Aunque no hayas ido nunca a Francia, ¿quién no conoce las baguettes? Son esas barras estrechas y largas de corteza crujiente y miga esponjosa, perfectas para hacerse un bocadillo. Eso dicen. A mí se me antoja ideal hasta para comerlas solitas, aunque acompañadas de un buen aceite de oliva tampoco se quedan atrás, a pesar de no ser precisamente un acompañamiento "muy francés".

Las baguettes han sido, precisamente, la propuesta de Bake the World para este mes de mayo y no ha sido tarea fácil.
Es complicado conjugar esas tres premisas (miga esponjosa, corteza crujiente y barra estrecha) en un solo pan. Por no hablar del tamaño de la bandeja de los hornos caseros: yo he tenido que conformarme con hacer cuatro demi-baguettes en vez de dos enteras como pretendía.
Las he llamado baguettes rústicas por el aspecto que véis que han adquirido las cortezas, ya os explicaré porqué. Pero estaban buenísimas, eso sí.
Ingredientes:
(para cuatro demi-baguettes o medias baguettes)
ä 375 gr. de harina de fuerza
ä 250 ml. de agua
ä 1 cucharadita de café de sal
ä 7 gr. de levadura fresca de panadero
ä 1 clara de huevo
Elaboración:
ä Introducimos todos los ingredientes, salvo la clara de huevo, en la cubeta de la panificadora y amasamos hasta obtener una masa que se despegue con facilidad de las paredes. Yo necesité poner dos ciclos de amasado porque la masa es bastante húmeda y no quería aumentar la proporción de agua-harina.
Dejamos levar la masa hasta que doble su volumen, bien tapada para que no se reseque.
¿El tiempo de levado? Como siempre os digo, depende de la temperatura exterior: a más calor ambiental, menos tardará la masa en subir. Entre una y dos horas. En pleno verano madrileño (si el calor se atreve a asomar la patita) puede estar lista en algo más de media hora.
ä Cuando la masa haya doblado su volumen, volcamos sobre una superficie enharinada, damos unos golpes para desgasificarla y la dividimos en cuatro partes más o menos del mismo tamaño. Reservamos tres de ellas protegidas con un paño.
ä Enharinamos el rodillo y extendemos la parte de la masa con la que vamos a trabajar hasta que quede con forma, más o menos, rectangular.
ä Enrollamos por uno de los lados más largos del rectángulo, hasta formar la barra:
Procuraremos que el rulo quede bien apretadito por dos motivos: primero para que no se queden espacios de aire "feos" en la baguette y segundo para que esta sea bien finita.
ä Sellamos la parte final mojando la masa con unas gotas de agua y presionando ligeramente con los dedos.
ä Realizamos la misma operación con los otros tres trozos de masa y disponemos sobre una bandeja de horno donde levaran de nuevo otras dos horas, más o menos, hasta que vuelvan a doblar su tamaño.
No os olvidéis de preservarlas de las corrientes de aire para evitar que se sequen. Lo mejor es cubrirlas con un paño, con papel film aceitado o meter la bandeja dentro del horno apagado; así, además, ahorramos espacio.
ä Pasado este tiempo, precalentamos el horno a 200º C e introducimos un cuenco con un poco de agua para generar vapor. Mientras, greñamos nuestras barras.
Esta es la parte más complicada y que yo aún tengo que perfeccionar: los cortes han de hacerse sin miedo, con un utensillo bien afilado y, en el caso de las baguettes, casi paralelos al extremo de la misma.
ä Pintamos con un poco de clara de huevo diluida en agua e introducimos al horno durante 20 minutos aproximadamente.
Sacamos el cuenco del agua del horno, volvemos a pintar las barras con la mezcla de clara de huevo y devolvemos al horno durante otros 10 minutos.
ä Sacamos del horno y dejamos reposar en una rejilla hasta que se entibien. Recomiendo consumir estas ricas barras recién hechas, cuando todavía están calentitas, ¡son una auténtica delicia!
Observaciones:
Yo no estoy segura de si el truco de pintar las baguettes con clara de huevo es muy ortodoxo. En cualquier caso, lo vi -este truquillo y el método del formado de la barra- en Directo al paladar y lo probé. No hay duda de que ayuda a que la corteza quede extremadamente crujiente. Es un truquillo que se puede usar en cualquier otro pan que queramos hacer. Volveré a probarlo para cerciorarme de los resultados.
De todas formas, creo que la clara de huevo es "la culpable" de este aspecto tan rústico y tan poco fino que tienen mis baguettes. No fue impedimento para que diéramos buena cuenta de ellas porque estaban muy muy ricas, eso sí.
Y si tenéis valor para que os sobre algún trocito, probadlas tostadas para el desayuno del día siguiente. Querréis repetir.

