se secará más.
  4. Regamos con el vaso de vino, salamos bien el pollo para que al hornearse la piel se quede crujiente (podemos usar sal gruesa) y aderezamos con las hierbas aromáticas elegidas. En este caso, romero que acentúa el sabor a monte de los níscalos y le da un toque genial.
  5. Horneamos a 150º durante al menos 90 minutos. Es importante comprobar que la carne esté bien cocida por dentro y las patatas tiernas antes de sacar la fuente del horno.
La ventaja que tiene este plato es que casi se cocina solo y que se puede preparar con cierta antelación para darle un golpecito de horno justo antes de la cena.

Como postre os recomiendo estas copitas de limón y para la sobremesa, una vasito de Baileys casero con algún turrón.





sábado, 13 de diciembre de 2014

Turrón de chocolate blanco y lacasitos

Yo no soy muy de turrones. En realidad, los dulces navideños no me emocionan. Salvo los nevaditos que me han apasionado desde niña pero que están muchísimo más buenos (como casi todo) caseros y el roscón de reyes que nunca fue santo de mi devoción, pero que desde que aprendí a prepararlo yo me pierde.
Por si os interesan las recetas de estos dos dulces navideños: 
A ver, que me voy de la historia que os estaba contando. Es algo que suele pasarme cuando me pongo a hablar, entrecruzo historias y al final me pierdo.
Pero ya retomo, ya. El caso es que los dulces navideños no me emocionan y el turrón en casi ninguna de sus variedades. Y mira que me gusta el chocolate, pero el turrón de chocolate tampoco me termina de enganchar.

Lo que pasa es que a los cachorritos sí les gusta, como cachorritos que son, claro. Y, además, el reto de este mes de mi amiga Isa en su blog Cocinamos con Reina era precisamente el turrón. ¡Ah! y otro además: además ella misma me había enviado, entre otras cosas deliciosas y preciosas que están esperando su turno para ser usadas, unos moldes para hacer turrón.
Y ya no me quedaron excusas para no hacerlo.

Así que la cuestión era qué turrón hacer, puesto que ya el año pasado había hecho otros dos. Al final, pensando en lo que pudiera gustarle a los cachorritos, me decanté, sin muchas dudas, por este turrón de chocolate blanco con lacasitos:

  • 1 tableta de chocolate blanco para postres
  • 40 gr. de manteca de cerdo
  • 4 o 5 cucharadas de lacasitos y algunos más para ir comiéndolos por el camino.
  • Necesitaremos, además, un molde para hacer turrón o, en su defecto, un brick de leche vacío limpio y cortado en sentido longitudinal que forraremos con papel film. Así lo hice yo el año pasado y da muy buen resultado. Podéis verlo aquí.
  1. Troceamos la tableta de chocolate y la derretimos en el microondas con cuidado que no se queme. Para ello programaremos primero un minuto a máxima potencia, sacamos, removemos con una espátula de silicona y volvemos a programar en intervalos de 30 segundos y removiendo cada vez hasta que esté totalmente derretido.
  2. Incorporamos la manteca de cerdo y, sin volver a calentar, continuamos removiendo hasta que esta se derrita y se integre completamente.
  3. Forramos el molde que vayamos a usar de lacasitos, volcamos la mezcla de chocolate y decoramos con lacasitos también la superficie.
  4. Dejamos que se enfríe. Endurecemos en el frigorífico al menos 8 horas o hasta que esté completamente sólido.
  5. Desmoldamos y servimos.
¿A que es sencillo? Que nadie se prive de hacer su propio turrón casero porque, además de hacerlo a nuestro gusto, podemos implicar a los cachorritos; esta receta, con un adulto que supervise -el chocolate caliente puede quemar mucho-, es apta para cocineros de todas las edades. De hecho, este nuestro lo hizo casi sola la cachorrita peque :)

El día 15 Isa publicará las recetas de todos los turrones particpantes en su reto. Podréis verlos pinchando aquí.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Tapa de #jamón serrano y huevos de codorniz

