miércoles, 22 de mayo de 2013

Baguettes rústicas

Aunque no hayas ido nunca a Francia, ¿quién no conoce las baguettes? Son esas barras estrechas y largas de corteza crujiente y miga esponjosa, perfectas para hacerse un bocadillo. Eso dicen. A mí se me antoja ideal hasta para comerlas solitas, aunque acompañadas de un buen aceite de oliva tampoco se quedan atrás, a pesar de no ser precisamente un acompañamiento "muy francés".

Las baguettes han sido, precisamente, la propuesta de Bake the World para este mes de mayo y no ha sido tarea fácil.

Es complicado conjugar esas tres premisas (miga esponjosa, corteza crujiente y barra estrecha) en un solo pan. Por no hablar del tamaño de la bandeja de los hornos caseros: yo he tenido que conformarme con hacer cuatro demi-baguettes en vez de dos enteras como pretendía.
Las he llamado baguettes rústicas por el aspecto que véis que han adquirido las cortezas, ya os explicaré porqué. Pero estaban buenísimas, eso sí.


Ingredientes:
(para cuatro demi-baguettes o medias baguettes)
ä 375 gr. de harina de fuerza
ä 250 ml. de agua
ä 1 cucharadita de café de sal
ä 7 gr. de levadura fresca de panadero
ä 1 clara de huevo

Elaboración:
ä Introducimos todos los ingredientes, salvo la clara de huevo, en la cubeta de la panificadora y amasamos hasta obtener una masa que se despegue con facilidad de las paredes. Yo necesité poner dos ciclos de amasado porque la masa es bastante húmeda y no quería aumentar la proporción de agua-harina.
Dejamos levar la masa hasta que doble su volumen, bien tapada para que no se reseque. 
¿El tiempo de levado? Como siempre os digo, depende de la temperatura exterior: a más calor ambiental, menos tardará la masa en subir. Entre una y dos horas. En pleno verano madrileño (si el calor se atreve a asomar la patita) puede estar lista en algo más de media hora.
ä Cuando la masa haya doblado su volumen, volcamos sobre una superficie enharinada, damos unos golpes para desgasificarla y la dividimos en cuatro partes más o menos del mismo tamaño. Reservamos tres de ellas protegidas con un paño.
ä Enharinamos el rodillo y extendemos la parte de la masa con la que vamos a trabajar hasta que quede con forma, más o menos, rectangular.
ä Enrollamos por uno de los lados más largos del rectángulo, hasta formar la barra:

Procuraremos que el rulo quede bien apretadito por dos motivos: primero para que no se queden espacios de aire "feos" en la baguette y segundo para que esta sea bien finita.
ä Sellamos la parte final mojando la masa con unas gotas de agua y presionando ligeramente con los dedos.
ä Realizamos la misma operación con los otros tres trozos de masa y disponemos sobre una bandeja de horno donde levaran de nuevo otras dos horas, más o menos, hasta que vuelvan a doblar su tamaño.
No os olvidéis de preservarlas de las corrientes de aire para evitar que se sequen. Lo mejor es cubrirlas con un paño, con papel film aceitado o meter la bandeja dentro del horno apagado; así, además, ahorramos espacio.


ä Pasado este tiempo, precalentamos el horno a 200º C e introducimos un cuenco con un poco de agua para generar vapor. Mientras, greñamos nuestras barras.
Esta es la parte más complicada y que yo aún tengo que perfeccionar: los cortes han de hacerse sin miedo, con un utensillo bien afilado y, en el caso de las baguettes, casi paralelos al extremo de la misma.
ä Pintamos con un poco de clara de huevo diluida en agua e introducimos al horno durante 20 minutos aproximadamente. 
Sacamos el cuenco del agua del horno, volvemos a pintar las barras con la mezcla de clara de huevo y devolvemos al horno durante otros 10 minutos.
ä Sacamos del horno y dejamos reposar en una rejilla hasta que se entibien. Recomiendo consumir estas ricas barras recién hechas, cuando todavía están calentitas, ¡son una auténtica delicia!


Observaciones:
Yo no estoy segura de si el truco de pintar las baguettes con clara de huevo es muy ortodoxo. En cualquier caso, lo vi -este truquillo y el método del formado de la barra- en Directo al paladar y lo probé. No hay duda de que ayuda a que la corteza quede extremadamente crujiente. Es un truquillo que se puede usar en cualquier otro pan que queramos hacer. Volveré a probarlo para cerciorarme de los resultados.

