domingo, 20 de abril de 2014

Double chocolate poke cake (microondas)

Un poke cake, voy a empezar explicándolo, es un bizcocho lleno de agujeritos rellenos de alguna crema y generalmente recubierta de nata montada u otro frosting.
Es una forma diferente de tomarse un bizcocho, casi una tarta y esta ha sido este mes la propuesta del Desafío en la cocina, de la mano de Carolina, de Tomillo, Laurel y otras cosas de comer.


Como mi cachorrita pequeña es muy golosa y le encanta que le lleve dulces para merendar a la salida del cole, pensé que era buena idea preparar este en formato individual en su honor y por eso se me ocurrió hacerlos en botes de cristal.
Además, para hacerlo más fácil y muy rápido, el bizcocho está hecho en el microondas. Ya había hecho alguna prueba anteriormente y, además de ahorrar energía y tiempo, es una opción fantástica para que los cachorritos puedan ayudarnos en la cocina.

Además, lo he llamado "double chocolate" porque se trata de un bizcocho de chocolate, relleno de ganaché de chocolate blanco.

Ingredientes:
(para 4 botes de cristal medianos)
Para el bizcocho:
  • 175 gr. de harina de todo uso (en esta ocasión y usé 100 gr. de harina de trigo y 75 gr. de harina integral de espelta)
  • 3 cucharadas soperas de cacao en polvo
  • 1 pizca de sal
  • 125 gr. de azúcar
  • 1 cucharadita de postre de levadura química, tipo royal.
  • 50 ml. de aceite de oliva suave
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 125 ml. de buttermilk (pincha aquí para ver cómo prepararlo)

Para el relleno:
  • 2 tabletas de chocolate blanco para postres
  • 150 ml. de nata líquida
Para decorar:
  • 250 ml. de nata para montar
  • 2 cucharaditas de azúcar.
***Necesitarás, además, una cuchara de madera con el mango redondo (u otro utensillo de cocina con el mango redondo y más bien grueso) y 4 tarros de cristal medianos.


Elaboración:

El bizcocho:
Necesitaremos la ayuda de los cachorritos de la casa, esta parte la pueden hacer ellos fácilmente:
  1. Preparamos la buttermilk y dejamos reposar 10 minutos.
  2. Mezclamos los ingredientes secos (harinas, sal, azúcar y levadura) en un bol. Reservamos.
  3. Mezclamos el resto de ingredientes húmedos (aceite y huevo) en otro bol, algo más grande y, cuando hayan pasado los 10 minutos de reposo, añadimos el buttermilk. 
  4. Incorporamos después los ingredientes secos mezclando bien con una lengua de silicona o con una cuchara de madera, teniendo cuidado de que no queden grumos, aunque es bastante difícil que salgan.
  5. Rellenamos los botes de cristal hasta la mitad (aquí es conveniente que echemos una mano nosotros a los cachorritos para que la masa no termine más fuera que dentro) y metemos en el microondas.
  6. Programamos el microondas a potencia máxima un minuto por cada bote, es decir, en esta ocasión, 4 minutos.
    Comprobamos pinchando con un palito que el bizcocho está completamente hecho. Si no es así, vamos poniendo 30 segundos más cada vez hasta que esté a nuestro gusto.
  7. Sacamos del microondas y dejamos templar. Entonces, cuando esté templado, tendremos que llenarlo de agujeros usando el mango de la cuchara de madera que os he dicho antes que necesitaríais. Cuantos más agujeritos, más relleno, pero cuidado no destrocéis el bizcocho.
    A mí, con 4 por cada bote me fue suficiente, pero si os apetece, podéis hacer alguno más, no muchos.
  8. Reservamos hasta que el bizcocho esté completamente frío.
La ganaché:
Esta parte es mejor que no la hagan los niños: podrían quemarse.
  1. Ponemos en un cazo al fuego la nata. 
  2. Cuando empiece a calentarse, incorporamos el chocolate blanco troceado y removemos hasta que esté totalmente derretido. 
  3. Retiramos del fuego y, aún caliente, vamos rellenando con esta crema los agujeros de los bizcochos.
  4. Reservamos el bizcocho relleno en el frigorífico al menos 8 horas. Se puede hacer de un día para otro.
Decoración final:
  1. Montamos la nata con ayuda de unas varillas eléctricas. La nata tendrá que estar bien fría para que monte bien.
  2. No nos olvidaremos de añadir un par de cucharaditas de azúcar.
  3. Con la ayuda de una manga pastelera y de nuestra habilidad (la mía escasa, como podréis comprobar) decoramos los botecitos.

En las imágenes se ve, en el bote "principal" uno de los agujeros hechos con el mango de la cuchara y ya relleno de ganaché.
El bizcocho así porcionado, es ideal para congelar. De hecho yo decidí hacerlo en este formato precisamente por eso: se congela y se saca con unas horas de antelación para llevar al cole una merienda casera y muy dulce, que a los cachorritos les encanta y de vez en cuando se lo merecen (bueno, se lo merecen siempre, pero no es conveniente que merienden a diario estas cosas, por muy caseras que sean).

Menú sugerido:
Este bizcocho, con su relleno y su cobertura, es contundente y, además, por su tamaño, es una merienda ya por sí solo (yo lo desayuné un día y no fui capaz de terminarlo), así que bastará con acompañarlo de un zumo de fruta para tener una merienda completa.

Espero que os haya gustado. Si queréis tener alguna idea más para preparar este divertido bizcocho, pasad por el blog del Desafío en la cocina y veréis las propuestas de mis compañeras:

Estamos ya finalizando la semana santa, así que solo me queda desar que disfrutéis lo poco que queda.

martes, 15 de abril de 2014

Tapa de morcilla con queso de cabra, piñones y cebolla confitada sobre plato de hojaldre

Este mes en el reto "Cocinamos con Reina" visitamos Castilla y León y degustamos su morcilla de Burgos. Aprovechando que tenía invitados en casa decidí hacer yo este reto, con lo rica que está la morcilla de Burgos seguro que se me ocurría algo con ella. Y al final me salió este aperitivo fácil de hacer y buenísimo.


Ingredientes
(para 12 unidades)
  • Morcilla de Burgos
  • 1 cebolla caramelizada (podéis verla cómo se hace pinchando aquí)
  • 1 rodaja de rulo de cabra
  • 1 plancha de masa brisa o de hojaldre


Elaboración:
  1. Cortamos la plancha de masa brisa en círculos, un poco más grandes que el diámetro de la morcilla.; para ello podemos usar un vaso o un cortapastas.
  2. Cortamos la morcilla en rodajas y la colocamos una a una sobre la masa.
  3. Ponemos encima unos trocitos de rulo de cabra y dos o tres piñones.
  4. Lo colocamos en la bandeja de horno (sobre papel de horno para que no se nos pegue) y horneamos durante 15 - 20 minutos a 170 grados. Mientras se hornea podemos aprovechar para caramelizar la cebolla.
  5. Sacamos del horno, colocamos por encima la cebolla caramelizada y servimos antes de que se enfríe.
Como véis un pincho fácil que tiene un resultado muy vistoso y, sobre todo, muy rico.
A los cachorritos se lo podéis poner sin la cebolla caramelizada que suele ser lo que menos les gusta. El toque de los piñones les va a encantar.
Espero que a vosotros también.

