martes, 12 de agosto de 2014

Cerrado por vacaciones

Un año más, Cocinando para mis cachorritos cierra por vacaciones.

Confieso llevar ya un par de días disfrutando, en este caso de la montaña, del Pirineo oscense que tanto nos gusta a los cachorritos y a sus papás. Pero tenía que participar en el reto de La cocina typical spanish, así que dejé programado mi #TSviajero (un delicioso helado de tiramisù que podéis ver aquí) antes de meter el equipaje en el coche.

De modo que me despido hasta septiembre, deseando que paséis un feliz verano, unas muy divertidas vacaciones y que descanséis, toméis el sol siempre con precaución y disfrutéis de la gastronomía del lugar al que hayáis decidido viajar.

Besos y ¡nos vemos a la vuelta!



domingo, 10 de agosto de 2014

Helado de tiramisù para un #TSviajero

Si hay un postre que me gusta es, sin lugar a dudas, el tiramisù. Ya conté aquí mis peripecias italianas en busca de un tiramisù que finalmente sí pude degustar allí. Delicioso. Y en este blog encontraréis también otras recetas de tiramisù menos ortodoxas porque aunque también he hecho en casa la versión clásica, no la he publicado aún en el blog; todo se andará.

Este año me ha dado por los helados. Tampoco es que me haya hecho una maestra heladera en unos meses, pero el helado es una de las cosas que más me gusta del verano (además de las vacaciones, la playa, viajar y un sinfín de cosas más) y he disfrutado mucho haciéndolos. Y comiéndolos, todo hay que decirlo: me voy de vacaciones y dejo el congelador desolado de helados; habrá que rellenarlo a la vuelta...

En fin, que como para este mes de agosto, La cocina typical spanish también proponía salir de viaje y traernos un plato que hayamos adorado de nuestros viajes al extranjero, decidí hacer este helado de tiramisù.
No es nada fácil, como podréis comprobar, fotografiar un helado con 35º a la sombra y eso que este no está siendo el verano más caluroso de la historia. Así que me disculparéis porque se aprecia en el fondo de la copa que empezaba a derretirse y a pedir a gritos que metiera la cuchara y acabara con su sufrimiento.


Ingredientes:
  • 2 yemas de huevo
  • 2 tarrinas de queso mascarpone
  • 250 ml. de nata para montar
  • 2 cucharadas de azúcar invertido
  • azúcar blanquilla
  • 8 o 10 galletas tipo digestive (tradicionalmente, bizcochos savoiardi, pero me quedé sin ellos, sin soletilla ni ningún otro tipo de bizcochos; las galletas dan el pego perfectamente)
  • 1 taza de café expreso
  • 1 cucharada de licor aromático, el que tengamos en casa.
  • Para la versión infantil sustituimos el café y el licor por leche chocolateada.
Elaboración:

  1. Montamos la nata con 2 cucharadas de azúcar. Reservamos en el frigorífico.
    (podéis saltaros el paso de montar la nata o dejarla solo semi montada; lo he hecho de casi todas las formas posibles y lo helados salen igual de ricos)
  2. Mezclamos el queso mascarpone con las yemas de huevo, incorporando estas una a una hasta que quede cremoso. Añadimos el azúcar invertido y mezclamos con la nata montada. Comprobamos el punto de dulzor de la crema y mantecamos.
  3. Para mantecar el helado ya sabéis que existen varias opciones:
    Usar la heladera: vertemos la mezcla en la cubeta de la heladera y dejamos funcionando entre 30 y 40 minutos. Guardamos en el congelador hasta el momento de su consumo.
    Sin heladera: vertemos la mezcla en un bol que podamos congelar y metemos en el congelador. Cada 40-50 minutos lo sacamos y lo batimos con la batidora eléctrica para romper los cristales de hielo y conseguir un helado cremoso. Tendremos que batir 3 o 4 veces.
    (de hecho, este helado está hecho sin heladera porque la mía decidió dejar de girar en el momento menos oportuno y gracias a mis heladeras de cabecera, Amalia y Chus, conseguí sacar adelante esta pequeña delicia)
  4. En ambos casos, como paso final tendremos que mojar las galletas en el café con licor y mezclar las galletas con la crema de helado justo antes de meterlo por última vez al congelador.
    Este punto de galletas con café (o, como os dije antes, con leche chocolateada en la versión infantil) es lo que le da el punto especial para que sepa de verdad a tiramisù helado. No os lo saltéis, en serio. Es una auténtica delicia encontrarte un trocito de estas galletas en una cucharadad de helado.