De todas formas, creo que la clara de huevo es "la culpable" de este aspecto tan rústico y tan poco fino que tienen mis baguettes. No fue impedimento para que diéramos buena cuenta de ellas porque estaban muy muy ricas, eso sí.

Y si tenéis valor para que os sobre algún trocito, probadlas tostadas para el desayuno del día siguiente. Querréis repetir.

martes, 21 de mayo de 2013

Vinagre de fresas

La semana pasada, de compras en la frutería, me fijé en que vendían unos vinagres balsámicos ideales para aliñar y darle vidilla a las ensaladas que se avecinan (digo que se avecinan si el buen tiempo tiene valor para dar la cara, que no hace más que esconderse y a nosotros nos siguen apeteciendo más los platos de cuchara que las refrescantes ensaladas, aunque yo soy una incondicional de estas últimas). 
Pero es que cada botecito de estos vinagres que no debían de tener más de 100 ml. costaban la friolera de 3 euros, así que no me decidí a comprarlos.
Tenía en casa unas fresas que se estaban poniendo blandas y, estando en plena temporada, no pude resistir la tentación de prepararlo yo misma con un resultado más que satisfactorio. Mirad, además, que bonito.


Además, no es nada difícil de preparar y seguro que dará otro toque a vuestras ensaladas, ¡animaos!.

Ingredientes:
ä 1/2 litro de vinagre
ä 200 gr. de fresas
ä 3 cucharadas soperas de azúcar

Elaboración:
ä Lavamos bien las fresas, les quitamos el pedúnculo y las cortamos a la mitad.
ä Ponemos en un recipiente lo suficientemente grande el vinagre y las fresas. Lo dejamos macerar al menos dos horas pero yo, como soy así y lo dejé casi 24 porque me lié con otras cosas y ya no pude ponerme hasta el día siguiente.
ä Pasamos todo a un cazo que podamos poner en el fuego y añadimos el azúcar. 
ä Cuando rompa a hervir, bajamos la temperatura y lo dejamos entre 10 y 15 minutos. Cuidado porque al cocer puede salirse ya que el vinagre sube un montón.
ä Dejamos reposar hasta que se temple un poco y entonces lo colamos con un colador fino, para que no pasen los posos. Aplastamos bien las fresas que estarán muy blandas, para que pase todo su saborcito y su aroma.

ä Pasamos la mezcla a unos botes que hayamos limpiado bien previamente y dejamos que se enfríe del todo. Con esto ya estará listo para usar y hacer más sabrosas vuestras mejores ensaladas.

Con lo fácil que es, ¿quién no va a tener unos vinagres balsámicos riquísimos en casa? Ya estoy pensando de qué sabor puedo preparar otro para tener variedad, ¿alguna sugerencia?

Quiero aprovechar la ocasión, también, para recordaros que Cocinando para mis cachorritos participa en el concurso de Cidacos "El mejor blog de comida sana". Ya sabéis que yo siempre procuro preparar cosas no solo ricas, sino también sanas para educar el paladar de mis cachorritos, así que, ¿me regaláis un voto? Solo tenéis que entrar en este enlace, buscar mi blog entre el listado de los que se presentan y darle a las estrellitas.
Os lo agaradezco de corazón.

Feliz (¿y soleado?) martes.

lunes, 20 de mayo de 2013

Tarta de manzana y frutos rojos. Desafío en la cocina.

"Si no quieres caldo, toma dos tazas"

¿No os decía eso vuestra madre cuando eráis pequeños? Reconozco que los míos lo decían, pero nunca llegaron a hacerlo.
A diferencia de nuestras bosses del Desafío en la cocina que, no contentas con la tarta Dobos que tuvimos que hacer el mes pasado y que a mí tanto me complicó la vida, nos han encargado este mes una nueva tarta.
Lo cierto es que en esta ocasión había una razón de peso y es que hoy este grupo cumple un año, así que se trata de una tarta de cumpleaños.

