viernes, 31 de julio de 2015

Conserva de tomates cherry

Esta va a ser la última receta antes de mis vacaciones. Aún estaré unos díitas por aquí, pero quiero cerrar cosas con calma y prepararme para la nueva temporada del blog que va a venir con novedades. Pero eso será a partir de septiembre, ahora estamos a lo que estamos que no es otra cosa que seguir recolectando tomatitos cherry (nota mental: el año que viene hay que plantar la mitad de las matas que este año).

Ya se sabe lo que decía la hormiguita: en épocas de abundancia hay que guardar para el invierno. Pues eso estoy haciendo yo estos días, embotando todo lo embotable para poder consumir fuera de temporada. Y una de las maneras que he encontrado para conservar los tomates cherry es esta que os voy a contar hoy. 
Es laboriosa y, después de estar muuucho rato, resulta que te salen dos botecitos de nada. Pero bueno, así es la vida, tampoco me iba a poder comer todos esos tomatitos de una sentada y, de esta forma, los tendré para el invierno.


Cómo hacer conserva de tomates cherry

(no os voy a indicar cantidades, depende de los que consigáis)
  • tomates cherry
  • aceite de oliva
  • azúcar moreno
  • sal
Necesitaréis además botes del tamaño que queráis, varios pliegos de papel de hornear y una olla con agua para envasar al vacío.
  1. Encendemos el horno a tope, con ventilador.
  2. Preparamos una bandeja de horno, forrándola bien con papel de hornear.
  3. Lavamos bien los tomatitos, le quitamos los pedúnculos y los abrimos a la mitad.
  4. Los disponemos en la bandeja de horno con la parte abierta hacia arriba, salamos ligeramente, espolvoreamos con azúcar moreno y con regamos con un chorrito muy fino de aceite de oliva.
  5. Horenamos a 180º durante 2 horas aproximadamente, hasta que veamos que están secos, cuidando que no se quemen.
  6. Sacamos del horno, dejamos reposar unos minutos para que se enfríen un poco y no quemarnos. Metemos los tomates secos en los botes, rellenamos con aceite de oliva hasta el límite, tapamos y cerramos.
  7. Ponemos los botes en una olla, echamos agua (el nivel no debe superar la mitad del bote, para que al borbotear cuando cueza no se nos meta dentro) y hervimos durante 20 minutos para que se haga el vacío.
Pueden durar varios meses.



Observaciones:

Partir los tomates cherry a la mitad da mucho trabajo, pero merece la pena. Yo hice varias tandas y, cansada de partir tomatitos, algunos los dejé enteros. No quedan igual, no se secan tan bien, por no hablar de que me explotaron en el horno que no quiero ni contaros como se puso... Bueno, eso podría solventarse pinchándolos, pero ya puestos a pinchar, yo creo que quedan mucho mejor partidos.
Por si acaso os apaña, aquí os dejo un vídeo en el que enseñan como partir muchos tomates cherry de una vez. Habrá que probarlo, a ver si funciona.

Si los váis a consumir en un plazo breve, como están en aceite, no es necesario que hagáis el vacío. Yo calculo que así aguantarán bien unas semanas.
Pero si os decidís a envasarlos, tened cuidado: hay que conseguir que no quede ninguna burbuja de aire que pueda servir para desarrollar el botulismo. Aquí he encontrado unas pautas muy intersantes sobre las precauciones que hay que tener cuando hagamos conservas caseras.

Cuando llegue el invierno y use estos tomatitos, ya os contaré qué tal están. De momento, se han quedado reposando en el trastero.