Consejillos:
 Es mucho más cómodo poner los helados ya terminados en vasitos y congelarlos en formato individual. Sacar bolas de un helado casero es, no digo que misión imposible porque ya véis en las imágenes que se consigue, pero bastante complicado. A mí me resulta mucho más cómodo y práctico usar formatos individuales y sacar del congelador solo la porción que vayamos a consumir. Podemos usar poleras, vasitos, tarritos de cristal o lo que tengáis más a mano, pero individual, mucho mejor.

 Si no tenéis heladera, no renunciéis a hacer vuestros propios helados caseros. Yo llevo varios veranos postergándolo y ahora que me he lanzado descubro que no me hacía casi ni falta. El truco de batirlo cada hora aproximadamente da muy buenos resultados, aunque tiene una pega y es que tienes que estar en casa.

Solo me queda deciros que disfrutéis por el viaje por el mundo que nos propone La cocina typical spanish. Pinchad aquí para ver a donde nos llevan los platos de mis compañeras:


Y desearos, ahora sí, felices vacaciones, viajeras o no.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Tarta de queso

Para celebrar que estoy de vacaciones, os voy a regalar un trocito de una deliciosa tarta de queso, no os quejaréis.
Es una de las miles que hice para las múltiples celebraciones de los cumples de los cachorritos y se la copié a mi amiga Isabel (podéis ver la suya aquí), pero yo usé queso sin chocolate porque la quería de queso queso y, además, introduje alguna otra variación que ahora os cuento para que el sabor a queso fuera aún más intenso.
Así que es una tarta con extra de queso.


Ingredientes:
  • 500 ml. de nata líquida
  • 1 vaso de leche
  • 300 gr. de queso tipo philadelphia
  • 1 rodaja de queso de rulo de cabra (esta es la variación que introduje respecto a la receta original porque me quedé corta con la cantidad que aquella pedía)
  • 6 cucharadas soperas de azúcar.
  • 2 sobres de cuajada
  • Mermelada de arándanos, frambuesas, moras o fresas para decorar (aquí podéis ver recetas de mermeladas caseras que os irán de maravilla para esta tarta)
  • galletas para la base, las que más os gusten
  • 2 cucharadas de mantequilla
Preparación:
  1. Primero hacemos la base de galletas: las trituramos junto con la mantequilla en una picadora y forramos con ella el molde que vayamos a usar (podéis ver el paso a paso detallado aquí).
    Reservamos en el frigorífico mientras preparamos el resto de la tarta.
  2. Ponemos en un cazo al fuego la nata, el vaso de leche y el azúcar. Cuando comience a hervir bajamos la temperatura e incorporamos los dos tipos de queso. Removemos bien para que se derritan; incorporamos entonces los dos sobres de cuajada y conservamos en el fuego hasta que llegue de nuevo al punto de ebullición.
  3. Dejamos cocer 2 o 3 minutos sin dejar de remover para que no se agarre y retiramos del fuego.
  4. Dejamos reposar unos 5 minutos para que se temple un poco y vertemos sobre la base de galletas. Dejamos templar y metemos al frigorífico. Debe estar 3 o 4 horas para que cuaje bien, pero de un día para otro los sabores se asientan y está mucho más rica, el sabor a queso será más intenso.
  5. Antes de servir, desmoldamos y extendemos la mermelada por encima; podéis ver la pinta que tiene.


Como es una tarta sin horno de las que, además, están más ricas fresquitas, es perfecta para el verano. Si os gusta el queso, os encantará esta tarta, garantizado.
Os espero con una última receta antes de cerrar el blog el día 10 de agosto, ese día publicamos la nueva receta #TSviajero. Si os apetece participar, pinchad aquí y ved las bases, ¡aún hay tiempo!