Pero qué rico está el jamón serrano.
Este mes en La cocina typical spanish hemos tenido, como ya sabéis, novedades. Una de las más importantes ha sido el secreto del ingrediente a utilizar que, además, fue propuesto por Julia, de Julia y sus recetas. Parecía fácil, pero no.
Julia eligió el jamón serrano que, como he dicho antes, está buenísimo. En casa nos encanta, los cachorritos son grandes devoradores de jamón serrano porque, como he dicho en muchas ocasiones, son niños, pero más listos que el hambre.
Pero cocinarlo cocinarlo... me ha resultado complicado porque está tan rico así en crudo, con un buen pan, su poquito de queso curado y una copita de vino... Es cierto que lo uso mucho para saltear las verduras, en revueltos y cositas así, pero no como súper protagonista de una receta. En fin, que ha supuesto un reto; al final, me decidí por preparalo en plan tapa o canapé que, además de ser súper sencillo (la única complicación que tiene es freír los huevos de codorniz), nos va a venir perfecto como entrante para estas fiestas que están a puntito de llegar.


(por cada tapa o canapé)
  • 2 huevos de codorniz
  • 1 loncha de jamón serrano del bueno (que se nota un montón la diferencia)
  • 1 rebanada de pan (casero mucho mejor, lo mismo: se nota un montón la diferencia)
    Mirad este pan qué sencillito es y os va a quedar delicioso.

  1. Partimos el pan en rebanadas y las disponemos sobre el plato en el que vayamos a servir las tapas.
  2. Sobre cada rebanada colocamos una loncha de jamón serrano.
  3. Freímos los huevos de codorniz y los colocamos sobre la tapa.
    Parece sencillo, pero ya sabéis que freír un huevo, no es en absoluto aquello que dicen. La frase "no sabe ni freír un huevo" no puede emplearse como paradigma de no saber hacer nada en la cocina; muy al contrario, solo se sabe freír bien un huevo cuando se tienen muchas tablas. Yo lo he conseguido hace poco, ¡bravo! y, aún así, estos que eran pequeñitos se los dejé al papá de los cachorritos que es más paciente que yo.
    Aquí tenéis algunos truquillos que os pueden ser útiles, pero con los huevos de codorniz hay que ser pacientes porque hasta que ves todos fritos se tarda un poquito; nosotros los hicimos de dos en dos.
  4. Cuando estén todos los huevos fritos, podemos meter todas las tapas al horno un par de minutos, para templarlos porque es posible que los huevos se hayan quedado fríos.
Y no sabéis lo riquísimo que está.
¿Que queréis más ideas para comer jamoncito del rico? Pasaos por el blog de La cocina typical spanish y descubrid lo que tienen preparado todos mis compis.



domingo, 7 de diciembre de 2014

Galletas suecas especiadas {receta navideña}

Con la navidad metida ya en nuestras casas, toca ponerse también a cocinar cosas que nos metan más en el ambiente.
Estas galletas especiadas que hoy os traigo son mi aportación al reto ¡Qué rico, mami! y son tan, pero tan fáciles de hacer que son muy apropiadas para pasar una tarde de invierno en la cocina con los cachorritos al calor del horno.

Hemos elegido estas galletas suecas porque desde el viaje que hicimos el pasado enero a Estocolmo, sentimos gran cariño por la cultura sueca. De allí me traje, además, un libro de repostería sueca que, entre otras cosas, me ha servido para desempolvar mi inglés y aprender vocabulario "cocinero".

Las galletas, panes, casitas  y hombrecitos de jengibre son allí muy típicos y parece que estas, en concreto, inspiradas en unas que ellos llaman pepparkakor, suelen agujerearse antes de hornearlas para hacer un arito por el que insertar luego una cinta. De esta manera, se usan para decorar los árboles de navidad.