Podéis ver más ideas de cómo cocinar la morcilla de Burgos en el blog del reto Cocinamos con Reina pinchando aquí o en la imagen. Absolutas delicias y muchas y muy buenas ideas, seguro.


Menú sugerido:

Hoy nos vamos de pinchos. Después de este de morcilla, podéis coger un poquito de cada uno de los que os sugiero a continuación:
Pinchos de Madrid y pinchos de atún y huevo.
Humus (delicioso con unos picatostes)
Magdalenas de cebolla caramelizada.


domingo, 13 de abril de 2014

Mermelada de fresas

Ya se ha convertido en costumbre en mi casa utilizar las frutas de temporada para hacer mermelada y, esta vez, le han tocado el turno a las fresas.
Lo cierto es que nunca me había emocionado la mermelada de fresa pero ya he comprobado que las comerciales no tienen absolutamente nada que ver con las caseras y, desde que hice la mermelada de moras silvestres y me entusiasmó (sigue siendo mi favorita, eso sí) supe que la de fresas también me iba a encantar y no me equivoqué, así que, sin más demora y para que podáis prepararla para hoy mismo, aquí tenéis la receta:




Ingredientes:
(La cantidad de fresas es orientativa;
si tenéis menos, reducid también la cantidad de azúcar en la misma proporción)
  • 500 gr. de fresas
  • 350 gr. de azúcar (habitualmente para hacer las mermeladas se usa la misma cantidad de azúcar que de fruta; yo prefiero echar algo menos porque no me gustan tan dulces, pero está claro que eso ya va al gusto de cada cual) Con esta cantidad que os indico, la mermelada queda ligeramente ácida, pero el sabor a fresa es intenso y yo lo prefiero así.
    Podéis añadir más.
  • 1 manzana descorazonada, lavada y sin pelar.
Preparación:
  • Quitamos el pedúnculo a las frseas y las lavamos bien bajo un chorro de agua fría y dejamos escurrir.
En My Cook:
  1. Echamos las fresas a la jarra y las trituramos al gusto con un par de golpes de turbo. Según si nos gusta encontrar trozos en la mermelada o no, así dejaremos el puré de fresas.
  2. Incorporamos la manzana cortada en cuartos y programamos 30 minutos, 100º, velocidad 2, con el cestillo colocado del revés sobre la jarra para permitir que se evapore el líquido y quede así más espesa.
    La manzana también tiene esta función.
  3. Repartimos en botes, los tapamos y los dejamos enfriar boca abajo. Lista para consumir.
En panificadora:
  1. Ponemos todos los ingredientes en la panificadora y seleccionamos el programa de mermeladas.
  2. Terminado el programa, retiramos la manzana, sacamos la mermelada de la cubeta y pasamos la batidora hasta dejarla con la textura deseada.
  3. Repartimos en botes, los tapamos y los dejamos enfriar boca abajo. Lista para consumir.
**También puedes triturar la fruta antes de ponerla en la cubeta de la panificadora.

De manera tradicional:
  1. En una cazuela ancha ponemos todos los ingredientes a fuego alto. Esperamos hasta que la mezcla llegue a ebullición y luego bajamos el fuego, procurando que no deje de cocer y removiendo constantemente para que no se agarre.
  2. Deberá cocer aproximadamente una hora. Sabremos que la mermelada está lista cuando las fresas se aplasten fácilmente con un tenedor.
  3. Pasamos la batidora hasta obtener la textura deseada.
  4. Repartimos en botes, los tapamos y los dejamos enfriar boca abajo. Lista para consumir.

Menú sugerido:
Hoy el menú sugerido será un desayuno saludable en el que la mermelada de fresa tendrá un papel protagonista. Puedes untarla sola o con una pizca de mantequilla sobre una rebanada de pan de molde con salvado de trigo. Si acompañas todo con un vaso de leche o un café con leche (lo siento, es uno de mis vicios, necesito el café para comenzar el día) y una pieza de fruta o un zumo de naranja recién exprimido, tendrás energía de sobra para ponerte en marcha, tendrás vitaminas, fibra y cereales. Todo lo necesario para arrancar.

Si prefieres, puedes untar la tostada con otra mermelada, aquí tienes alguna más, todas caseras y muy ricas. Puedes elegir de piña, de moras, de mandarina o esta de fresas. Como en los mejores bufés ;)


Más recetas con fresas de este blog: vinagre de fresas, ideal para aliñar tus ensaladas durante todo el año.

jueves, 10 de abril de 2014

Hornazo de Salamanca porque del cerdo #hastalosandares

Hay un refrán popular que afirma que del cerdo se aprovechan hasta los andares. No le falta verdad porque es un animal del que se aprovecha cada gramo de su pobre cuerpito para preparar mil y una elaboraciones. Su uso ha sido siempre muy típico en los pueblos de España, quizá porque tener cerdos en casa, en las porquerizas, era más fácil que tener otro tipo de ganado y porque, además, no necesitan una alimentación especial: tradicionalmente se les alimentaba con los restos de comida de la casa así que, al final todo repercutía y todo se aprovechaba.

Para demostrar que es cierto y que del cerdo, #hastalosandares, este mes, desde La cocina typical spanish se ha propuesto la elaboración de recetas con carne de cerdo y yo, después de pensar (poco) me decidí a preparar el típico hornazo salmantino que se come el lunes de aguas, el lunes después de la semana santa. 
Aunque actualmente el lunes de aguas se aprovecha para comer en familia o con los amigos en el campo, sus orígenes son mucho  más divertidos: cuenta la tradición que Felipe II prohibió en la ciudad de Salamanca, cuna del saber (de muchos tipos de saber, incluído el más mundano, lo que suele suceder siempre que hay muchos estudiantes juntos) el consumo de carne durante la cuaresma. Bueno, el consumo de carne ya estaba prohibido, pero él hizo extensiva esta prohibición a otro tipo de carne y, por ese motivo, expulsaba a las prostitutas de la ciudad durante el periodo cuaresmal, permitiéndoles regresar solo cuando la semana santa había terminado: el lunes después de semana santa vino a llamarse lunes de aguas porque los estudiantes recibían las prostitutas con tal contento, que terminaban a remojo en el agua del río Tormes. Y, para pasar el día, además, llevaban viandas: lo que hoy conocemos como el hornazo salmantino que ya se vende en esta ciuidad en toda época del año pero que, originalmente, se consume el llamado lunes de aguas, como os he explicado.