sábado, 2 de agosto de 2014

Polos de horchata

Una de las cosas que más me gustan del verano es la horchata.
Pero la horchata rica de verdad, esa que sabe a gloria porque te la tomas en una terracita nocturna con la brisa del mar y con los que más quieres a tu lado. Y preferiblemente en levante, nunca he tomado una horchata buena buena de verdad en ningún otro sitio, qué se le va a hacer, cada uno tiene sus cosas ricas y los valencianos (entre otras, por supuesto) tienen la horchata.
Porque la horchata me sabe a verano, a vacaciones, a playa, a amigos muy queridos, a paseos nocturnos en familia -aunque conocí a un valenciano que me aclaró que los únicos que tomábamos horchata por las noches éramos los madrileños, que los valencianos "de pura cepa" la tomaban para merendar con sus fartons-, por eso quise hacer estos polos de horchata que véis aquí.
La receta la saqué de un blog hiperfamoso, pero me salió fatal, así que la retoqué hasta que quedó a nuestro gusto y os aseguro que salieron unos polos de lo más cremoso y esta vez, ¡¡sin heladera!!
¿Sinceramente? Creo que me decanto por hacer los helados sin ella, aunque todavía estoy en pañales con la maquinita y no la domino del todo, pero he hecho dos (aaaaahhhhh, el otro ya lo veréis, no me seáis impacientes) sin ella que han salido de vicio.

Ingredientes:
  • Un yogur griego
  • 750 ml. de horchata
  • 250 ml. de nata para montar
  • 2 cucharadas de azúcar invertido
  • 2 cucharadas de azúcar normal.
Elaboración:
  1. Montamos la nata junto con las dos cucharadas de azúcar normal y reservamos en el frigorífico.
  2. Mezclamos la horchata con el yogur y las dos cucharadas de azúcar invertido. Cuando tengamos una mezcla homogénea, sacamos la nata montada del frigorífico y la mezclamos con la crema de horchata. Probamos para comprobar si la dulzura es la adecuada a nuestros gustos.
  3. Ahora tenemos que mantecar la crema para que se convierta en helado. Tenemos dos métodos:
    Con heladera: la ponemos en funcionamiento (atención: la cubeta tendrá que haber estado en el congelador al menos durante 24 horas antes de su uso) y vertemos la crema de horchata. Dejamos trabajar a la máquina durante unos 40 minutos.
    Sin heladera: ponemos la crema de horchata en un recipiente apto para el congelador, lo tapamos bien y congelamos. Cada hora o 45 minutos tendremos que sacar la mezcla del congelador y batirla bien con la batidora para romper los cristales de hielo y conseguir así una textura cremosa.
    Repetimos esta operación unas 3 o 4 veces. Después de la última vez que hemos batido la mezcla, rellenamos las poleras sin llegar al borde y las tapamos con esas tapas tan chulis que tienen. Metemos al congelador hasta la hora de consumir.
    A mí me sobró crema (no tenía tantas poleras) que usé para rellenar unos vasitos porque he descubierto que es mucho más práctico congelar los helados en formatos individuales.
Queridos lectores, tengo que anunciaros que para cuando leáis esta entrada yo ya estaré oficialmente de vacaciones, ¡¡¡yupi!!! Todavía estaré unos días en Madrid, pero las entradas que leáis en los próximos días y hasta que cuelgue el cartelito de "cerrado por vacaciones" serán programadas. Andurrearé un poco por facebook (aquí) pero estaré dedicada a descansar, a ponerme morena y a jugar con los cachorritos. Falta me hace.

Feliz finde


martes, 29 de julio de 2014

Pizza de hamburguesa con beicon

Los cachorritos llevan todo el mes de julio de vacaciones con los abuelos, en el campo, disfrutando de piscina, montaña, bicicletas y libertad para ir y venir. Nosotros vamos solo los fines de semana :( y cada viernes llegamos con un encargo diferente: "mamá, tráeme mi cámara de fotos", "papis, no os olvidéis de mis bebés y coleteros para peinarles", "traedme todos los pin y pon".
También encargos gastronómicos, no os vayáis a pensar. Y como allí no tienen horno, el encargo de uno de estos fines de semana fue una pizza porque a mis cachorritos les encanta la pizza casera y a los abuelos también.

Decidí hacerla de hamburguesa porque no he podido dejar de pensar en ella desde que se la vi a mi Romina aquí y sabía que a los cachorritos les iba a encantar porque cuando tienen que elegir cena, sobre todo el mayor, siempre duda entre pizza y hamburguesa. Pues la mezclamos y ya es el súmum.

Así que vamos ya con la receta para que podáis hacerla cualquier día de estos.