Pero la receta es del que nosotras llamamos "libro rosa", un libraco lleno de recetas dulces y alguna salada que me regalaron para mi cumpleaños con un nombre tan largo que es casi imposible de aprender, pero que está lleno de cosas ricas: "Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas, panes dulces y salados". Ahí es nada. Trae más dulces que salados, todo hay que decirlo y ya le dije yo al papá de los cachorritos que con este tengo libro de repostería para el resto de mi vida....

Pero vamos ya con la receta que me enrollo.

  • 125 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 180 gr. de azúcar moreno
  • 1 huevo
  • 250 gr. de harina de todo uso
  • una pizca de sal
  • 1 gr. de jengibre en polvo (si os atrevéis, se puede poner un pelín más; el jengibre les da un toque picante a las galletas que queda muy chuli, pero a mí me dio miedo que a los cachorritos no les gustara y puse solo 1 gr. Se puede poner un poquito más)
  • 1 gr. de canela en polvo

  1. Mezclamos la mantequilla con el azúcar. Añadimos el huevo y con la varilla mezclamos de nuevo hasta que quede bien integrado.
  2. En un bol aparte, tamizamos la harina junto con la sal y las especias y vamos incorporando de a poquitos a la mantequilla integrándolo bien para que no queden grumos.
  3. Envolvemos en un papel film y metemos en la nevera durante al menos una hora.
  4. Sacamos la masa de la nevera, colocamos entre dos hojas de papel de hornear y estiramos con un rodillo hasta obtener una lámina de unos 3 mm. de grosor.
  5. Cortamos las galletas de la forma que queramos y las vamos depositando en una bandeja de horno forrada con papel de hornear o con una lámina de silicona.
    Para aprovechar los recortes de la masa, volvemos a amasarlo y a estirarlo con el rodillo; recortamos más galletas hasta terminar toda la masa.
  6. Refrigeramos las galletas ya formadas durante una hora (si os caben en el congelador, mucho mejor).
  7. Horneamos con el horno precalentado a 180º durante 10 minutos aproximadamente, hasta que empiecen a dorarse ligeramente por los bordes.
    Estad atentos porque al llevar azúcar moreno y canela, la mezcla es oscurita y puede no notarse demasiado el color tostado hasta que sea tarde.
  8. Sacamos del horno y con cuidado de no romper las galletas, las vamos cogiendo con una paleta y depositándolas sobre una rejilla. Las mantendremos sobre ella hasta que estén totalmente frías y se hayan endurecido.
Se conservan perfectamente durante semanas en una caja metálica. Pero no creo que os duren tanto.

Para ver más recetas navideñas especiales para los cachorritos, visitad el blog ¡Qué rico, mami! 
Seguro que os sorprenden las propuestas de mis compis.


Continuad disfrutando del finde que esta vez nos regala un día más.