¡Feliz agosto que mañana comienza!

martes, 28 de julio de 2015

Quiche de tomate cherry

Estoy a puntito de cerrar el blog por vacaciones, pero no puedo irme sin dejaros un par de recetas que os tengo preparadas con un producto que está de plena temporada, ¡el tomate!
El tomate es un fruto que necesita sol para madurar, así que alcanza su máximo esplendor en los meses de verano.
En casa somos muy adictos al tomate, nos gustan mucho las ensaladas y el cachorrito mayor se pirra por estos en versión mini, los tomates cherry, ¡le encantan! 
Por eso, cuando llegó la hora de hacer los semilleros de los que plantaríamos en nuestro huertito y le encomendamos a él la labor, se le fue un poco la mano y ahora tenemos cien mil millones de tomates cherry. Que está muy bien, ojo, pero recolectarlos es un auténtico coñazo. Ya les tengo dicho que, para el año que viene, plantaremos la mitad. Veremos el caso que me hacen.

En fin, que además de comerlos en ensalada, de hacer la focaccia de tomates cherry que os enseñé la semana pasada, también he convertido unos poquitos en quiche aprovechando que la empresa de láctoes Naturarla me había enviado un estupendo lote de sus productos para probarlos.
Me encanta la web de Naturarla porque está llena de ideas ecofriendly para hacer fácilmente en casa y porque nos dan mucha información sobre sus productos que siempre tienen la máxima calidad.


Receta: quiche de tomates cherry

  • una lámina de masa quebrada 
  • una tarrina de queso crema Arla
  • 3 huevos
  • 250 ml. de leche
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 300 gr. de tomates cherry (así, a ojo: he de confesar que no los pesé)
  • 1 sobre de queso rallado Arla
  • opcional: 200 gr. de taquitos de beicon
  1. Precalentamos el horno a 180º
  2. Forramos un molde de quiche con la lámina de masa quebrada, la pinchamos repetidas veces con un tenedor y la horneamos durante 10-15 minutos, hasta que la superficie esté dorada.
  3. Mientras tanto, preparamos el relleno: lavamos bien los tomates cherry y les quitamos la hoja. Trituramos en el vaso de la batidora el queso, la leche, los huevos, la sal y 6 o 7 tomates cherry. Reservamos.
  4. El resto de los tomtes cherry los abrimos a la mitad y reservamos.
  5. Cuando la masa esté dorada, la sacamos del horno, echamos los taquitos de beicon distribuyéndools por toda la superficie. A continuación ponemos los tomates cherry, reservando unos pocos para decorar por encima.
  6. Vertemos el líquido por encima y espolvoreamos con el queso rallado. 
  7. Horneamos durante 30 minutos , aproximadamente. A media cocción decoramos con los tomates cherry que teníamos reservados.

Lo bueno de las quiches es que se pueden tomar recién hechas, calentitas y están deliciosas.
Pero también se pueden guardar para llevar a una reunión familiar o una comida fuera de casa porque del tiempo, sobre todo en verano que hace calor y el cuerpo pide cosas fresquitas, son una auténtica delicia, tenéis que comprobarlo por vosotros mismos.





Chicos, ya nos va quedando poco para los que cogemos vacaciones en el turno de agosto. Esperadme aún esta semana, que os traeré otra recetita con tomates cherry.
¡Feliz martes!

viernes, 24 de julio de 2015

Helado de Baileys

Me encanta el Baileys. No soy yo muy de bebidas alcoholicas, pero este licor me gusta, ese sabor dulzón, esa textura cremosa, me parecen ideales para una sobremesa relajada.
Y, amante como soy de los helados, tenía que probar sí o sí a hacer el helado de Baileys en casa. Más rico no puede estar y os voy a contar un truco: si a la hora de servirlo lo regáis con un chorrito del propio licor, es de morir de placer.

Receta del helado de Baileys

  • 500 ml. de nata montada
  • 150 ml. de Bayleys
  • 1 cucharadita de maizena
  • 2 cucharadas de azúcar invertido
  1. Ponemos todos los ingredientes en un cazo, reservando medio vaso de nata y la maizena. Llevamos a ebullición.
  2. Mientras, disolvemos la maizena en la nata bien fría.
  3. Cuando comience a hervir, añadimos la maizena desleída en la nata, bajamos a fuego medio y removemos con unas varillas para que no se agarre al cazo hasta que la crema comience a coger la consistencia de unas natillas.
  4. Reservamos en el frigorífico con un film en contacto con la superficie para que no se haga costra hasta que esté bien frío. Mejor de un día para otro.
  5. Ponemos la heladera en marcha, vertemos la mezcla en la cubeta por el bocal y dejamos mantecar durante 40 minutos aproximadamente.
    Si no tenemos heladera, bastará con meter el helado al congelador e ir removiéndolo cada 30-40 minutos para que no se formen cristales de hielo. Removeremos 3 o 4 veces.