Ingredientes:
Para la masa:
  • 300 gr. de harina de fuerza
  • 200 gr. de harina de centeno integral
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • una cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de azúcar
  • 10 gr. de levadura fresca de panadero.

Para el relleno:
  • 350 gr. de carne picada de ternera
  • 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo
  • sal
  • 150-200 gr. de tomate frito
  • queso rallado del que más nos guste (mozzarella, cheddar, emmental, dependiendo de la intensidad de sabor que prefiramos)
  • 200 gr. de taquitos de beicon
  • ketchup (opcional)

Elaboración:
  1. Lo primero es preparar la masa para dejarla levar durante al menos una hora. Para ello, amasamos todos los ingredientes de la misma. Yo lo hice con la My Cook, función de amasado durante 4-5 minutos y la dejé levar en la misma jarra.
    Se puede usar la panificadora (programa de amasado con o sin levado, dependiendo de la temperatura exterior y de nuestras prisas) o la thermomix.
    Pero también podéis amasar a mano, por supuesto. Para ello formad un volcan con la harina, disolvéis la levadura en el agua y la ponéis junto con el resto de los ingredientes en el interior del volcan. Váis mezclando hasta que la mezcla se convierta en masa y se os despegue con cierta faclidad de las manos.
    Dejamos reposar (tapada con un trapo limpio o con papel film) entre una y dos horas, dependiendo de la temperatura exterior, hasta que más o menos haya doblado su volumen.
  2. Mientras tanto, vamos preparando la carne: ponemos una sartén con las 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva a calentar. Cuando el aceite esté caliente echamos los dientes de ajo y sofreímos. Retiramos los ajos e incorporamos la carne. Sofreímos, pero no la hacemos demasiado, no se nos vaya a secar al meterla luego al horno; dejamos algo cruda.
    Reservamos.
  3. Cuando la masa haya doblado su volumen, la volcamos sobre una encimera ligeramente enharinada, amasamos durante un par de minutos para desgasificar y la extendemos con un rodillo hasta que alcance el grosor deseado.
    Tend en cuenta que al hornearse volverá a crecer, no la dejéis demasiado gorda, aunque a mí me gustan las pizzas con la masa "gordita", dependiendo de los ingredientes que le pongamos, claro. Esta, en concreto, queda deliciosa con la masa esponjosa y ligeramente gruesa, como véis en las imágenes.
  4. Sobre la masa ya estirada a nuestro gusto extendemos el tomate frito, el queso rallado, la carne que hemos sofrito y los taquitos de beicon. Podemos echar también unos chorritos finos de ketchup para que sea una hamburguesa en toda regla.
    Al papá de los cachorritos le gusta reservar parte del queso rallado para echarlo de nuevo por encima de los ingredientes y en esta pizza en concreto queda especialmente bien.
  5. Horneamos a 180º durante 40 minutos aproximadamente, hasta que veamos que la masa empieza a dorarse y el queso a fundirse.
  6. Se consume recién sacada del horno, todavía caliente, ¡deliciosa!

Observaciones:
 Con las cantidades que os doy sale una pizza muy grande, del tamaño de una bandeja de horno -cenamos con ella 3 cachorritos y 6 adultos- y a mí me sobró un trocito que convertí en mini pizza. Podéis reducir las cantidades si queréis hacer menos o congelar la mitad. Os garantizo que la pizza descongelada a temperatura ambiente y con un golpecito de grill o de horno justo antes de consumirla queda espectacular. Se congela y descongela siguiendo las indicaciones que di aquí (podéis verlos pinchando en la imagen)


 Se puede sustituir la harina de centeno integral por cualquier otro tipo de harina. O poner los 500 gr. de harina de fuerza normal. A mí me gusta mucho usar harinas integrales no solo por el aporte de fibra a nuestro organismo, sino porque le da a la comida unos matices de sabor diferente, pero es absolutamente opcional.

 Ya sabéis que las pizzas admiten casi cualquier "relleno". Aquí tenéis alguna otra sugerencia, pero usad vuestra imaginación. Y la de vuestros cachorritos: los sábados de invierno se hacen un poco más amenos si les dejamos amasar un rato a su aire, elegir los ingredientes que llevará la pizza de la cena y decorarla a su gusto.