Esa era nuestra misión: hacer una tarta de cumpleaños con dos únicos requistos:
teníamos que hacer una tarta tarta, nada de tartaletas individuales, vasitos o cosas "modernas" de esas: una tarta como las de toda la vida, que tuviera que cortarse en porciones para ser servida.
que llevara una velita, como toda tarta de cumpleaños debe tener.
Por lo demás, tema libre.

Así que, después del susto tras conocer que tocaba preparar otra tarta, las cabezas de todos los miembros del desafío se pusieron a trabajar. La mía en concreto pasó del terror a la resignación para pensar, después, ¿cuál es la tarta que más te gusta? Las de hojaldre y crema pastelera, sin duda. ¿Cuánto tiempo llevas planteándote preparar tú misma el hojaldre? Meses y meses, ¿cuál es la tarta por excelencia que no falla nunca? la de manzana.

Pues ahí está la respuesta: tarta de hojaldre y crema pastelera. Por encima manzana y para decorar, unas frambuesas frescas. Esta es mi humilde aportación para celebrar el primer aniversario de este gran grupo y maravillosa familia virtual que estamos creando. ¡¡Que sean muchos más!! Mi agradecimiento también a las desafiadoras que hacen que esto sea posible porque ponen mucho empeño y le dedican muchas muchas horas. Más de las que nos hacen saber, estoy segura.


Ingredientes:
(para unas 6 raciones)
Para la base:
ä Una lámina de hojaldre.
Podéis usar hojaldre del que venden preparado, pero el primer cumple del Desafío en la cocina se merecía algo mejor y un poco más de esfuerzo por mi parte (a parte de ser la excusa ideal, como os he dicho antes para preparar una masa que llevaba meses queriendo hacer). Así que yo hice hojaldre casero. Podéis ver la receta y un paso a paso detallado pinchando aquí.

Para la crema pastelera:
ä 250 ml. de leche entera
ä 2 yemas
ä 60 gr. de azúcar
ä 25 gr. de maicena
ä 1 cucharadita de vainilla líquida

Además:
ä 1 manzana verde doncella
ä 1 cuchradita de azúcar moreno
ä 1 cajita de frambuesas frescas
ä 2 cucharadas de mermelada de melocotón o albaricoque
ä 1 cucharadita de agua

Que tenemos tarea y nos tiene que quedar una tarta bien rica, pongamos manos a la obra.

Preparación:
ä Si pensamos hacer el hojaldre, mejor dejalo listo el día de antes. Se conserva en el frigorífico envuelto en papel film sin problemas. Os recuerdo cómo se hace aquí.
ä Precalentamos el horno a 180º.
ä Extendemos la lámina de hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear, recortamos unas tiras y las pegamos en los bordes de la tarta con un poco de las claras de huevo que nos han sobrado de la crema pastelera.
ä Ponemos unas legumbres secas o algún otro peso sobre la lámina de hojaldre y la metemos al horno entre 15 y 20 minutos, hasta que veamos que está doradito.
Cuando la base esté lista, la sacamos del horno y la dejamos reposar.

Mientras tanto, preparamos la crema pastelera. Es mucho más fácil de lo que yo había esperado, no os dejéis asustar por la cantidad de pasos que parecen; en realidad son muy simples:
(fuente de la crema pastelera: javi recetas)
ä Apartamos un como un cuarto de vaso de la leche y la reservamos en el frigorífico.
ä Ponemos al fuego medio-bajo el resto de la leche.
ä Mientras arranca a hervir, mezclamos a parte las dos yemas con el azúcar y la vainilla líquida. Mezclamos bien con unas varillas, procurando que no llegue a espumar. Reservamos.

ä Diluimos la maicena en el resto de leche que tenemos en el frigorífico. He leído que la maicena solo se disuelve bien si el líquido está bien frío; no quise arriesgarme a hacer la prueba. Si alguien tiene más experiencias sobre esto, agradezco la información.
ä Añadimos la mezcla de maicena y leche a la leche que tenemos en el fuego y que deberá de estar bien caliente, pero sin llegar a hervir. Removemos con las varillas para integrarlo bien todo hasta que vaya cogiendo la consistencia deseada.
No hay que dejar de remover en ningún momento, para evitar por un lado que se nos agarre al cazo y, por otro, que se formen grumos.