El resultado, ya lo véis, un helado cremoso, delicioso, con un intenso sabor a Baileys. Si os gusta este licor, no podéis dejar de probar este helado que no es apto para cachorritos a pesar de que, con la cocción, el alcohol se evapora. A mí, pero esto ya es cuestión personal, no me gusta que se acerquen al alcohol aunque sea "sin alcohol" siendo tan pequeños. Tiempo tendrán, para ellos tengo otros muchos helados.


           
Antes de despedirme, quiero recordaros que estamos colaborando para que ningún niño pase hambre en el mundo con la ONG Acción contra el hambre. Pincha aquí para aportar tu granito de arena o en la barra lateral del blog, ¡entre todos, podremos!

miércoles, 22 de julio de 2015

Tomaccia {Focaccia de tomates cherry y aceite de romero}

A estas alturas creo que ya os habéis enterado de que tengo un #huertourbano. Y que está dando muchos muchos frutos este verano: calabacines, pepinos y tomates (sobre todo los cherry) compiten entre sí para ver cuál llena más rápido nuestra despensa y, por ende, las entradas de este blog.

De momento ganan los calabacines, soy consciente. Los pepinos no son santo de mi devoción, aunque el cachorrito mayor y el abuelo se los comen tal cual desde el desayuno a la cena, así, sin pausa, casi.

Hasta ahora los tomates los venía usando en ensaladas, para saborearlos bien porque no tienen nada que ver con los comprados. Ya solo el olor... es otra cosa.
Pero hay tantos, pero tantos tantos tantos, que ya necesito hacer otras cosas con ellos. Voy a probar a secarlos y conservarlos así para el invierno, pero de momento he recuperado las masas que con estos calores estaban relegadas al olvido y he hecho una deliciosa focaccia de tomates cherry, aromatizada con aceite de romero porque las hierbas aromáticas crecen también ahora muy fácilmente en los huertos.
Y, ¿por qué la he llamado tomaccia? fácil: cuando le dije al cachorrito pequeño (mi sobri) que este pan se llamaba focaccia, él, al verlo lleno de tomates por encima dijo "está buena la tomaccia". Y con tomaccia se quedó :) 

La focaccia, para quien no lo sepa, es un pan plano de origen italiano. No es una pizza, es un pan, lo que pasa es que se le ponen hierbas u otras cositas por encima para aromatizarlo y darle un toque de color (y sabor, claro).