Bon apetit y ¡feliz semana! Que estamos a puntito de coger las vacaciones, ¡yuju!

miércoles, 23 de julio de 2014

Calamares rellenos

Llevaba tiempo queriendo cocinar este plato porque antes hacía con frecuencia chipirones rellenos tal y como podéis ver aquí. Como podéis comprobar las fotos son... ejem, dejémoslo en "de las primeras del blog" y me apetecía cambiarlas y renovar la receta porque realmente merece la pena.
Pero me he topado con un pequeño problemilla y es que últimamente no encuentro en las pescaderías chipirones rellenos (solía comprarlos ya rellenos, con sus propias patitas, a veces también con gambas). Cierto es que son caros, igual se debe a eso.

Así que decidí que ya no podía esperar más y que si no encontraba chipirones, bien podía preparar el plato con calamares y lo cierto es que el resultado ha sido muy muy bueno. Están tiernos, jugosos, sabrosos, ¡¡deliciosos!!
Comprobadlo vosotros mismos.


Ingredientes:
  • 1/2 kg. de calamares no muy grandes
  • 1 puerro
  • 1 tomate maduro
  • 2 dientes de ajo
  • 250 gr. de gambas peladas
  • 2 huevos cocidos
  • 1 vaso de vino blanco
  • aceite de oliva
  • harina
Preparación:
  1. Limpiamos muy bien los calamares, cuidando que no queden restos de la pielecilla interior ni de la espina. Retiramos las patitas y reservamos.
  2. En una sartén con una cucharada de aceite de oliva freímos las patas de los calamares. Reservamos sobre papel absorbente.
  3. Picamos muy finos el puerro y el tomate. Ponemos una sartén amplia con 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva y sofreímos primero el puerro junto con los dientes de ajo y, cuando el puerro empiece a ponerse blandito, añadimos el tomate picado. Dejamos cocer 5 minutos a temperatura media. Retiramos y reservamos la mitad del sofrito, procurando retirar la mayor parte del líquido y dejando casi solo sólido.
  4. Añadimos a la farsa que nos ha quedado en la sartén las gambitas peladas. Dejamos que se cocinen y salpimentamos al gusto. Dejamos templar y añadimos los huevos cocidos picados muy finos.
  5. Con la farsa anterior vamos rellenando los calamares, con la ayuda de una cucharita de café. Cerramos cada calamar con un palillo y vamos reservando.
  6. Ponemos al fuego una cazuela de fondo grueso con 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva, pasamos los calamares rellenos por harina y freímos por ambos lados hasta que estén ligeramente dorados.
  7. Incorporamos el sofrito que teníamos reservado, ponemos a punto de sal y añadimos el vaso de vino blanco. Dejamos que se evapore el alcohol, tapamos la olla y dejamos cocinar unos 15 minutos a fuego bajo, removiendo de vez en cuando y comprobando la cantidad de líquido para que no se agarre.
Se sirven calientes, solos o acompañados por un poco de arroz blanco. Una pequeña delicia que sí, da un poco de trabajo, pero os aseguro que merece la pena.

Menú sugerido:
De primer plato os voy a sugerir una cremita ligera de coliflor con almendras que podéis dejar preparada con antelación y se puede consumir caliente o fresquita.
De segundo plato tenemos estos riquísimos calamares rellenos. Si os apetece mojar pan en su deliciosa salsita, no os cortéis y coged un cachito de este espectacular pan de pueblo.
De postre, una pieza de fruta, que en verano tenemos deliciosas frutas refrescantes que ya sabéis que nos aportan mucha fibra, vitaminas y líquidos para hidratarnos. Ya tomaremos un dulce para merendar, no os preocupéis.

Buen miércoles.

martes, 15 de julio de 2014

Tarta de café y crocanti

Hoy os traigo otro dulce, otra tarta. Tengo varias esperando su turno; es lo que tiene que los cachorritos y la abuela cumplan años a la par y que, además, celebremos cada cumpleaños varias veces: una hace acopio de tartas para el blog.
Pero la que os traigo hoy se ha colado y no ha esperado su turno, os la comparto antes que ninguna por varios motivos: porque es de café (me encanta el café, pero a parte de esta mousse de café, no tenía nada más en el blog), porque es fresquita, ideal para el verano que ya sí que parece que se ha atrevido a asomar y porque gustó mucho a quienes la probaron el fin de semana pasado.