viernes, 5 de diciembre de 2014

Tosta César


La receta que os traigo hoy no es nada navideña, pero muy apropiada para el fin de semana y para aprovechar esos filetes de pollo empanados que freíste para que los cachorritos cenaran el jueves por la noche a toda prisa y para salir del apuro. A pesar de lo sencillo de la cena, el filete empanado es una de las favoritas de todos los cachorritos que yo conozco y de muchos papás de cachorritos también.
Pero si queremos aprovechar los que han sobrado para hacer una cosita un poco más elaborada, os sugiero esta tosta César que es similar a la típica (y deliciosa) ensalada César, pero deconstruida, ahora que eso está tan de moda.
(por persona)
  • 1 filete de pollo empanado, de las sobras de la cena de hace un par de días.
    Si no os han sobrado, siempre podéis empanarlos en el momento.
  • 1 cogollo de lechuguita o 3 hojas si la lechuga es grande
  • 1 rebanada de pan casero.
    Son muy apropiados cualquiera de los hechos con la panificadora, especialmente el pan básico. En esta ocasión utilicé el pan de calabacín y quedó supremo.
  • Queso rallado
  • Salsa César
  • Llevo siglos queriendo hacerla yo misma, pero de momento no se ha dado el caso.
  • Como cualquier ensalada, podéis añadirle todos los ingredientes que os apetezcan. Quedan muy bien unas nueces picaditas y unas rodajas de tomate.
  1. Templamos un poco el filete en el microondas para que no esté frío, echándole por encima el queso rallado para que se funda
     Esto solo si usáis los filetes que habían sobrado, recordad. Si no es vuestro caso, tendréis que freírlos en el momento, rebozándolos en huevo y pan rallado. En cuanto los saquéis de la sartén, echáis por encima el queso rallado para que se funda con el calorcito de la fritura.
  2. Tostamos una rebanada de pan y sobre ella disponemos la lechuga, el filete de pollo y los demás ingredientes que hayamos elegido.
  3. Regamos, al gusto, con la salsa César y consumimos inmediatamente, mientras aún esté caliente.
Con esta receta quiero continuar participando en la iniciativa de Marisa, de Thermofan, reciclando sabores. Me parece una idea genial para darle una vuelta a esos tristes de la nevera que muchas veces se quedan olvidados o aburridos en un rinconcito.
En esta receta, os habréis dado cuenta como chicos inteligentes que sois, el triste de la nevera era el filete de pollo empanado ;)


Disfrutad del fin de semana, que yo probablemente lo aproveche para decorar la casa para recibir la navidad. Con la inestimable ayuda, por supuesto, de los cachorritos.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Crema de café {Baileys casero}

Ya ha comenzado diciembre y ya he dejado de resistirme con uñas y dientes a la llegada de las navidades que cada año nos inundan antes de papá noeles, campanillas y, este año, de anuncios lacrimógenos e inverosímiles de premios de lotería.
Tampoco es que yo haya puesto ya la decoración navideña, pero no tardaré mucho porque los cachorritos ya lo reclaman. Aprovecharemos este fin de semana que nos regala un día más para entrar de lleno en el ambiente navideño y comenzar a cantar villancicos.

Por eso hoy os traigo una receta que no es exactamente navideña, pero que os va a servir para amenizar las largas sobremesas de las fiestas, ¿quién no se toma un licorcito después de comer? Y a mí, personalmente, el Baileys me encanta, es mi preferido.
Lo he hecho para participar en el calendario de adviento bloguero que ha organizado Sam, de Tu cocina te llama. Como en un calendario de adviento tradicional, cada día levantas una pestañita y descubres una sorpresa. Hoy me ha tocado a mí traérosla y espero que os guste.
La receta original es del blog de mi amiga Isabel, Las delicias de Isabel, del que he hecho varias cositas que siempre salen bien; os recomiendo que lo visitéis.

  • 500 ml. de whisky
  • 500 ml. de nata líquida
  • 740 gr. de leche condensada (una lata grande)
  • 4 cucharadas de sirope de chocolate. Podéis comprarlo o, como yo, hacerlo casero. Podéis ver cómo se hace pinchando aquí.
  • 1 taza de café espresso bien cargado
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla (o una vaina de vainilla)
  1. Hervimos la nata con la vainilla.
    Si hemos usado una vaina, la abrimos y la raspamos para que suelte todo su aroma.
  2. Dejamos infusionar durante unos 10 minutos, pasados los cuales tendremos que colar la nata si es que hemos optado por usar la vaina. 
  3. Mezclamos con el resto de los ingredientes hasta que quede bien integrado y dejamos reposar. Cuando esté frío, lo pasamos a una botella y conservamos en el frigorífico hasta su consumo.
Se sirve muy frío o con un cubito grande de hielo.


Para abrir más ventanitas de este calendario de adviento tan original, no os olvidéis de visitar el blog de Sam. Pinchad en la imagen para llegar a él y descubrir qué otras sorpresas han preparado compañeros de la comunidad bloguera.