Receta de focaccia de tomates cherry

y aceite de romero

  • 400 gr. de harina de fuerza
  • 200 gr. de leche entera
  • 130 gr. de aceite de romero
    (lo hacemos, simplemente, poniendo una ramita de romero en una botella de aceite y dejándolo macerar al menos 24 horas)
  • 1 cucharadita de sal
  • 8 gr. de levadura fresca de panadería
  • tomates cherry al gusto.
  1. Lo primero de todo es preparar la masa. Para ello, ponemos todos los ingredientes, salvo los tomates cherry en la jarra de la My Cook y seleccionamos el programa de amasado hasta que veamos que se ha formado una masa uniforme. Podemos añadir en este momento un puñado de tomates cherry y volver a amasar para que se queden dentro de la masa.
    Si lo hacemos con panificadora tendremos que recordar poner los ingredientes líquidos primero y, sobre ellos los sólidos. Seleccionar el programa de amasado. En este caso, si quieres incorporar el puñado de tomatitos a la masa, procura cortarlos en cuartos.
  2. Una vez amasado, dejamos reposar la masa aproximadamente una hora. Con estos calores, no hace falta más.
    O podéis hacer como hice yo: meterla al frigorífico y dejarla hasta el día siguiente si os conviene más. A mí los levados largos me gustan mucho más que los cortos, el resultado mejora espectacularmente solo con dejar la masa reposar mucho tiempo en el frigorífico.
  3. Volcamos la masa sobre la bandeja de horno forrada con papel de hornear.
    (si hemos hecho el levado largo en el frigorífico, habrá que dejar atemperar un poco la masa, pero en pleno verano, en una cocina caldeada, con 10 minutos será suficiente).
  4. Extendemos la masa con las manos empapadas en aceite, con cuidado de no rasgarla, aplastándola con los dedos para dejar estos marcados. Así la focaccia tendrá sus característicos hoyuelos.
    Tendremos que extender la masa hasta que ocupe la totalidad de la bandeja de horno.
  5. Disponemos los tomates cherry por encima, cortados a la mitad, pintamos toda la supfericie con un poco de aceite de oliva (de nuevo yo usé el que iba aromatizado con romero) y dejamos reposar 30 minutos aproximadamente.
  6. Horneamos a 200º aproximadamente, calor arriba y abajo, pulverizando con agua de vez en cuando.
    Unos 30 minutos serán suficientes, pero habrá que vigilar que la superficie comience a dorarse.
  7. Sacamos del horno y si no se va a consumir inmediatamente, se deja reposar sobre una rejilla para que la base no se reblandezca.

Con las cantidades que os indico sale un pan muy grande, del tamaño de una bandeja de horno. Si queréis menos, podéis reducir las cantidades o, mi opción preferida, partir en porciones individuales y congelar para su consumo futuro.

¿Cuál es tu receta favorita con tomates cherry?
                
Ay, por fa, tengo que recordaros que este blog está colaborando con la ONG Acción contra el hambre. No necesito explicar los motivos, demasiados niños en el mundo pasan hambre, demasiados están malnutridos, demasiados mueren por falta de alimentos. Si todos aportamos nuestro granito de arena, las cosas podrían cambiar. Podéis hacerlo aquí.

martes, 21 de julio de 2015

Una aventura olímpica {lecturas infantiles}

Una de las cosas que más he disfrutado siempre del verano es la lectura. Siempre he sido lectora apasionada y un poco compulsiva y recuerdo mis veranos en la playa siempre con un libro entre manos. Si no tenía ninguno, compraba los típicos que vendían en los quioscos de playa: así leí un montón de historias de Ágata Christie y de Hércules Poirot. 
Ahora, con el libro electrónico es otra cosa: podemos llevar muchos libros encima en poco espacio y eso es un punto importante en las vacaciones. 

Elegirlos pensando en ellos, en lo que pueda gustarles y en engancharles es un placer y muchas veces, también todo un reto.

El formato comic me parece, además, ideal para un tiempo más lúdico. Al ser muy visual es más entretenido y mantener la atención con estos calores es más difícil, pero si ayudamos con dibujos chulos y diálogos que fluyen, leer será divertido y entretenido, como debe ser la lectura.

Por eso en esta ocasión, entre los libros que nos proponía Boolino elegí "Una aventura olímpica", un comic para niños entre 8 y 12 años que a través de las aventuras de un grupo de amigos, se nos enseña a amar la naturaleza, a repetarla lo importante que es el medio ambiente para una vida mejor.
Vamos, que además de divertido, está lleno de valores.


El libro está disponible, por el momento, solo en formato digital. Para mí, enamorada de mi libro electrónico, esto es una gran ventaja, pero no sé... para los cachorritos me gustan más los libros en papel. Creo que tener algo físico entre manos, olerlo, poder pasar las páginas hacia adelante y hacia atrás, escribir tu nombre en él... es algo mágico que te ayuda a amar la lectura. Son cosas que te pierdes con el ebook...