ä Justo antes de que vaya a romper a hervir, lo retiramos del fuego y añadimos las dos yemas. Continuamos removiendo fuera del fuego bien rápido para que las yemas no cuajen.
ä  Una vez integradas, volvemos a poner al fuego bajo hasta que vuelva a espesar hasta el punto que nos guste.
Reservamos la crema pastelera tapada con un papel film que debe de estar pegado a la superficie de la crema para que no se forme costra.


ä Pelamos la manzana, le quitamos el corazón y la cortamos en gajos finos, procurando que sean uniformes.
ä Retiramos el film de la crema pastelera y la extendemos sobre la base de hojaldre, dejando libres los bordes. Sobre la crema dispondremos los gajos de manzana de la forma más artística que nos sea posible y espolvoreamos con azúcar moreno.
ä Horneamos durante 10-15 minutos, lo suficiente para que la manzana esté hecha. Como todo lo demás ya está cocinado y las rodajas de manzana serán más bien finas, no necesitaremos mucho tiempo.
Sacamos del horno cuando veamos que nuestra manzana empieza a ponerse doradita y dejamos reposar.
ä En el momento de servir diluimos la mermelada con una cucharadita pequeña de agua fría y pincelamos la manzana para que quede más brillante. Adornamos con las frambuesas o con fresas, ahora que estamos en plena temporada. 
Yo elegí las frambuesas porque me encanta el toque ácido en contraste con el dulzor de la tarta.


Os diré que la tarta estaba buenísima y quienes la probaron dijeron que parecía "de pastelería de verdad", como si esta fuera de mentira...
Nos sobró un trocito que comí al día siguiente y, oye, aún mejor. Se ve que al reposar se habían asentado los sabores, muy muy rica. Mereció la pena el esfuerzo de haber hecho el hojaldre en casa también. Lo único es que las frambuesas habían empezado a enmohecerse con la humedad, así que si tenéis pensado prepararla para algún evento con antelación, yo os recomendaría dejar la decoración para el último momento. Total, tampoco es complicada, no es como si hiciéramos un frosting o un fondant; no es más que poner unas frambuesitas por encima.

Os invito a pasaros por la fiesta de cumpleaños del Desafío en la cocina porque habrá muchas muchas tartas, tantas como 67 blogs que componemos el grupo, ¿te lo vas a perder? Espero que no, así que pincha aquí para verlas todas.

La vela, ¿no os había dicho que la velita era uno de los requisitos necesarios de este desafío? pues aquí tenéis mi tarta con vela

¿Que porqué un 7? Pues porque creía que tenía un buen montón de velas en casa para elegir; quería haber puesto una de las de toda la vida, pequeñitas con un pie en forma de flor, tan tradicional y tan mona. Pero cuando fui a echar mano de ellas, habían desaparecido. Supongo que en alguna de estas limpiezas en las que arramplas con todo lo que "no vale para nada".
Y encontré este 7 que había sido del último cumple del cachorrito mayor, así que hubo que apañarse. Me dije que así celebraba también mi séptimo desafío... Hasta que me di cuenta de que, en realidad, es el sexto, de modo que es la vela del despiste, qué le vamos a hacer.

Hasta aquí ha llegado el primer año del Desafío en la cocina. Ahora empieza uno nuevo, lleno de retos en la cocina el 20 de cada mes, de nervios el día 1 hasta que llega el correo con las instrucciones del reto del mes siguiente y de buenos momentos con los estupendos compis.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Hojaldre y sus palmeritas

El hojaldre es una masa súper versátil que nos va a servir tanto para hacer dulces, como para preparar platos salados muy vistosos.
Llevaba mucho tiempo con ganas de hacerlo yo misma porque el comprado está bastante bien y hay uno en concreto que, además de no ser muy caro, la verdad es que sale muy rico. Pero yo tengo una especie de obsesión por las cosas hechas en casa, por no comprar demasiadas cosas manufacturadas o preparadas por aquello de los conservantes y del qué le echarán.