Y ¡feliz navidad! Ho ho ho ;)


P.D. Esta receta no es apta para cachorritos, pero no importa: ellos disfrutarán muchísimo más jugando con los primos en la habitación de al lado a cualquier cosa que sentados en la mesa. Y vosotros escuchándoles o cantando con ellos el Sing Star de Disney. Hasta que decidan que a ellos esa música no les gusta y quieren cantar, como el cachorrito mayor, "heavy rock"... Se hacen mayores...

lunes, 1 de diciembre de 2014

Fiesta de colaboraciones

Comenzamos el mes de diciembre con una fiesta, para ir abriendo boca con todas las que se nos vienen encima durante el mes que hoy comienza.

En esta ocasión, recojo el testigo de manos de Sam, de Mi cocina te llama, que ha sido la anfitriona de esta fiesta de colaboraciones que comenzó, hace ya unos meses en Creatively Yeya's.

Me he tomado la libertad, como estrenamos diciembre, mes en el que solemos recapitular y hacer balance del año que se nos termina, de hacer una fiesta temática. Pero el tema, como veréis es bien amplio: solo tenéis que compartir la entrada que más os haya gustado de vuestro propio blog durante 2014.
La tarta más bonita (o más rica), la manualidad que más satisfacciones os ha dado, la foto que mejor os ha quedado. Lo que queráis porque esta fiesta está abierta a blogs de todo tipo, no hace falta que sean de cocina: manualidades, horticultura, moda, repostería, vida sana, deporte.
Simplemente compartid el que consideréis vuestro mejor post de 2014.

Podéis hacerlo pinchando abajo, donde pone "add link" y rellenando todos los campos (ay, madre, estoy programando esta entrada y espero que funcione cuando llegue el momento, trataré de estar pendiente) durante todo el mes de diciembre:

A principios de enero, haré un resumen con todos los participantes en la fiesta. Se trata de que conozcamos nuevos blogs, por eso la fiesta está abierta a blogs de todas las temáticas.

¿Te animas a participar?



Para el mes de enero la anfitriona será  Noemi, de TodoCooking. ¿Te apetece ser anfitrión de esta fiesta mensual? Pues solo tienes que decirlo, ¡anímate! Déjame un comentario en esa entrada y ya está. 
Recordad que para participar tenéis que usar el formulario de inlinkz que hay más arriba.

Y no os olvidéis de compartir el post en las redes sociales para que llegue a más gente, ya sabes que en las fiestas, ¡cuántos más seamos, mejor!

¡Que comience la fiesta!



sábado, 29 de noviembre de 2014

Sirope de chocolate

Vamos a aprender hoy a hacer una receta básica de esas que sirven para casi todo, en su versión dulce, eso sí.
El sirope de chocolate es muy fácil de preparar, se hace con ingredienes que casi siempre tenemos en casa, dura mucho tiempo en el frigorífico y puede convertir un desayuno o una merienda en una fiesta.
Se puede usar para hacer las clásicas tortitas con nata (podéis hacerla con la misma receta de los dorayakis, pero dejando las tortitas un pelín más finas), para rellenar unos muffins, para regar unas magdalenas o para cualquier cosa que se os ocurra.


En unos días descubriréis para qué lo he usado yo; mientras tanto, os dejo con la receta:
  • 95 ml. de agua
  • 150 gr. de azúcar
  • 50 gr. de cacao puro en polvo
  • 1/2 cucharadita de pasta de vainilla
  • 1 cucharada de azúcar invertido
  • 20 gr. de mantequilla salada (se puede sustituir por 20 gr. de mantequilla normal y una pizca de sal)

  1. Ponemos todos los ingredienes, salvo la mantequilla, en un cazo a fuego medio.
  2. Removemos con una cuchara de palo para que no se agarre hasta que el azúcar se disuelva.
  3. Retiramos del fuego y dejamos reposar.
  4. Cuando la mezcla esté tibia, incorporamos la mantequilla y removemos de nuevo hasta que se integre.
Se conserva varios meses en el frigorífico sin problemas.


¿No se os está antojando desayunar el fin de semana cualquier dulce con este sirope de chocolate?