¿Nos llevamos un libro a la playa?

lunes, 20 de julio de 2015

Salsa de toffee

No os váis a poder resistir a esta maravillosa salsa toffee. Es fácil de preparar, está buenísima y os va a servir para acompañar cualquier postre, para regar un helado o para rellenar, como hago de vez en cuando, unas magdalenas y darles un aire más original.

Ligera no es, pues sus ingredientes son, básicamente, azúcar y nata. Ya os podéis imaginar que es una salsa que tendremos que reservar para ocasiones especiales porque no son productos que debamos consumir habitualmente. Pero, ¿qué tal unas magdalenas para regalar rellenas con esta salsita? Os adorarán.

Receta de la salsa de toffee

  • 6 cucharadas soperas de azúcar
  • unas gotas de agua
  • 150 ml. de nata líquida
  1. Ponemos al fuego un cazo de fondo grueso con el azúcar y el agua. Dejamos que se forme caramelo sin remover con ningún utensillo de cocina.
    Si nos hiciera falta, removeríamos el propio cazo.
  2. En otro cazo templamos la nata sin dejar que hierva.
  3. Cuando el azúcar se tueste y se forme un caramelo con un bonito color tostado, incorporamos la nata de a poquitos, en tres veces, removiendo para que no se agarre. Si cuece muy rápido, bajamos a fuego medio.
  4. Dejamos hervir hasta que la salsa tenga la textura deseada y dejamos templar antes de utilizar, ¡quema mucho!

¿Qué tal si regamos un helado con esta deliciosa salsa toffe?
Por cierto, he de confesaros que esta salsita se la debo a mi amiga Amalia, que me la chivó hace ya un tiempo. Hacedme un favor y no dejéis de visitar su maravilloso blog Cuadernos de cocina porque no os váis a arrepentir, ¡está lleno de cosas ricas!


viernes, 17 de julio de 2015

Pesto de calabacín

Hace unos días, en facebook (no me digas que no me sigues y por eso no te enteraste). Venga, va, a solucionarlo, pincha aquí y entérate de todo todito ;)

Pues eso, que hace unos días pregunté en facebook si preferíais receta de helado o de calabacines. Ganaron los helados, por eso el martes desayunasteis un rico polo de yogur con nocilla casera. Pero el margen fue muy ajustado, así que hoy toca calabacín.

Y ¿por qué calabacines? Pues porque es un producto hortícola de plena temporada, porque su cultivo es muy fácil en los huertos urbanos tan de moda y en los huertos de pueblo de toda la vida. Y porque mi huertito nos está dando un montón este año a pesar del inclemente tiempo calurosísimo. Pero muchos muchos muchos. Y estoy experimentando diferentes formas de comerlos para que no sean siempre lo mismo y no aburrirnos. Como ejemplo, estas hamburguesas de calabacín y garbanzos, excelente forma de comer, además, legumbres en veranos o este tartar de calabacín y salmón ahumado que es uno de mis platos favoritos (y del cachorrito mayor, no sabéis cómo se lo come). 

Hoy viajajos a Italia para degustar una maravillosa salsa pesto de calabacín perfecta para cualquier tipo de pasta, robada del blog de mi amiga Patricia, Las cosas de mi cocina. Ya estáis corriendo a hacerle una visita porque ha dejado su blog monísimo y porque tiene unas recetas de infarto. Hacedme caso. Y luego ya, continuáis leyendo la

receta de pesto de calabacín

  • 1 calabacín pequeño, unos 300 gr.
  • 100 ml. de aceite de oliva aromatizado con albahaca**
  • 50 gr. de piñones
  • 50 gr. de queso curado
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 cucharadita de sal
En My cook:
  1. Lavamos bien el calabacín y le quitamos "el culo". Podemos pelarlo si preferimos.
  2. Ponemos en la My cook 50 ml. de aceite de oliva aromatizazo con albahaca y el diente de ajo. Programamos 1 min, 100ºC, velocidad 1 (sofrito)
  3. Incorporamos el calabacín troceado y volvemos a programar 5 min, 100ºC, velocidad 1.
  4. Añadimos los piñones, el queso y el resto del aceite y damos un par de golpes de turbo para triturarla hasta que la salsa tenga la consistencia deseada.
Tradicional:
  1. Igual que antes
  2. En una sartén, sofreímos la mitad del aceite con el diente de ajo, un par de minutos, sin que llegue a tostarse el ajito.
  3. Añadimos el calabacín cortado en rodajas no muy gruesas y sofreímos para que se ablande.
  4. Pasamos el calabacín con el caldo que haya soltado y el aceite de sofreír al vaso de la batidora. Añadimos el resto de los ingredientes y trituramso bien hasta obtener una salsa espesa.
Se pueden reservar unos piñones para decorar.