 

Así que el fin de semana pasado, después de darle unas cuantas vueltas y de revisar varias de las recetas que hay en la red, me decidí por la de Secretos de pastelero. Tengo que agradecer a Miguel Ángel que solucionara todas las dudas que le planteé. No sé cuántos correos electrónicos hemos intercambiado hasta que me quedó todo clarito y pude ponerme manos a la obra. Seguro que sin sus consejos no me habría salido tan rico como me salió, así que, ¡¡mil gracias de corazón!!
Si os gusta el dulce tradicional, la bollería "de toda la vida", no dudéis en pasaros por su blog porque tiene cosas riquísimas y con razón: según él mismo cuenta, pertenece a la quinta generación de una familia de pasteleros y, ya jubilado, se dedica ahora a contarnos nuestros secretos a los amantes de la cocina y las cosas ricas.

Así las cosas, os cuento cómo hice yo el hojaldre que, de verdad, por muy bien que esté el que venden en Lidl, no tiene parangón. He comido las mejores palmeritas de mi vida y no es porque las haya hecho yo ;)

Ingredientes:
(reduje a la mitad la receta de Secretos de pastelero y menos mal porque tengo hojaldre congelado para terminar el mes de mayo)
ä 325 gr de mantequilla imperial sin sal
ä 325 ml. de agua
ä 250 gr. de harina de todo uso
ä 250 gr. de harina de fuerza
ä 50 gr. de manteca de cerdo.
Si no tienes mateca, puedes sustituirla por mantequilla, pero según los consejos de Miguel Ángel yo no lo hice porque me advirtió de que la masa sería más difícil de trabajar y que tendría que meterla unos 10-15 minutos en el frigorífico entre plegado y plegado.
Creía que sería más dificil de encontrar, pero no, en Mercadona, que es donde hago la compra semanal, la tenían.
ä una cucharadita de vinagre
ä una cucharadita de sal

¿Cómo se hace?
ä Ponemos todos los ingredientes, salvo la mantequilla en la máquina para amasarlos bien. Yo utilicé la panificadora, pero podéis hacerlo en cualquier otra máquina que tengáis para este fin o incluso a mano, formando un volcán con las harinas, introduciendo los demás ingredientes -salvo la mantequilla- en el interior y mezclando bien.
ä Amasamos hasta que todos los ingredientes estén perfectamente integrados y la masa esté elástica y consiguamos que se despegue de las paredes, en mi caso de la painficadora
ä Volcamos la masa sobre una superficie enharinada y formamos una bola:

ä Hacemos dos cortes en la masa, en forma de cruz. Los cortes han de ser profundos, que lleguen hasta los 2/3 de la bola. Tapamos con un paño y dejamos reposar unos 15 minutos.

ä Pasado el tiempo de reposo, estiramos de los picos formados por los cortes hasta dejar la masa con forma más o menos rectangular:

ä Espolvoreamos la superficie con harina y pasamos el rodillo hasta alisarla y dejarla en forma de rectángulo:

ä En el centro, colocamos la mantequilla que teníamos reservada:

ä Y plegamos el hojaldre en tres partes, como envolviéndolo, tal y como muestro en las imágenes a continuación:

A este plegado se le conoce como "vuelta sencilla"
ä Extendemos de nuevo con el rodillo enharinado para que no se nos pegue hasta tenerlo del tamaño, más o menos, del rectángulo original:


ä Y volvemos a plegar, aunque ahora tendremos que hacer una "vuelta doble". Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo, no una, sino dos imágenes para que quede más claro cómo se hace el plegado doble:


ä Ahora tenemos que repetir el proceso de los plegados. El objetivo de esto es conseguir que la masa final quede, al cocer el hojaldre, con esas láminas tan características y eso se consigue con estas vueltas sencilla y doble que lo que hacen es ir intercalando la mantequilla entre capa y capa de masa.
Entonces, lo que nos toca ahora es hacer otra vuelta doble y otra vuelta sencilla.
En resumen: 
  • vuelta sencilla
  • vuelta doble
  • vuelta sencilla
  • vuelta doble
He de decir, que entre medias de todo este proceso llegó papá con los cachorritos del cole y me lié. Creo que hice alguna vuelta de más pero, como se suele decir, mejor que sobre que no que falte, ¿no?
Pero no hagáis vueltas de menos si queréis que se os quede bien laminado, ¿de acuerdo?

Pues bien, con esto ya tenéis la masa de hojaldre lista. Se puede conservar un par de días en el frigorífico, como hice yo o congelar para su uso futuro.
De hecho, yo dividí la masa en porciones de unos 320 gr. que es lo que pesan, aproximadamente las láminas que venden congeladas o refrigeradas. Usé dos porciones y tengo otras dos en el congelador esperando su turno.