Así que hoy tengo una tarta es especial para aquellos que os gusta el café. Y si, además, os gustan las galletas mojadas en café, mejor todavía porque la base de galletas hace que al comerla, esta tarta recuerde precisamente a eso, a un café con galletas, pero en versión fresquita, especial para el verano. Su textura suave combinada con el crujiente del crocanti es deliciosa y por eso es una opción perfecta para merendar cuando hace calor.


Ingredientes:
  • 500 ml. de nata líquida
  • 1 vaso de leche
  • 6 sobres o 6 cucharadas soperas de café soluble.
  • 2 cucharadas soperas de azúcar.
  • 2 sobres de cuajada.
  • 1 bolsita de almendras crocanti para decorar
  • 1/2 paquete de galletas, las que más os gusten.
  • 2 cucharadas de mantequilla.
Elaboración:
  1. En primer lugar, tenemos que hace la base de galletas. Para ello ponemos las galletas y la mantequilla en la picadora y trituramos hasta que se deshagan y se conviertan en arenilla. Forramos con esta base el molde elegido. Si es un molde desmoldable de los que no nos gusta sacara a la mesa procuraremos forrarlo previamente con papel vegetal.

  2. Reservamos en el frigorífico mientras continuamos con el resto de la receta.
  3. Ponemos la nata y la leche al fuego; cuando esté caliente pero sin hervir, añadimos el café y el azúcar y removemos para que se disuelvan bien. Cuando alcance el punto de ebullición y siempre sin dejar de remover, incorporamos los sobres de cuajada. Dejamos al fuego medio unos minutos (ojo, no dejamos de remover en ningún momento, para que no se nos agarre al cazo) y apartamos.
    Reservamos hasta que pierda un poco de temperatura.
  4. Sacamos el molde con la base de galletas del frigorífico y vertemos con cuidado la crema de café. Dejamos reposar hasta que se enfríe. Metemos al frigorífico durante unas horas para que, a la hora de servir, esté bien fresquita.
  5. A la hora de servir decoramos con las almendras crocanti.
Como véis es bien facilita, con la ventaja de que se puede (y se debe) dejar preparada con bastante antelación porque es de esos postres que gana puntos con el reposo.
Y deliciosa, como todas las recetas que tuneo de mi amiga Chus porque no os había dicho antes que esta receta está inspirada en otra del blog Para estar por casa. Desde luego es una fuente de inspiración que no debéis dejar de visitar por ningún motivo y hace unos helados para quitar el sentido. Imprescindible.

Espero que os haya gustado y espero también poder traeros una receta que no sea dulce en breve.
Feliz martes,

jueves, 10 de julio de 2014

Clafoutis de cerezas para un #TSviajero

El verano es tiempo de viajar, de conocer otras tierras, otros idiomas, otras culturas. Soy fan incondicional de los viajes; si no tuviera un blog de cocina, creo que tendría uno de viajes.
Lo que pasa es que últimamente viajo menos de lo que me gustaría; motivos económicos, fundamentalmente, qué le vamos a hacer.
Pero internet tiene muchas cosas buenas y entre ellas está que nos permite viajar a recónditos lugares sin salir de casa que no es lo mismo, por supuesto pero si, además, añadimos un plato de la gastronomía típica del país que hemos visitado a través de la pantalla, la cosa ya va cambiando un poco, ¿verdad?
De esta manera yo he viajado a la India, a Suecia (virtualmente antes de hacerlo de forma personal) a China, a Nueva York, y a muchos rincones de la geografía española que tampoco conozco personalmente.

En esta ocasión, La cocina typical spanish también sale de viaje. Durante el mes de julio y el de agosto, meses viajeros por excelencia, se trata de recopilar recetas de otros mundos, platos que nos han gustado de nuestros viajes al extranjero, presenciales o virtuales para hacerlos formar parte de nuestro recetario.

Yo he elegido este clafoutis de cerezas, una tarta francesa originaria de Lemosín, región del centro de Francia. La masa de la tarta es ligera, parecida a la de las crepes, nada pesada, jugosita y muy rica y, tradicionalmente las cerezas se ponen enteras y con hueso, pero yo las he deshuesado porque era para una reunión familiar y no quería ningún diente roto que pudieran echarme en cara.