Yo lo he comido en "versión moderna" con amigos pasando el día en el campo cuando, de jovencita, iba al pueblo de mi amiga Almudena, en Salamanca, lindando casi con Portugal. Un pueblo pequeño pequeño con pocos habitantes durante el año y muchos en época estival y otras fiestas Ahigal de los Aceiteros. En esta versión que yo probé, el hornazo llevaba, además de los ingredientes que detallaré luego, huevo cocido. Parece ser que el huevo se consideró carne en algún momento de la historia y por eso tampoco estaba permitido comerlo durante la cuaresma, así que luego, terminada esta, tenían que consumir los huevos que habían ido acumulando porque las gallinas de esta cosas no se enteran y seguían poniendo huevos.
Este es el motivo por el que muchas preparaciones de fin de cuaresma llevan huevos cocidos: el hornazo en algunos pueblos de Salamanca, las monas de pascua, etc. 

Pues nada, después de esta extensa introducción, vamos con la receta:

Ingredientes:
Para la masa:
  • 500 gr. de harina panificable
  • 100 ml. de aceite de oliva
  • 150 ml. de agua
  • 10 gr. de levadura fresca de panadero
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 pizca de azúcar
** Las cantidades de agua son orientativas; cada harina absorbe el líquido de una manera. La que yo he usado en esta ocasión me ha pedido más agua que la que uso habitualmente. Estad pendientes, tenéis unas indicaciones aquí.

Para el relleno:
  • 1/2 kg. de cinta de lomo adobada, en filetes.
  • 1/2 kg. de chorizo tierno
  • 300 gr. de jamón serrano


Preparación:
  1. Primero vamos a dejar la masa lista para que vaya fermentando. Para ello pondremos todos los ingredientes en la jarra de la My Cook y programamos la función de amasar durante 3 o 4 minutos, hasta tener una masa lisa y brillante. Si vemos que necesita algo más de tiempo, lo añadimos.
    Igual que con el agua, este es el momento de añadir un poco más si consideramos que es necesario, pero la masa resultante no tiene que ser pegajosa.
    Dejamos reposar (puede ser dentro de la jarra, bien tapada) hasta que doble, más o menos, su volumen.
  2. Cuando la masa esté lista, encendemos el horno a 200º y mientras va tomando temperatura, ponemos en una bandeja forrada con papel parafinado los filetes de cinta de lomo y los horneamos un poco para que no estén crudos en el momento de rellenar el hornazo.
  3. Mientras tanto, volcamos la masa en la superficie de trabajo, la amasamos ligeramente para desgasificarla y la dividimos en dos.
    Reservamos una de las mitades tapada con un paño de cocina limpio y extendemos la otra con el rodillo hasta obtener un rectángulo del tamaño deseado, algo menor que una bandeja de horno. Ponemos sobre la bandeja de horno forrada con papel de hornear y repetimos la operación de estirado con la otra mitad de la masa.
  4. Colocamos sobre la base de masa el chorizo tierno cortado en lonchas gruesas, los filetes de cinta de lomo que estarán ya listos y las lonchas de jamón serrano. 
  5. Tapamos con la otra mitad de la masa y sellamos los bordes para que no se salga el relleno. Para que quede bien cerradito, podemos mojarnos las manos con un poco de agua y presionar ligeramente para que las dos masas se queden bien pegadas y no se nos abra al hornear.
  6. Horneamos durante 20-25 minutos a 180º, hasta que la masa esté doradita.
  7. Sacamos y dejamos reposar sobre una rejilla.
El resultado, aunque en apariencia recuerda a una empanada, es más un pan relleno, del estilo de los bollos preñaos, pero plano y sin la miga de estos. Perfecto para llevar y comer fuera de casa. Pues no sabían nada los estudiantes salmantinos cuando se lo inventaron ;)

Observaciones:

Para hacer la masa sin My Cook existen varias posibilidades: si tienes panificadora, dispón en la cubeta primero los ingredientes líquidos y luego los sólidos y selecciona el programa de amasado o amasado con levado, según nuestra necesidad.
Y si tampoco tienes panificadora, toca amasar a mano: haz un volcán con la harina, disuelve la levadura en el agua y pon en el centro del volcán todos los demás ingredientes. Ve amasando con cuidado hasta obtener una bola de masa lisa y brillante que dejarás reposar en un lugar alejado de las corrientes de aire. A partir de aquí, continúa con la receta desde el paso 2.

Antes de meter el hornazo al horno, podemos decorarlo con restos de masa. Lo tradicional es hacer un enrejado, pero cuando los cachorritos meten mano, pasan estas cosas:


Menú sugerido:
Primer plato ligero, que el hornazo es contundente; una ensalada es ideal, aquí tienes varias para elegir: variadito de ensaladas.
Segundo plato: hornazo de Salamanca.
Postre: pieza de fruta y, si te apetece, mousse de café.

Solo me queda invitaros a pasar por el blog de La cocina typical spanish para que veáis el montón de sugerencias para preparar la carne de cerdo. Porque sí, chicos, sí, del cerdo se aprovechan #hastalosandares.




P.D.: Esta receta se la he robado a mi salmantina favorita, Amalia, de Cuadernos de Cocina. Mi versión es un poco diferente, podéis ver la suya pinchando aquí.

lunes, 7 de abril de 2014

Mousse de café

Este mes el reto ¡Qué rico, mami! tiene como anfitriona a Mara, de Más dulce que salado que nos ha propuesto hacer postres en vasito.
Un formato que, además de bonito, es súper práctico porque no hay luego que porcionarlo después, con los comensales pendientes y expectantes. 

Esta vez yo me he decantado por un postre no apto para niños, porque las mamás también nos merecemos un caprichito. Se trata de una mousse de café que a mí me ha parecido deliciosa.
Los cachorritos, esta vez, tendrán que elegir entre las propuestas de las demás participantes en el reto porque estoy segura de que algo habrá que les guste.


Ingredientes:
(para dos vasitos)
  • 1 clara de huevo.
  • 100 gr. de queso mascarpone
  • 1 sobre o 3 cucharadas de postre de café soluble (descafeinado o no, según el gusto)
  • 4 cucharadas de azúcar glass.
Elaboración:
  1. Mezclamos el queso mascarpone con 2 o 3 cucharadas de azúcar glass, según nuestro gusto, hasta que la mezcla obtenga la consistencia de una crema. Incorporamos el sobrecito de café soluble y mezclamos bien para que se integre.
    Reservamos.
  2. Con la ayuda de unas varillas eléctricas, montamos la clara de huevo junto con otro poco de azúcar glass, hasta que quede bien firme y al dar la vuelta al recipiente no se caiga.
  3. Mezclamos la clara con la crema de café, siempre con movimientos envolventes para que no se baje y reservamos durante un par de horas en el frigorífico antes de servir. 
  4. Servir frío.