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Pan venezolano de jamón

Volvemos de nuevo a viajar virtualmente gracias al reto Bake the world que, mes a mes, nos ayuda a conocer el mundo a través de sus panes.

En esta ocasión el vuelo era largo, ya que hemos viajado al otro lado del Atlántico, a tierras venezolanas para degustar un delicioso pan de jamón que allí se consume fundamentalmente en navidad. Comenzamos, pues, con las recetas navideñas muy a mi pesar que me había propuesto no entrar en materia este año hasta entrado el mes de diciembre. Pero bueno, este pan aquí no tiene "aspecto" ni sabor de navidad, de modo que me duele un poco menos.


Se trata de una masa de pan rellena de jamón, beicon, aceitunas verdes y uvas pasas que se enrolla para convertirlo en un "bocata" fácil de transportar que ha encantado a los cachorritos, amantes del jamón (son niños y muuuuy listos) y de las aceitunas, cuando se lo han enocontrado en la bolsa de la merienda a la salida del cole.

Hay muchas recetas de pan de jamón en la red, pero yo he seguido la de Sara, de La cocina de los elfos, sustituyendo la manteca de cerdo por aceite de oliva y prescindiendo de las pasas porque no somos muy fans de ellas en casa.
(para dos barras grandes)*
Para la masa
  • 170 ml. de agua
  • 2 huevos L
  • 50 ml. de aceite de oliva
  • 500 gr. de harina panificable
    (puedes conseguirla mezclando 250 gr. de harina de fuerza con 250 gr. de harina de todo uso)
  • 10 gr. de sal
  • 10 gr. de levadura fresca de panadería
Para el relleno:
  • 200 gr. de lonchas finas de beicon
  • 250 gr. de lonchas finas de jamón serrano
  • 250 gr. de lonchas finas de jamón de york
  • 2 latas pequeñas (o una mediana) de aceitunas sin hueso.
Además: un huevo batido para pincelar
  1. En primer lugar preparamos la masa. Para ello mezclamos bien todos sus ingredientes y amasamos hasta que conseguir una bola lisita y brillante.
    Podéis hacerlo en la panificadora, seleccionando el programa de amasado sin levado.
    Una vez amasada, la dejaremos reposar toda la noche en el frigorífico para que leve despacito.
  2. Para continuar con la elaboración de nuestro pan, tendremos que sacar la masa unos 15-30 minutos del frigorífico para que se relaje.
  3. Volcamso la masa sobre la superficie de trabajo, la amasamos ligeramente para que se desagasifique y la cortamos en dos porciones más o menos iguales. Dejamos reposar otros 10 minutos.
  4. Tomamos una de las mitades y la extendemos para obtener un cuadrado de unos 35 cm. de lado. Si vemos que nos cuesta trabajarla, la dejamos descansar otros 10 minutos.
  5. Sobre el cuadrado de masa vamos disponiendo primero las lonchas de jamón serrano, seguida de las de beicon y de jamón de york. Sobre ellas repartimos las aceitunas escurridas y picadas y las uvas pasas si hemos decidido usarlas
  6. Enrollamos el cuadrado sellando bien los bordes para que no se nos salga el relleno y repetimos la operación con la otra mitad de la masa.
  7. Dejamos reposar nuestros bollos sobre una bandeja de horno forrada con un papel de hornear hasta que, más o menos, hayan doblado su volumen.
  8. Pintamos con el huevo batido y horneamos a 190º durante 40 minutos. Si vemos que se nos está dorando demasiado antes de tiempo, podemos cubrirlo con un papel de aluminio para que no se queme.
  9. Finalizado el tiempo, dejamos reposar sobre una rejilla hasta que se enfríe antes de rebanarlo.
* Si necesitáis menos, podéis reducir las cantidades, pero una vez que se enciende el horno, el gasto es el mismo si se hace una barra o dos. Yo siempre recomiendo hacer más y luego congelar la parte que nos sobre ya cortada en rebanadas. Se van sacando según se necesite y es una solución muy apañada para meriendas o cenas imprevistas. 
Pinchad aquí para ver sugerencias de conservación en el congelador.