Con una de las dos porciones que usé hice estas palmeritas tan ricas. Son muy muy sencillas:
ä Extendemos la lámina de hojaldre sobre una superficie que habremos espolvoreado generosamente con azúcar moreno.
ä Volvemos a echar azúcar moreno sobre la superficie de la lámina de hojaldre y extendemos con el rodillo hasta dejarla de un grosor de 1/2 cm. aproximadamente.
ä Enrollamos cada uno de los lados de la lámina hasta que se toquen en en centro, lo envolvemos en papel film y lo dejamos una media hora en el congelador para que se endurezca.
ä Sacamos del cogelador y, con un cuchillo bien afilado, vamos cortando las palmeritas de un dedo de grosor como muchísimo. Las disponemos sobre una bandeja de horno y las pincelamos con huevo batido insistiendo mucho en la parte superior, donde se juntan los dos rollitos, para que se queden pegados y no se nos despeguen con el horneado.

ä Metemos en el horno precalentado a 200º durante 15 minutos aproximadamente, cuidando de que no se nos quemen.
ä Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
¡¡Inmejorables!! Es una de las "galletas" que más me gustan para acompañar el café de después de comer y de verdad, entre estas y las hechas con hojaldre comprado, media un abismo. Probadlo y comprobadlo.


Observaciones:
Para no eliminar las láminas típicas del hojaldre, esas tan características de las que hemos hablado antes, hay que evitar hacer una bola con la masa de hojaldre una vez finalizado el proceso de "vuelta sencilla", "vuelta doble", "vuelta sencilla", "vuelta doble".
Es decir, que si lo váis a congelar o cuando lo trabajéis posteriormente con el rodillo para estirarla, procurad respetar la estructura de la masa y no convertirla en bola en ningún momento.

La próxima semana os cuento qué más cositas ricas he hecho con esta masa de hojaldre.

¡¡Feliz miércoles de San Isidro Labrador, festivo en Madrid!!

viernes, 10 de mayo de 2013

Galletas integrales

Sí, sí, galletas integrales. Y sin mantequilla, más sanas, con menos grasas y con todos los beneficios que la fibra aporta a nuestro organismo que no son, solamente, mejorar el tránsito intestinal. ¿Sabéis que buena parte de los nutrientes de los cereales se quedan en la cáscara? Así que mejor es elegir, siempre que podamos, productos integrales.

¿Qué si son aptas para la operación bikini? No diría yo tanto, porque mirad la capita de chocolate que llevan por encima y porque la harina no deja de serlo, aunque sea integral. Por no hablar del azúcar.
Por tanto, para adelgazar no, pero para mantenerse o darse un capricho, elegid estas antes que las típicas de mantequilla, a no ser que os dé igual y entonces... ¡¡elegid las dos!!


Con esta receta participo, además, en el reto BBSS de recetas buenas, baratas, sanas y sencillas que, en esta ocasión, tiene como lema "El chocolate puede ser demoníaco y la patata no solo es brava". Divertido, ¿verdad? pues mejor todavía cuando leáis las intenciones del proyecto de Marisa. Si os paseáis por el blog veréis en enlace a todas las recetas del primer reto BBSS, ¡¡vamos a hacer entre todos que este sea como mínimo tan bueno como aquél!!

Decidí hacer estas galletas cuando vi las que había hecho Iratxe porque yo, igual que ella, tenía el queso ricotta en el frigorífico a puntito de caducar. Cosas que pasan cuando compras algo que te hace muchísima falta cuando estás en la tienda y luego nunca ves el momento de usar. Llevaba días pensando en qué emplearlo antes de que caducara cuando vi su galletas.
Yo he cambiando la harina por otra integral y la glasa por chocolate. 

Ingredientes:
ä 250 gr. de queso ricotta. Se puede sustituir por requesón o algún queso suave tipo queso de Burgos o queso fresco.
ä 375 gr. de harina de espelta integral. También podéis usar harina de trigo integral que es bastante más fácil de encontrar que la de espelta, aunque esta está a la venta en tiendas de dietética y herboristerías.
ä 120 gr. de azúcar.
ä 50 ml. de leche (desnatada o entera, al gusto)
ä 50 ml. de aceite de oliva
ä una cucharadita pequeña de levadura química, tipo royal.
ä 1 cucharada de aroma de vainilla.
ä 1/2 tableta de chocolate blanco y 1/2 de chocolate negro, de fundir. O una entera del color que prefiramos.