Observaciones:
Y Sobre las claras, os recomiendo que leáis este post de Macarena del blog Bajo una nube de azúcar glass porque os aclarará las dudas. A mí, al menos, me valió de mucho porque yo tengo siempre claras congeladas, de cuando la receta pide solo yemas y no tenía yo claro si me iban a montar después de descongeladas. Montaron de maravilla, así que vía libre para usarlas.
Y Se puede sustituir el queso mascarpone por queso de untar, tipo philadelphia que suele estar más presente en nuestras casas y si, además, se utiliza la versión light, tenemos un postre algo más bajo en grasas porque la clara de huevo es rica en proteínas pero no tiene casi nada de grasa.

No os olvidéis de pasaros por ¡Qué rico, mami! y ver los demás vasitos. Yo voy corriendo, a ver si pillo algo para los cachorritos.



Menú sugerido:

Hoy, plato único, muy completo, que encantará a los cachorritos y os ayudará a que se coman la verdura casi sin enterarse: calabacines rellenos de carne.
Postre: pieza de fruta y mousse de café.

PROMOCIÓN 150 EUROS DE DESCUENTO:
Os recuerdo que estamos colaborando en la promoción del campamento de verano que la empresa Berlitz realiza en la Sierra de Cazorla.
Se trata de un campamento de inmersión lingüística en el que los cachorritos disfrutarán de actividades deportivas en un entorno privilegiado y siempre en inglés, asistidos por monitores expertos y nativos.

La buena noticia es que si decís que vais de nuestra parte os harán 150 € de descuento sobre el precio marcado. No está nada mal, ¿verdad?
Pues ya estáis contactando en el coreo camps@berlitz.es y ¡no os olvidéis: de parte de Cocinando para mis cachorritos.!

Podéis ver todos los detalles pinchando aquí.

jueves, 3 de abril de 2014

Arroz tres delicias

Me he puesto exótica últimamente y me ha dado por visitar el mundo a través de su gastronomía. Lo cierto es que si, además, los cachorritos acompañan, pues una se anima y sigue probando cosas nuevas.

Aunque esta receta de arroz tres delicias no es nada novedosa y probablemente ni siquiera es china, a los cachorritos les encantó la idea de comerlo con palillos igual que hicieron con los fideos chinos. Así, además, conseguimos pasar un buen rato y aprender que no en todo el mundo se hacen las cosas igual. La cocina es una forma fantástica de enseñarles cosas.


Ingredientes:
  • 1 vaso de arroz basmati. Yo usé el que me enviaron de la casa Dacsa.
  • 2 vasos de agua 
  • 100 gr. de gambas peladas (congeladas o no)
  • 100 gr. de guisantes congelados
  • 100 gr. de jamón de york o fiambre de pavo
  • 1 huevo (opcional) 
  • aceite de oliva
  • sal
  • salsa agridulce (opcional)
  • 2 dientes de ajo.
Preparación:
  1. Primero tenemos que cocer el arroz. Procuraremos dejarlo un pelín entero, ya veréis después para qué.
    Lo haremos así: en la propia cazuela echamos un chorro de aceite de oliva y un par de dientes de ajo; sofreímos y cuando los ajos empiecen a dorarse, agregamos el arroz.
    Removemos para que se tueste un poquito e incorporamos el agua. Llevamos a ebullición, salamos al gusto y dejamos que el agua se evapore.
    Cuando el arroz esté listo, para que no se nos pase, lo apartamos del fuego y lo dejamos en un escurridor.
  2. Preparamos las tres delicias:
    Batimos el huevo y hacemos con él una tortilla francesa. Esto es opcional.
    En una sartén grande o en una olla con el fondo grueso, con un chorreón de aceite de oliva, salteamos las gambas, los guisantes y el jamón de york picado finito. Cuando esté listo, añadimos la tortilla y el arroz blanco.
  3. Salteamos todo para que el arroz quede fritito y crujiente y para que se integren los sabores y servimos acompañado de salsa agridulce si nos apetece.


Menú sugerido:
Primer plato: arroz tres delicias.
Postre: Mejor una pieza de fruta, pero si os apetece, podéis probar un poquito de mouuse de queso con granada.
PROMOCIÓN: 150 EUROS DE DESCUENTO.

Aprovecho esta entrada para daros a conocer el campamento de verano que, en la sierra de Cazorla (un entorno paradisíaco, Parque Natural, en plena naturaleza), organiza la empresa Berliz, avalada por catorce años de experiencia.
Podéis ver todos los detalles pinchando aquí, pero os avanzo que se trata de un campamento de inmersión en inglés en el que los niños realizarán actividades deportivas y de multiaventura conducidas siempre en inglés por monitores nativos y expertos.
Tiene una pinta sensacional y será toda una experiencia para los niños. Y la buenísima noticia que os traigo hoy es que si decís que vais de nuestra parte os harán 150 € de descuento sobre el precio marcado. No está nada mal, ¿verdad?
Pues ya estáis contactando con ellos a través de esta dirección de correo electrónico: camps@berlitz.es ¡y no os olvidéis: de parte de Cocinando para mis cachorritos!

lunes, 31 de marzo de 2014

Jamoncitos de pollo en salsa de soja y miel

Desde que hice el boletín de inspiración gastronómica dedicado al pollo, se me quedaron en la mente un montón de ideas para cocinar esta carne, versátil donde las haya, un poco diferentes a la habitual, pero no fue hasta ayer que tuve ocasión de poner una de ellas en práctica.


Se trata de una receta sencilla, que no os llevará preparar más de 15 o 20 minutos, más el tiempo de horneado y que da un resultado fantástico porque la salsa es espectacular, ideal para mojar pan o mezclarla con un poco de cuscús o arroz blanco.