Esta salsa es perfecta para cualquier tipo de pasta y, además, presenta una ventaja añadida: se puede congelar en porciones individuales (yo lo hago en botes de cristal no muy grandes). He decidido que voy a hacer un cargamento con los próximos calabacines porque me parece una forma ideal de ir consumiéndolos cuando su temporada ya haya finalizado; el calabacín no es una hortaliza que se pueda congelar fácilmente.

**sobre el aceite de albahaca: yo lo hago simplemente metiendo unas hojitas de albahaca en una botella de aceite. Este año he hecho aceites con todas las aromáticas de mi huertito, ¡están de buenos! y le dan un toque súper especial a los sofritos, los panes, las ensaladas, ¡a todo!
Pero si no lo tenéis, para esta receta podéis usar, simplemente, aceite y unas hojas de albahaca fresca.

Espero que os haya gustado esta manera de comer calabacín y que también me aportéis vuestras sugerencias.
Feliz viernes y ¡buen fin de semana!

martes, 14 de julio de 2015

Polos de yogur griego y nocilla casera

Hace unos días le dije a una amiga que durante el mes de julio mi blog solo publicaría helados. No sé si voy a ser capaz de cumplirlo sin grave riesgo para mi salud y mi guardarropa, así que voy a alternarlo con alguna receta de verduras del huerto que está dando muchos frutos este verano.

Pero, de momento, para ir cumpliendo un poco lo prometido y para que podáis disfrutar estos calurosos días de verano cocinando con los cachorritos, os traigo unos polos súper hiper ultra extra mega fáciles de preparar. Vamos, que os digo que los nuestros los preparó la cachorrita pequeña ella solita. Lo más difícil de todo es rellenar las poleras, no os digo más.
Esta receta se la vi a Juanan, del blog Cuuking hace unos días y ni yo ni la cachorrita pequeña pudimos resistirnos a prepararla. Ella ha estado malita con anginas, así que aún no los ha probado, la están esperando en el congelador, pero yo sí, yo le robé uno porque había que testarlos antes de publicarlos en el blog y ¡son fantásticos!

Receta de los polos de yogur griego
y nocilla casera

Solo dos:
  • 3 yogures griegos
  • 4 o 5 cucharadas de nocilla.
    Mucho mejor casera; tanto la nocilla como la nutella llevan aceite de palma entre sus ingredientes, muy perjudiciales para la salud. Si la hacemos en casa, nos evitamos estas grasas y conseguimos, además, que estos polos sean una merienda divertida y muy sana. Pinchad aquí para ver la receta de la nocilla casera.
  • Necesitarás, además, moldes para hacer los polos. En su defecto, los vasitos de los yogures, los de los cubitos de hielo o similares os podrán valer, pero hoy en día se encuentran los de polos muy baratitos:
            
  1. Mezclamos la nocilla casera con el yogur.
  2. Rellenamos las poleras y dejamos en el congelador unas 3 horas, hasta que se congele.
  3. Fin.