Elaboración:
ä Ponemos el queso en un cuenco amplio y lo chafamos con un tenedor. Añadimos la leche, el azúcar, el aceite y la vainilla y mezclamos bien, hasta que quede homogéneo.
ä Tamizamos la harina con la levadura. Al ser integral, costará un poco más. Los días que estoy perezosa y no me apetece tamizar, lo que hago es poner toda la harina que voy usar en una fuente honda y la revuelvo bastante con un tenedor para que "se airée" y quede más ligera. No es lo mismo, pero en el caso de las integrales especialmente, es mucho más fácil que el tamiz. Tamiz que, además, no tengo.
ä Vamos incorporando la harina a la mezcla "líquida" anterior y vamos mezclando con ayuda de una espátula de madera o silicona. Poco a poco y con cuidado para que no nos salgan grumos.
ä Le damos forma de bola, envolvemos en papel film y lo dejamos reposar una horita o dos en la nevera para que se endurezca un poco. Hay que tener en cuenta que al ser un queso blando, esta masa no se va a poner tan dura como la de las galletas de mantequilla.
ä Precalentamos el horno a 180ºC
ä Sacamos del frigorífico, colocamos la masa entre dos papeles parafinados de hornear y estiramos con un rodillo hasta dejar la del grosor deseado.
Cortamos las galletas a nuestro gusto -yo las hago redondas casi siempre, que lo de los cortapastas con formas me trae mártir- y las vamos poniendo en una bandeja de horno forrada.
ä Horneamos durante 15 minutos aproximadamente. Las sacaremos cuando los bordes empiecen a dorarse y las depositaremos sobre una rejilla para que se enfríen.
ä Mientras tanto, preparamos la cobertura de chocolate: ponemos el chocolate en un bol que podamos meter al microondas y lo calentamos durante un minuto. Sacamos. Si no se ha fundido del todo, removemos bien y volvemos a meter al microondas en lapsos de 30 segundos, volviendo a sacar y remover cada vez para que no se nos queme hasta que esté fundido del todo.
ä Vamos bañando las galletas con el chocolate con ayuda de una cucharita y espolvoreando, si nos apetece, de unas virutas de colores para hacerlas más llamativas.
Este último paso, el de los colorines, lo hice más por los cachorritos. A mí los sprinkles estos, al igual que la glasa no me gustan por excesivamente dulces, pero reconozco que hacen de las galletas mucho más llamativas.
Observaciones:

Estas galletas son muy ricas recientes, pero se conservan peor que las demás que he hecho hasta ahora, supongo que por el queso. Así que si tenéis previsión de consumirlas más o menos rápidos o una pandilla de monstruos de las galletas en casa, perfecto. Si no es así, yo reduciría un poco las cantidades.

No son galletas crujientes, son más bien ligeramente "abizcochadas". También puede ser este el motivo por el que se conservan peor pero están muy ricas y acompañan de maravilla el cafetito de la merienda. O el zumo, por ejemplo, si hablamos de la merienda de los cachorritos.


Espero que paséis un estupendo fin de semana y, oye, si os habéis quedado con más ganas de galletas, aquí tengo alguna más:
Galletas crujientes de violeta. Hechas sin huevo. Aptas, por tanto, para alérgicos.
Galletas de mantequilla con chips de chocolate, perfectas para la hora del té.
Galletas de avena, nutritivas y deliciosas. Como estas que os he presentado hoy, tampoco llevan mantequilla, para una alimentación más saludable.


martes, 7 de mayo de 2013

Consejo de organización doméstica: congelar panes y brioches.

Después de una semana de ausencia, hoy no os traigo receta, pero sí algo que creo que es muy interesante. A mí, al menos, me ha facilitado mucho las cosas a nivel logístico porque ser mamá, ama de casa (qué expresión tan horrible, pero alguien tiene que hacer estas cosas), cocinera y, además trabajar fuera de casa, requiere organizarse si es que quieres que la alimentación sea sana y eso es algo de lo que yo no quiero prescindir.