Ingredientes:
  • Jamoncitos de pollo (2 o 3 por persona)
  • 1/2 vaso de miel
  • 1/2 vaso de vino blanco o agua
  • 4 o 5 cucharadas de salsa de soja
  • 1 cebolla mediana
  • semillas de sésamo para rebozar (unas 8 cucharadas)
  • sal

Preparación:
  1. Precalentamos el horno a 200º C. Mientras alcanza la temperatura, vamos preparando la carne.
  2. Cortamos la cebolla en aritos muy finos que pondremos en el fondo de una bandeja o fuente apta para el horno.
  3. Salpimentamos los jamoncitos de pollo al gusto y pintamos con miel, con ayuda de un pincel de cocina. Si la miel está demasiado espesa, podemos calentarla unos segundos en el microondas para facilitar la tarea.
  4. Rebozamos los jamoncitos pintados en miel con las semillas de sésamo y vamos depositando sobre la bandeja de horno, encima de la cebolla y metemos al horno.
  5. Horneamos durante 30-40 minutos, con cuidado de que no se quemen porque el azúcar de la miel puede hacer que se nos tuesten demasiado rápido.
    A mitad de cocción sacamos la bandeja del horno y añadimos el 1/2 vaso de agua o vino blanco junto con la salsa de soja. Si fuera necesario, podemos echar algo más.

Menú sugerido:

Primer plato: Crema de calabaza.
               Pan, para mojar en la salsita: rulitos de centeno integral.
Postre: mejor una pieza de fruta, pero si os apetece algo dulce, probad un poquito de arroz con leche.

Os diré que, cuando el cachorrito mayor me vio preparando este plato auguró "a mí el pollo con sésamo no me gusta", afirmación desmentida después por la voracidad con que se lo comió. Conclusión: sí le gusta el pollo con sésamo. Al resto de la familia, también.

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Para que nadie se queje.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Semlor (bollitos suecos de cuaresma)

Últimamente os traigo unas cosas con unos nombres muy raros, ¿verdad? Entre el gulash con semmelknödel y los semlor, pensaréis que no escribo en castellano, sino en un idioma extraño.
Pues no, es que soy muy cosmopolita yo y me gusta probar cositas nuevas. Hoy lo hago de la mano de Bake the world que, como sabéis, nos invita cada mes a visitar el mundo probando sus panes; lo que ocurre es que esta vez yo me adelanté porque en el mes de enero estuvimos en Estocolmo, donde pudimos probar algunas delicias de su gastronomía, aunque no estos panecillos que son típicos de cuaresma.


El semla (semlor en plural) se consumía, tradicionalmente, el martes de carnaval, el día antes al miércoles de ceniza, cuando comienza la cuaresma. Hoy, parece que se consume durante todo el año, aunque yo confieso que no lo vi en ninguna cafetería sueca en el mes de enero donde sí pude disfrutar, a cambio, de unos maravillosos kanelbullar que me volvieron loca.

Los semlor son un bollo riquísimo, una masa abriochada con un toque de cardamomo que los hace súper especiales, rellena de una pasta de almendras y nata montada. Parece, sin embargo, que su origen es modesto, puesto que comenzaron a elaborarse así para aprovechar el pan duro, como ocurre con nuestras torrijas. Por eso es típico servirlo en un bol con un culín de leche caliente, para hacerlo más jugoso. De esta manera tradicional lo disfrutó la cachorrita pequeña que es golosa hasta decir basta.

Ingredientes:
Para el bollo:
  • 1 huevo
  • 50 gr. de mantequilla ablandada
  • 150 ml. de leche entera
  • 50 gr. de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de semillas de cardamomo
  • 400 gr. de harina de fuerza
  • 8-10 gr. de levadura fresca de panadero
  • 1 huevo batido para pincelar
Para el relleno:
  • pasta de almendra, mazapán o almendra molida (según lo que podáis encontrar; yo usé almendra molida)
  • nata montada o nata líquida para montar
  • azúcar glass (para decorar)


Ingredientes:
  1. Paso previo absolutamente opcional: infusionamos la leche con las semillas de cardamomo dejándola cocer durante 5 minutos para que se impregne de su aroma.
    Dejamos templar y colamos.
    Digo que este paso es opcional porque se pueden añadir las semillas directamente a la masa, pero en casa no nos gustó la vez que las usamos así en otro bollo. Dudaba si echarlas o no y, al final, opté por esta solución intermedia que me gustó porque el bollo tiene al terminarse un toque muy ligero a cardamomo que lo hace especial y diferente a otros panes dulces.
  2. Teniendo la leche ya templada, amasamos junto con los demás ingredientes del bollito hasta obtener una bola lisa y brillante y dejamos levar tapado con un trapo limpio o con un film hasta que doble su volumen.
  3. Volcamos la masa en una superficie ligeramente enharinada, amasamos un poco para desgasificar y dividimos la masa en 8 o diez porciones, dependiendo del tamaño que queramos darle a nuestros semlor.
    (Advertencia: llenan mucho, yo aconsejo hacerlos de tamaño más bien reducido).
  4. Boleamos y depositamos en una bandeja de horno forrada con papel parafinado. Pintamos con huevo batido y dejamos reposar de nuevo hasta que doblen su volumen.
  5. Precalentamos el horno a 200º C, volvemos a pincelar los bollitos y metemos al horno.
    Horneamos a 180º C, calor arriba y abajo, sin aire, durante 10-15 minutos, en función del tamaño de los bollitos, hasta que estén dorados.
    Sacamos del horno y dejamos reposar sobre una rejilla hasta que se enfríen.
  6. Mientras se enfrían, montamos la nata con dos cucharadas de azúcar y reservamos.
  7. Abrimos los bollitos por la parte de arriba, cortándoles como un sombrerito y, con cuidado, vaciamos parte de la miga.
  8. En un bol a parte mezclamos la miga que hemos sacado de los bollitos con un par de cucharadas de leche templada y otras dos o tres cucharadas de almendra molida. Tendremos que obtener una masa espesa, jugosita, pero sólida.
  9. Rellenamos los bollos con la masa de almendras y, sobre esta, nata montada al gusto. Colocamos la tapa y espolvoreamos con azúcar glass.
¡¡Listos para degustar!!



Para comerlo como los suecos, os pego un texto extraído de la web visit Sweeden

Hazlo como los suecos

Empieza por la parte de arriba. Utilízala para rebañar un poco el relleno pegajoso y continúa después con el resto del bollito. Los más carnales se lo comen sin reparo alguno a bocado limpio. Los que presumen de persona refinada utilizan un tenedor. Los bohemios utilizan una cuchara. Los turistas se lo comen como pueden y los aferrados a la tradición lo piden en un tazón de leche caliente. De cualquier manera está riquísimo.

Observaciones:
Los bollitos son deliciosos pero, como os he dicho, llenan un montón por culpa de la nata y el relleno de almendras y leche. Y ya, si los tomas a la manera tradicional, en su bol de leche templada, son una merienda o un desayuno que no admite nada más. Así que os sugiero que no los hagáis demasiado grandes.

Se conservan perfectamente en el frigorífico durante 4 o 5 días. Si no llevaran nata montada, incluso más. Peor para asegurarnos de que están jugosos como el primer día, mejor congelarlos. Pincha aquí para saber cómo.