Si queréis ver todos los panes de jamón que han preparado mis compañeros del reto Bake the world, no tenéis más que visitar su página pinchando aquí.



lunes, 24 de noviembre de 2014

Mamá, ¿me lees un cuento?

Hoy no traigo receta. Hoy traigo alimento para el alma, que también hace falta.

Cuántas veces habremos oído de nuestros cachorritos aquello de "mamá, ¿me lees un cuento?" Los cuentos antes de dormir, esos de media tarde para pasar el rato... A los niños les encanta que los padres les lean y, además, es algo que les beneficia un montón aunque ya sepan leer. Aprenden a entonar, aprenden "lecciones" y aprenden que los papás también disfrutamos (y mucho) pasando este ratito tumbado con ellos en la cama o cogiéndoles en brazos cuando "ya son mayores" con la excusa del cuentito.

Sobre las lecciones que enseñan los cuentos, especialmente los clásicos, tengo muchas reticencias: princesas que solo son felices cuando encuentran a su prícipe azul, padres que se van a trabajar dejando a las mujeres al cuidado de la casa, niñas incluso muy pequeñas que se hacen cargo de sus padres viudos. No me gustan los mensajes que se transmiten.
También en las relaciones entre padres e hijos: padres que se van de viaje dejando a los hijos solos en casa, niños que se crían tomando el biberón en la cuna, sin unos brazos amorosos que los arrullen, madrastras que maltratan... los ejemplos son interminables.

Por eso hoy quiero presentaros unos cuentitos muy especiales escritos por una amiga muy especial: Elena es periodista, pero trabaja como doula y asesora de lactancia y porteo en Brasil y escribe un blog sobre estos temas, MamaÉ me mima.
Pero voy a dejar que sea ella misma quien os hable:


Como madre, siempre sentí falta de poder contar a mis hijos cuentos infantiles en los que ellos se pudieran ver reflejados o identificados. Cuentos con niños que toman teta, cuentos donde los bebés no nacen rodeados de un equipo quirúrjico, cuentos en los que gestar, parir, criar, dormir, alimentar... sean actos naturales del ser humano.

Trabajo hace seis años como doula de puerperio en Brasil, donde vivo. Soy asesora de lactancia y de porteo, y por suerte estoy siempre en contacto con familias que también ven y practican todos estos procesos como algo natural. Para todas vosotras, que también sentís falta de esta forma de criar en la literatura infantil, parí estos cuentos  junto a dos maravillosas ilustradoras. Aquí tenéis el resultado!! (Envios a toda España).


 ¿Cómo entró la hermanita en tu barriga?
Elena de Regoyos / Daniela Magnabosco

¿Cómo entró la hermanita en tu barriga, mamá? ¿Cuándo va a salir? ¿Y cómo? ¿Podrá tomar teta, como yo? ¿Dónde va a dormir?
Todo un mundo de interrogantes antes la creciente barriga de mamá y lo que eso significa.
Precio: 15€


Yo también soy un mamífero
Elena de Regoyos / Ana Grasset

Con un simple vistazo al mundo animal observamos que gestan, paren, amamantan, protegen e, incluso, cargan a sus crías naturalmente. Así se lo indica su instinto, y así lo hacen.
Nosotros, humanos, tenemos la oportunidad de ejercer de mamíferos con nuestras crías. Es lo que somos. Es lo que ellas necesitan. ¡Hagámoslo!
Precio: 12€

Yo he tenido estos cuentitos de Elena en mis manos y son preciosos. Las ilustraciones realizadas también por auténticas artistas y unos textos muy cuidados con un lenguaje al alcance de los mas peques; pensad que Elena es mamá de tres preciosos cachorritos con los que habla mucho. Algunas de sus conversaciones están plasmadas en estos cuentos.