¿Fáciles? No, requetefáciles. Os reto a prepararlos hoy mismo y a enviarme una foto del resultado.

lunes, 13 de julio de 2015

Tarta-pudin de magdalenas

Seguro que os ha pasado alguna vez: haces magdalenas y un par de días después un bizcocho. Por puro capricho, porque quieres estrenar un molde o porque uno de tus cachorritos está de antojo (puede sustituirse la palabra antojo por "cumpleaños", "vacaciones", "aburrido" o cualquier otra que os convenga). Y entonces, te juntas con más dulce del que la prudencia aconseja consumir en un par de días.
Puedes hacer varias cosas, ambas contrastadas con éxito por la que suscribe: congelar parte de las magdalenas/bizcocho o convertir aquellas en esta rica tarta, copieteada del blog de mi amiga Chus, Para estar por casa, un gran blog del que bebo yo mucho últimamente. Será que me gusta como cocina...
Yo, como casi siempre, la he tuneado para adaptarla al contenido de mi nevera. También porque, además de aprovechar las magdalenas que, con el calor seco del verano madrileño estaban empezando a ponerse durillas, quería un postre rápido para llevar a una comida medio improvisada en casa de unos familiares. Por eso tampoco hay foto del corte, qué se le va a hacer, debía de estar rica porque no sobró nada de nada y no me dejaron sacar la cámara de fotos...

En fin, vamos ya con

la receta de la tarta-pudin de magdalenas

  • Magdalenas. Puedes hacerlas exprofeso para esta tarta o aprovechar esas que comienzan a ponerse durillas. Yo usé estas que, además, eran de chocolate, lo que le da un toque especial a la tarta.
  • 500 gr. de queso fresco batido 0%
  • 2 cucharaditas de maizena
  • 3 cucharadas de azúcar glass
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 1 yema de huevo
  1. Cortamos las magdalenas en rebanaditas y reservamos.
  2. Apartamos un vasito del queso y diluimos en él las 2 cucharaditas de maizena. Reservamos.
  3. Mezclamos el resto con la yema de huevo y el azúcar glass. Comprobamos que tiene el punto de dulzor deseado -yo reconozco que no soy muy dulzona y tal vez necesitéis un poco más-.
  4. Metemos al microondas un minuto, sacamos, removemos y mezclamos con el vasito que teníamos reservado, el que tiene la maizena diluida.
  5. Volvemos a meter otro minuto al microondas, sacamos y removemos. Tiene que tener una consistencia parecida a una crema pastelera. Si no es así, volvemos a meter otro minutito al microondas y volvemos a remover.
  6. Ya solo nos queda montar la tarta: ponemos una capa fina de la crema en el fondo. Sobre ella, una capa de rebanadas de magdalena procurando no dejar huecos libres. Cubrimos con una capa generosa de crema y así, vamos alternando magdalenas y crema hasta terminar con todos los ingredientes.
    Para que se notara que era una tarta de magdalenas, yo dejé varios laterales para decorar, pero ya sabéis que la decoración repostera no es mi fuerte. En compensación puedo deciros que estaba bien rica. El punto ácido que le da el queso, tiene como resultado una tarta fresquita y muy agradable para el verano.
  7. Reservamos en el frigorífico hasta el momento de consumir. Si es de un día para otro, la crema cogerá más consistencia.
Espero que os guste esta original tarta de aprovechamiento, podéis prepararla con cualquier bollería que os apetezca.
Una receta más que se va al proyecto "Reciclando sabores", para que no se nos olvide que la comida no se tira, ¡se come! Y siempre hay alguna manera de aprovechar esos alimentos que, por un motivo u otro, ya no están tan apetecibles como recién hechos.

viernes, 10 de julio de 2015

Smörgåstårta {#tsviajeroSuecia}

¡Menudo calor estamos pasando las últimas semanas!
Ayer escuché en la radio que, desde 2003, este está siendo el año qué más calor está haciendo durante tantas semanas consecutivas. 
Por eso, yo me piro al norte, pero al norte de Europa, a ver si me refresco.

Este mes, mes de vacaciones por excelencia, desde La cocina typical spanish nos hemos propuesto viajar, conocer el mundo a través de sus platos.
Cada una de nosotras hemos elegido un destino para investigar un poco la gastronomía del lugar. Una de las cosas que más me gusta de viajar es probar platos nuevos; siempre procuro mimetizarme con los lugareños, comer donde ellos comen, no el restaurantes para turistas y disfrutar de los productos locales. Pues bien, Lucía y yo elegimos irnos a Suecia para conocer un poco más ese maravilloso país, más allá de las albóndigas suecas que todos hemos probado alguna vez en Ikea (y que, por cierto, están en casi todos los menús de los bares suecos y ¡están buenísimas!)