Sugerencia de menú:
Continuando con la tradición que inicié ayer (jijiji) os dejo una sugerencia de menú. Hoy, como tenemos un postre contundente, vamos a conformarnos con un plato único ligero y completo:

No os olvidéis de pasar por la página de Bake the world para daros un atracón a base de deliciosos semlor.


Fuente: Unodedos
P.D. Siento apabullaros con tanta imagen, pero es que no he sabido resistirme porque traje de Estocolmo cositas monas que tenía que aprovechar para sacar en las fotos: esos caballitos de madera que son típicos de Suecia y que la cachorrita pequeña tuvo que traer para decorar el salón de casa (y su clase), algunos pines de nevera, la tabla de cortar que no pienso estrenar pero que me vino al pelo para presentar los semlor y alguna cosita más con motivos de alces y renos que ya no he podido fotografiar.

martes, 25 de marzo de 2014

Conejo en salsita con champiñón

Yo sé que la carne de conejo tiene muy mala fama. No porque no sea saludable, todo lo contrario, si no porque a la gente no le suele gustar. Me resulta extraño que sea por su sabor porque a mí no me resulta fuerte, más bien una carne suave que acepta bien salsas sabrosas; tal vez sea porque tenemos en mente a este tierno animalito y da pena comerlo.

Pero yo hoy quiero romper una lanza en favor de la carne de conejo por su bajo aporte calórico que la hace muy apta para dietas de adelgazamiento, por su alto contenido proteínico de alta calidad y porque contiene cantidades nada despreciables de algunas vitaminas del grupo B.
Por eso y porque está muy rica, ya lo veréis. Hoy lo vamos a preparar con una salsita muy rica y con champiñones, para que mojéis cualquiera de estos panes. Claro que, en ese caso, lo del bajo aporte calórico nos lo cargamos de un plumazo ;)


Ingredientes:
  • 1 conejo partido en trozos. Yo prefiero que me lo den ya partido en la carnicería.
  • 1 bandejita de champiñones laminados
  • 1/2 calabacín
  • 2 dientes de ajo
  • aceite de oliva
  • sal
  • vino blanco

Elaboración:
Vamos a preparar esta receta en la olla rápida. Si no tienes, utiliza una tradicional y lee en el apartado observaciones las adaptaciones necesarias.
  1. Pelamos el calabacín y lo partimos en trozos del tamaño que más nos guste. Yo prefiero pasarlo por la picadora y dejarlo bien fino para que se integre en la salsa y así los cachorritos se lo coman sin darse cuenta, pero no es indispensable.
  2. Echamos un chorreón de aceite en el fondo de la olla e incorporamos los dos dientes de ajo enteros. Cuando empiecen a dorarse, añadimos las láminas de champiñón y salteamos hasta que empiecen a soltar su juguito y se doren. Retiramos a una fuente y reservamos.
  3. Si es necesario, añadimos un poco más de aceite. Incorporamos el conejo partido en trozos y dejamos que se dore, sin que se nos queme.
    Cuando esté doradito retiramos a la misma fuente en la que tenemos los champiñones y echamos a la olla el calabacín para sofreírlo también. 
  4. Cuando tengamos el calabacín listo, volcamos en la olla la carne y los champiñones y un vaso de vino blanco.
  5. Salpimentamos al gusto, removemos bien para que se integren todos los ingredientes y cerramos la olla manteniendo la temperatura de la vitro o del fuego alta. Cuando el pitorro suba, bajamos el fuego, programamos el tiempo que en nuestro modelo se establezca para estas carnes (7 minutos en mi olla) y dejamos que termine de hacerse.
Observaciones:


Y Si vas a hacer esta receta en una olla tradicional, sigue los pasos indicados, pero deja cocer la carne al menos una hora, hasta que esté tierna. Es probable que necesites echar algo más de líquido porque se irá evaporando, lo que no ocurre (o no tanto) con la olla rápida. Ve vigilando para que no se agarre en el fondo de la cazuela y añade agua o caldo de verduras si ves que hace falta.

Y Una pequeña pega hablando de los cachorritos: el conejo tiene muchos huesitos diminutos que cuesta separar de la carne. Mis niños "ya son mayores", pero recomiendo tener mucha precaución con niños más pequeños.


Sugerencia de menú:
(a partir de hoy, cada vez que publique una receta, os haré una sugerencia de menú en la que se incluirá la receta nueva y otras de este blog para un menú completo y saludable; de vez en cuando incluiremos algún caprichito)

Primer plato: Crema de calabacín
Postre: fruta o postre de mandarinas.

Bon apetit.

jueves, 20 de marzo de 2014

Gulash con semmelknödel

Gu..¿qué?. Con semmel¿¿¿¿¿queeeeééé??? Tal es la expresión que yo pronuncié al ver la propuesta del desafío en la cocina para este mes.
Pero bueno, que te pones a investigar un poco y no es para tanto. Es carne guisadita, buenísima, con una salsita para mojar pan que es un pecado y una guarnición un poco rara.

El gulash es una comida típica del centro de Europa. Oriunda de Hungría, es otro ejemplo de que la gastronomía sencilla y humilde es, a la vez, deliciosa y digna de los paladares más exigentes.
Es un "simple" guiso de carne que suele acompañarse de spätzle (una especie de pasta), patatas u otro alimento a base de carbohidrato.
En esta ocasión, la propuesta de Mari Luz, la desafiadora del mes, traía como requisito, que el gulash fuera acompañado de una guarnición llamada semmelknödel. Se trata de unas bolas de pan (semmel significa pan), una especie de albóndigas, pero hechas con pan del día anterior. La receta original se hace con pan de perrito (pan de hot dog; podéis ver la receta aquí si queréis hacerlos), pero yo los preparé con restos de pan normal.

Todo junto, el gulash con su deliciosa salsa y los semmelknödel constituyen un plato contundente, delicioso que tanto los papás como los cachorritos devoramos con gusto. Plato único, eso sí.
La carne nos pareció deliciosa a todos; sobre los semmelknödel no hubo consenso: el cachorrito mayor lo probó, pero no le gustaron. A la cachorrita pequeña le parecieron deliciosas esas "albóndigas de pan" y a los papás nos dejaron un poco indiferentes. Así solas, sin más, son pan mojado que no atraen nada. Incorporados a la salsa del gulash, es como mojar pan en ella y, entonces, están más ricos. Pero el mérito no es suyo, si no de la salsita.
Mi recomendación es que, si queréis preparar esta deliciosa carne, lo hagáis acompañándola de unas patatas fritas cortadas en cubitos, con un arroz blanco o algún tipo de pasta pequeñita. El arroz blanco le va de maravilla.

Después de esta larga introducción, vamos con la receta.