Os aseguro que serán un regalo perfecto para estas navidades. No os lo penséis mucho y contactad con ella en su dirección de correo electrónico: mamaedoula@gmail.com o en facebook.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Berenjenas a la parmesana

Las berenjenas me cuestan, no son mi verdura (hortaliza, más bien) favorita y por eso tiendo a cocinarlas camufladas.
Cuando mi amiga Almudena me regaló unas cuantas berenjenas de la huerta familiar, decidí robarle esta receta a Pilar, de Per sucar-hi pa que tiene un blog gourmet, lleno de platos de lujo que nunca fallan.

La parmigiana di melanzane (parmesana de berenjenas o berenjenas a la parmesana) es un plato típico de la Campania, al sur de Italia. El ingrediente protagonista, por supuesto, es la berenjena, como en el reto Color y sabor de temporada de este mes. Junto con el queso parmesano y la salsa de tomate, las berenjenas combinan para dar lugar a una especie de pastel aromático, jugoso y de sabor intenso. La variante napolitana suele llevar también queso mozzarella, mientras que en la versión siciliana y apuliana puede emplearse queso pecorino. Como véis, casi cualquier queso puede usarse en este plato, incluso, a falta de un queso italiano, un buen manchego curado puede resultar bastante bien.
Este plato, tan típico en las familias de Italia meridional, suele servirse caliente, aunque también es muy apreciado a temperatura ambiente.
Yo, sin duda, lo prefiero caliente. Aguanta bastante bien el "recalentado" al microondas, por lo qu es óptimo para la versión táper de los que solemos comer en la oficina.


 
  • 1 o 2 berenjenas, dependiendo del tamaño y del número de comensales
  • salsa de tomate
  • queso mozzarella en bola, no rallado (si es de búfala, mucho mejor, la textura y el sabor cambia por completo; hoy en día es bastante fácil encontrar en los súper mercados, aunque el precio es algo más elevado)
  • 50 gr. de queso parmesano rallado. En su defecto, cualquier otro queso cuarado.
  • orégano, salvia o albahaca
  • aceite de oliva
  • sal

  1. Pelar las berenjenas, partirlas en rodajas del espesor deseado, salarlas abundántemente y dejarlas una media hora reposando para que se quite el amargor.
    Puedes dejar la piel si te gusta. En cuanto al grosor, para este plato se recomienda que las rodajas sena de medio centímetro, aproximadamente, es decir, más bien gorditas. Ya he dicho antes que a mí la berenjena me cuesta un poco, así que siempre prefiero hacer las rodajas más finitas, pero eso ya es cuestión de gustos.
  2. Pasado el tiemo de reposo, se lavan abundantemente con agua para eliminar los restos de sal y que el plato no se nos quede demasiado salado y se depositan las rodajas de berenjena en una bandeja de horno forrada con papel parafinado o con una lámina de silicona.
    Horneamos unos 15 minutos a 150º, cuidando de que no se nos quemen.
  3. Teniendo ya los quesos rallados (la bola de mozzarella podemos ponerla en rodajitas, también), sacamos las láminas de berenjenas del horno y preparamos una fuente en la que iremos disponiendo en el fondo una capa generosa de salsa de tomate, otra de berenjenas, otra de mozzarella y por último el parmesano. Repetimos la operación hasta terminar con todos los ingredientes.
    La última capa será de tomate y queso parmesano, para que se dore ligeramente en el horno.
  4. Metemos de nuevo al horno, a unos 180º, con calor arriba y abajo, unos 30 minutos, hasta que esté gratinado a nuestro gusto.
¡Listo para consumir!


Con esta receta participo, una vez más, en el reto Color y sabor de temporada que este mes tenía como protagonistas al caqui o a la berenjena. En mi caso, como véis, me he sumado al carro de las berenjena que hasta hace unos días han estado de plena temporada a pesar de lo avanzado del otoño, debido al calor que hemos tenido hasta primeros de noviembre. Menudas berenjenas había aún en las matas :)
¡Feliz finde!