Llevo más de dos años sin comprar apenas pan fuera de casa, ni bollería de casi ningún tipo.
No es solo que me guste hacerlos, es que también nos gusta comerlos. Están mil veces mejor que cualquiera que puedas comprar y, además, es que si te pones a leer el listado de ingredientes, especialmente en la bollería, se te ponen los pelos de punta de ver la cantidad de guarrerías (léase conservantes, colorantes y otras palabras impronunciables) que le echan.

Cuando me lancé a hacer panes de molde, me encontré con un problemilla y es que sí, los hechos en casa están mucho más ricos y son mucho más sanos, pero se conservan peor que los industriales precisamente por la ausencia de conservantes.
Se pueden conservar hasta una semana en el frigorífico, bien envueltos en un paño y en una bolsa de plástico, aunque se endurecen con facilidad. No es inconveniente para tomarlos tostados, pero sí si lo que quieres es llevar un sandwich frío pero jugosito a los cachorritos a la salida del cole.

Un día hice una trenza, tipo brioche que estaba muy muy rica. Podéis verla aquí. Tuve que añadirle bastante más harina de la esperada, así que me salió una cantidad desmesurada, algo que no íbamos a poder comer en casa antes de que se pusiera dura. Por eso decidí congelar una de las trenzas para así probar cómo quedaba.
Y quedó de lujo.

Desde entonces me resulta más cómodo hacer panes -especialmente de molde- y este tipo de brioches los fines de semana que es cuando dispongo de más tiempo y congelarlos para ir consumiéndolos, como recién hechos, durante la semana.

Ahí van unos cuantos consejos para que os funcione de maravilla.

Cómo congelar pan y otros bollos de masa tipo "panadera":

 Elige el pan que más te guste, prepáralo con mimo y paciencia y, cuando lo tengas listo, déjalo enfriar sobre una rejilla. Espera a que esté frío del todo.
(Puedes comértelo antes, estará buenísimo, seguro, pero para congelarlo es mejor que se enfríe por completo)

♥ Cuando el pan o brioche esté completamente frío, divídelo en porciones individuales o en la ración que suelas consumir.
Como ejemplo, os diré que para merendar y llevo a los cachorritos lo siguiente: al mayor un sandwich con dos rebanadas de pan de molde y a la pequeña una rebanada partida por la mitad (noooo, no soy tan ratilla, suelo acompañarlo de una fruta, unos tomatitos cherry o un batido y no siempre es pan de sandwich, otras veces es pan "normal" o un doowap casero que se congelan de esta misma forma).
Así que, en mi caso, yo congelo juntitas tres rebanadas de pan de molde, en bolsas de plástico de las que venden especiales para congelar o simplemente, envueltas en papel film. Y se meten al congelador tal cual procurando que, si lo tenemos muy lleno, no se nos deformen.

♥ Para descongelarlo, basta con sacarlo, dentro de la bolsita o el papel film en el que estuvieran congelados y dejarlo a temperatura ambiente durante unas horas.
Yo lo hago así: si es para desayunar lo saco del congelador la noche anterior; si es para llevárselo a la merienda, el mismo día cuando me levanto, antes de salir para la ofi.

De verdad que quedan perfectos, ¡cómo recién hechos! Os lo garantizo porque lo he probado con pan de centeno, con todos los tipos de pan de molde que tengo publicados en el blog, con la trenza que os comenté antes, con los típicos bollos suizos y con alguna cosita más.

♥ Sí que os recomiendo que no congeléis un pan entero porque al desongelarlo está perfecto, pero también es cierto que si no se consume de manera más o menos rápida, se endurce antes de lo que lo haría un pan recién hecho. Así que ya que habéis puesto tanto mimo en hacer el pan o el brioche, no pasa nada por dedicarle un poquito más a cortarlo en porciones individuales antes de congelarlo.

¿Sabéis que hay ahora mismo en mi congelador? Unos panecillos de avena, bagels y un brioche de canela del que aún no tenéis la receta. La publicaré en breve, pero mañana, estad pendientes, que traigo otro dulce.

Espero que os sea de utilidad esta información. En realidad es muy "básica" pero yo nunca lo había hecho antes y cuando probé por primera vez fue un poco como tirarme a la piscina. Así vosotros podéis tener alguna referencia.
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