Ingredientes:
Para el gulash:
  • 1 kg de carne de ternera, cortada en cubos. Recordad que la buena calidad de los ingredientes redundará en el buen resultado del plato.
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla mediana
  • 1 lata de tomate entero pelado
  • 1 cucharadita de pimentón. Yo usé pimentón dulce de la Vera, por cortesía de Pimentón La Chinata, que me envió un lote muy chulo hace unos meses.
  • sal
  • harina
  • vino tinto
  • aceite de oliva
  • especias al gusto, aunque yo no usé.

Para los semmelknödel:
  • pan del día anterior
  • leche
  • 1 huevo
  • 1/2 cebolla
  • nuez moscada, pimenta u otra especia que nos guste
  • sal
  • 1 chorrito de aceite de oliva
Elaboración:

  1. Partimos el pan de los semmelknödel en cubos, los colocamos en un bol bastante amplio e incorporamos el huevo, la sal y las especias elegidas. Removemos bien para que el pan se impregne. Reservamos.
    Picamos la cebolla bien finita y salteamos en una sartén con un chorro de aceite de oliva hasta que comience a blanquear. Añadimos al bol con los trozos de pan y revolvemos bien.
    Si es necesario, añadiremos poco a poco leche para humedecer lo suficiente el pan y que la mezcla sea una especie de pasta.
    Dejamos reposar durante, al menos, media hora.
  2. Ahora nos ponemos con la carne: ponemos una sartén al fuego con un poco de aceite de oliva y los dos dientes de ajo. Mientras se calienta, salamos y enharinamos los trozos de carne. Pasamos la carne por la sartén para sellarla y reservamos en una olla, la que vayamos a usar después para guisarla.
  3. En la misma sartén, salteamos la cebolla picada al gusto a fuego medio. A los 5 minutos, incorporamos la cucharadita de pimentón y la lata de tomate entero. Removemos para que se integre y dejamos sofreír unos minutos mientras aplastamos el tomate con la cuchara de palo para que se deshaga.
  4. Volcamos el contenido de la sartén en la olla, sobre la carne y añadimos vino tinto hasta cubrir la carne. 
  5. Comprobamos el punto de sal, removemos, cerramos la olla y encendemos el fuego.
  6. Cuando suba el pitorro de la olla programamos el tiempo que cada olla indique para cada tipo de carne. En la mía, con 15 minutos quedó en su punto. (Programamos digo, dando por hecho que todos los fuegos tienen programador como el mío... en fin, si no lo tiene, pues calculas los 15 minutos -o el tiempo necesario según tu olla- así "a mano")
    Pasados los 15 minutos se apaga el fuego se deja la olla sobre el mismo hasta que el pitorro termine de bajar. Solo en este momento podremos abrir la olla sin riesgos.
  7. Mientras la carne se cocina, continuamos con nuestros semmelknödel: ponemos una cazuela con abundante agua salada a hervir y, mientras tanto, vamos tomando porciones de la masa con las manos y formando bolas, como si fueran albóndigas.
    Cuando el agua hierva, bajamos un poco la temperatura para que deje de borbotear y echamos las bolas para que se cuezan.
    En la receta original que yo seguí, de Albahaca y canela, se decía que tenían que cocer unos 20 minutos, hasta que subieran a la superficie y giraran. Yo no fui capaz de dejarlas tanto porque vi que mucho ante empezaban a deshacerse. Unos 7 minutos más o menos estuvieron.
    Sacamos del agua y dejamos escurrir.
  8. Se sirve en el mismo plato un poco de carne, con unas cucharadas generosas de la deliciosa salsa que ha salido, trabadita gracias a la harina que usamos al principo para sellar la carne, y uno o dos semmelknödel.
Observaciones:


Si no tienes olla rápida, haz la receta tal y como la he explicado, solo que tendrás que aumentar considerablemente el tiempo de cocción de la carne del punto 6. Dependiendo de la cantidad y del tamaño de los trozos, puede llegar hasta a 2 horas.

El plato es delicioso, pero si dejas la carne reposar de un día para otro, mejora considerablemente. Se convierte en un manjar, en serio, os lo digo yo que nunca he sentido especial gusto por este tipo de guisos y, sin embargo, este se va a convertir en un fijo en mis menús porque se puede meter en el táper, porque se puede dejar preparado con antelación y porque a los cachorritos les gustó mucho.

Termino sugiriendoos que os paséis por el blog del Desafío en la cocina para ver las propuestas de todos mis compañeros. Este mes hemos dado la vuelta al mundo y no os traemos solo una receta, sino cinco: una por continente, ¡cuánta variedad!




domingo, 16 de marzo de 2014

Bizcocho de plátano y coco

Menuda racha mala que llevaba yo con los bizcochos: desde que hice uno delicioso para el cumple del papá de los cachorritos (sin foto, así que sin publicar porque fue imposible), no he vuelto a hacer uno en condiciones.
Quienes me han sufrido lo saben bien. Alguna regañina me he llevado (sé que desde el cariño, Mari Vane) por no respetar las recetas originales, pero es que daba igual, oye, que ni los bizcochos de yogur me salían, no sé porqué.
El papá de los cachorritos, principal sufridor de la trama, llegó a decirme que a partir de ahora se encargaría él de los bizcochos; total, pero no podían salir...

Picada ya en mi amor propio, decidí tirar por lo fácil y preparé este que os traigo hoy, una variante del típico bizcocho de yogur y hecho en la panificadora para que no pudiera fallar nada y saliera sí o sí.

Y salió, claro que salió. Menos mal, porque ya solo me faltaba retirarme de esta rama de la cocina. Para la semana que viene, horneo uno de forma tradicional, a ver si sale o es mi horno (sé que no porque todo lo demás que hago en él sale bien, ¿será el molde? ¿será mi mano?)
Ingredientes:
  • 1 yogur de coco
  • 1 medida del yogur de aceite de oliva
  • 2 medidas del yogur de azúcar (algo menos si el yogur es muy dulce)
  • 3 medidas del yogur de harina de repostería
  • 3 huevos
  • 1/2 sobre de levadura tipo royal
  • 1 plátano maduro
  • 3 cucharadas de coco rallado y algo más para decorar
Elaboración:
  1. Encendemos la panificadora y seleccionamos el programa de dulces. Dependerá de cada marca; en la mía es el 11.
  2. Con el aspa ya dando vueltas, echamos el yogur y los tres huevos. Vamos incorporando poco a poco la harina, la levadura, el azúcar, el aceite de oliva y el coco rallado.
    Vigilad que se mezcle todo bien.
  3. En un plato, machacamos el plátano o lo aplastamos con un tenedor, hasta formar una papilla. Cuanto más maduro esté, más fácil nos resultará.
  4. Añadimos el puré de plátano junto con el coco rallado a la cubeta de la panificadora  y dejamos que termine el programa.
Observaciones:

Y Para que el bizcocho quede doradito por arriba, como la panificadora no tiene resistencias en la parte superior, podemos espolvorear con un par de cucharadas de azúcar moreno y cubrir la tapa de la panificadora con un paño de cocina cuando queden unos 10 minutos para que termine el programa.
Y Antes de desmoldar el bizcocho, conviene dejarlo que se enfríe dentro de la cubeta de la panificadora para que no se rompa. Yo llego a dejarlo, incluso, toda la noche. Cuanto más frío esté, más fácil será desmoldar. Podéis, para facilitar más todavía la labor, meter una paleta o una lengua de silicona por los bordes. Pero que sea de silicona, para no rallar la cubeta, ¿vale?
Y ¿Qué no tienes panificadora?
Venga, que te explico cómo hacerlo de forma tradicional:
  1. Precalienta el horno a 200º
  2. Echa en un bol grande el yogur y los dos huevos.
  3. Tamiza la harina (o no, no es imprescindible) junto con la levadura e incorpóralo a los huevos y el yogur. Mezcla bien hasta que no haya grumos, mejor con la batidora.
  4. Añade el resto de los ingredientes, salvo el coco (azúcar, aceite y plátano) y vuelve a batir hasta conseguir una mezcla homogénea. Incorpora ahora el coco rallado y mezcla bien, esta vez con una espátula, no con la batidora.
  5. Encamisa o engrasa un molde apto para el horno y vuelca la masa en él.
  6. Hornea a 180º durante 50 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar con un palito este salga limpio.
Es un bizcocho ideal para desayunar o merendar, con la miga ligeramente húmeda como ocurre con todos los bizcochos que incorporan en la masa fruta fresca. Por eso mismo, si pasados un par de días no habéis dado debida cuenta de él, es mejor conservarlo en el frigorífico.


viernes, 14 de marzo de 2014

Es viernes, ¿nos vamos de pinchos?: Croquetas variadas

Las croquetas dan para mucho. La prueba es este largo post que os traigo hoy en el marco de la red facilísimo y la colaboración entre blogs que nos propusieron hace ya algunos meses y que tanto nos gusta.

De antemano pido disculpas por lo larguísimo que será esta entrada, pero pedí ayuda a los compañeros de la red y todos corrieron en mi auxilio con sus propuestas; no me parecía bien dejar a ninguno fuera, así que os traigo un poquito de cada uno.

Así que, sin más demora, coged una copita de vino y vamos a tomarnos unas croquetitas, que es viernes y podemos irnos de pinchos para celebrar que la primavera está en puertas y el sol comienza a asomar.

Las croquetas de bacalao son relativamente comunes, especialmente ahora, en cuaresma, cuando este pescado sube de precio hasta ponerse casi prohibitivo. Pero nunca las había visto como las preparar Chus, de Para estar por casa, con mejillones. Ella os enseña a prepararlas paso a paso: croquetas de bacalao y mejillones.


Desde Sweet Addict nos sugieren hacer croquetas de setas. Tienen tan buena pinta que gustosamente me comía un par de ellas ahora mismo. 



En vez de setas, champiñones, pero ¿son croquetas? No estoy segura, la verdad, aunque me da igual, estos champiñones de incógnito de Cocinar con amibos serán una sorpresa segura al primer bocado:


Si nos ponemos exóticos, no puedo dejar de sugerir las croquetas de beicon y dátiles que han preparado en Cocina con Reina, ese toque dulce con e beicon tiene que estar de escándalo, directamente:



Que una croqueta puede ser una pequeña delicia nos está quedando claro ya, ¿no? pues si les ponemos un poco de foie, ya directamente mueres. Nos lo demuestran en Cocina familiar, croquetas de foie:



Las croquetas son una fantástica forma de que los niños coman cosas que les cuesta comer de otra manera. Igual así comen las espinacas... aunque confieso que cuando yo las hice de espinacas me quedaron todas para mí (cosa que no me importó, por cierto, porque a mí me chiflan). Mirad como las hacen en Con arte y paciencia, croquetas de espinacas con piñones y pasas:


¿Qué no te gustan las pasas? Sin problema, en Mis cosillas de cocina nos enseñan a hacer croquetas de espinacas y queso curado. Ahora ya no sé por cuál decidirme; tendré que probar las dos: 



Si te gusta lo clásico, aquí tienes un sandwich de jamón y queso hecho croqueta, me encanta la idea: croquetas de jamón y queso de La dulzura de Mari, buenísima idea: 


Un inconveniente de las croquetas, es que están hechas con bechamel, que lleva harina, generalmente de trigo. Si tenéis a algún familiar o invitado celíaco, no podrá comerlas. En ese caso, mirad cómo las hacen en Recetillas de Mer, croquetas con harina de garbanzos. Eso sí, tened la precaución de no empanarlas con pan rallado o dejarán de ser aptas para celíacos ;)



Casi todas las croquetas llevan bechamel, ¿verdad? pues mirad estas que nos propone Pilar. En realidad no son croquetas, pero se le parecen, son unos deliciosos arancini..... con los que podremos aprovechar los restos de risotto o cualquier otro arroz. Desde que se los vi llevan en mi libreta de pendientes, no os digo más:



Otras croquetas sin bechamel son las que nos propone Fran, de Qué rico; estas se hacen con patata y beicon:


Ya os he dicho que yo las croquetas las hago de todo. Me sirven mucho para reutilizar restos de comida, repitajos, como los llama le papá de los cachorritos. Por lo visto no soy la única, según he comprobado en algunos de los enlaces que os he dejado.
Yo las hago de carne de cocido si sobra, de pollo asado, de pescado, de espinacas, de lo que sea. Haces muchas de un tirón, las congelas y las vas sacando directas a la sartén o la freídora cuando te hacen falta. Que se te presenta gente en casa, fríes unas croquetitas caseras y quedas de miedo.
Que se te ha olvidado descongelar la cena para los cachorritos, croquetas a la freídora, les picas un tomate y "apañao". Nosotros, por eso, procuramos tener siempre stock de croquetas en el congelador.

No os perdáis estas croquetas de salmón que son las favoritas del cachorrito mayor; están deliciosas, tengo que volver a prepararlas. Y aquí, mi versión de croquetas con espinacas que veo que son un clásico en las cocinas ;)


Y para que no os resulte nada complicado, pinchando aquí  podréis ver un paso a paso de cómo hacer la masa de croquetas, para aquellos no iniciados en este rico plato tan típico de nuestra gastronomía. 

Está claro, que después de este atracón a croquetas, ya nos damos por comidos y podemos pasar directamente al postre. Para eso, os dejo otras cuantas sugerencias pinchando directamente aquí.

Disfrutad del fin de semana.