Mi primera intención fue hacer algo más de guisoteo y acompañarlo de una guarnición típica sueca a base de puré de patatas y salsa de arándanos. Pero estos calores me han quitado las ganas de cocinar y por eso he buscado un plato más veraniego y que no precisa encender los fogones más allá de cocer un huevo. Literalmente.

Se trata de un pastel fresquito, a base de rebanadas de pan de molde que se rellena típicamente con salmón, huevo cocido, arenques y se decora al gusto con pepino y otros vegetales. Mucho pepino porque ellos usan mucho esta hortaliza, dios sabrá porqué porque es un producto veraniego total y ellos sol... hombre, a ver... en fin, que no.

Va, que me enrollo, os dejo ya con la

receta de la Smörgåstårta {#tsviajeroSuecia}

La foto es bastante malucha. Tuve un problemilla con la cámara (básicamente, me la olvidé en el lugar donde pasamos los fines de semana durante el verano) y tuve que tirar de móvil. Hasta me bajé a la calle para ver si así salía algo mejor, pero a la vista está que no... Por el mismo motivo, siento no tener foto del corte.
(para una sola persona)
  • 4 rebanadas de pan de molde. Usa el que más te guste, integral, con semillas, blanco. Yo siempre soy partidaria de los panes integrales. Además del sabor, son mucho más saludables, por su aporte en fibra.
    Si te animas, aquí puedes ver una gran variedad de panes de molde caseros.
  • 2 lonchas de salmón ahumado
  • 2 pepinos pequeños
  • 1 cucharadita de postre de mostaza de Dijon
  • 3 o 5 cucharadas de mayonesa.
  • 1 huevo cocido.
  1. Le quitamos el borde a las rebanadas de pan de molde y las reservamos tapadas con un trapito para que no se resequen.
    Es solo por estética, para que quede más regular, así que puedes prescindir de este paso si te apetece.
  2. En un bol, mezclamos el salmón, el huevo picado y uno de los pepinos picados bien finitos con la cucharadita de mostaza de Dijon y 1 cucharada generosa de mayonesa hasta conseguir una pasta untable.
  3. Ya hemos terminado de cocinar, ahora solo falta montar la smörgåstårta. Para ello,vamos alternando rebanadas de pan de molde con capas del relleno. Comenzamos y finalizamos con pan.
    Sobre la última capa de pan y por todos los laterales del pastel, untamos bien con el resto de la mayonesa y luego, decoramos con el pepino cortado bien finito. Podemos poner también un poco del huevo cocido que habremos reservado al efecto, hojas de canónigos u otras lechugas o cualquier vegetal que nos apetezca.
Se sirve fresquito, es perfecto para una cena veraniega, pero tened en cuenta que la mayonesa "amarillea" si la tenemos al aire mucho tiempo, se reseca y se cuartea, así que, una sugerencia si la vais a preparar con antelación, es dejar para el último momento la parte de la decoración. Todo el resto aguanta perfectamente unas cuantas horas en frío. Eso sí, en frío por el tema de la mayonesa, especialmente en verano. Tened mucho cuidado, ¿qué tal sustituirla por lactonesa?

Puedes encontrar más ideas de cocina sueca aquí: *** ***

Pero si te has quedado con las ganas de viajar un poquito más, no tienes más que  atreverte a visitar los demás destinos que os proponen mis compis de La cocina typical spanish.


La cocina typical spanish se va de vacaciones: en agosto no habrá reto. Volvemos en septiembre con energías renovadas y una propuesta muy versátil de la mano de un blog anfitrión, ¿quién será?

Yo todavía os veré por aquí durante un par de semanas, ¡no me faltéis!