El nombre de la tarta, procedente del occintano clafotís que significa rellenar, hace alusión, precisamente a eso: es una tarta rellena de fruta. Se pueden encontrar versiones también a base de peras y manzanas; incluso con ciruelas o uvas pasas.

He de decir que la receta es una mixtura entre la de Patricia, del blog Las cosas de mi cocina (porque cuando vi la suya no pude resistirme a copietearla) y la que venía en el libro de tartas que me regalaron por mi cumple y que aparece en las fotos. Tardé y tardé en conseguirlo, pero ya tengo una enciclopedia repostera a la que aferrarme cual naúfrago cuando un reto dulce venga a por mí.
Y este reto ha sido facilito y rico. Dejo ya de enrollarme y voy a por la receta.


Ingredientes:
  • 500 gr. de cerezas deshuesadas (nótese que yo, en esta ocasión, usé picotas, una variedad de cerezas muy apreciadas, de calidad superior y cuya característica principal es que no tienen rabito y suelen ser más oscuras y más dulces que el resto de las cerezas)
  • 75 gr. de azúcar
  • 3 huevos grandes
  • 300 ml. de leche (yo usé semidesnatada que es la que tenía a mano)
  • 100 gr. de harina
  • 1 cucharadita de vainilla
  • una pizca de sal
  • Necesitaremos, además, un molde desmontable o tipo quiche, como el que véis en la imagen, mantequilla para engrasarlo y opcionalmente, azúcar glass para servir o helado de vainilla para acompañar, aunque yo no usé ninguna de las dos cosas.
Elaboración:
  1. Precalentamos el horno a 170º, sin aire.
  2. Engrasamos el molde y reservamos.
  3. Mezclamos los huevos con el azúcar, hasta que espume ligeramente. Añadimos la leche, la vainilla, la sal y la harina y mezclamos con la batidora o a mano hasta que esté bien integrado, sin grumos.
  4. Colocamos las cerezas en el molde y vertemos por encima la masa líquida.
  5. Horneamos a 170º durante unos 45 minutos, dependiendo del horno. Antes de sacar, pinchamos en el centro con un palillo para asegurarnos de que está bien cocida.
Es una tarta muy suave; lleva poca harina, de modo que su textura recuerda ligeramente al flan, perfecta para terminar una comida en buena compañía. Merece la pena guardar unas pocas cerezas (o picotas, en este caso) y salvarlas del ansia glotona de aquellos que, como mis cachorritos y yo, no podemos dejar de comerlas simplemente lavadas, para hacer esta tarta, no os arrepentiréis.


Y si queréis seguir viajando a través de la gastronomía, no dejéis de visitar el blog de La cocina typical spanish y ver a dónde nos llevan los platos de mis compañeras, ¡seguro que nos sorprendemos!


Feliz viaje ;)

lunes, 7 de julio de 2014

Fingers de pollo

La receta que os traigo hoy es de esas que da vergüenza publicar porque son sencillas no, sencillísimas.
De hecho, no se me habría ocurrido publicar estos sencillísimos fingers de pollo si no fuera porque la anfitriona de este mes para el reto "Qué rico, mami", Bea, de Bea recetas y más, no nos hubiera retado a cocinar comidas take away especialmente pensadas para niños.
Y pocas cosas hay que a los cachorritos, al menos a los míos, les guste más que unos filetes de pollo empanados. Si los hacemos de esta manera, en versión fingers, son aún más fáciles de comer fuera de casa, con las manos, directamente del táper a la boca.
Los he rebozado, además de con pan rallado, con cereales de desayuno, para darles un toque más crujiente que los hace deliciosos.


Ingredientes:

  • 1 o 2 filetes de pechuga de pollo por persona.
  • 1 huevo batido
  • pan rallado
  • cereales de desayuno, tipo cornflakes
  • sal
  • especias al gusto, pero como son versión infantil, yo he prescindido de ellas. En general los niños no son muy amigos de las especias.
  • Aceite de oliva para freír.
Preparación:

  1. Cortamos los filetes de pollo en tiras, retirando la grasa y las ternillas si las hubiera. Salpimentamos al gusto.
  2. Mezclamos el pan rallado con los cereales y reservamos.
  3. Pasamos las tiras de filete de pollo por huevo batido y luego por la mezcla de pan rallado y cereales cuidando de que toda la superficie quede bien cubierta. Reservamos.
  4. Ponemos a calentar en una sartén un buen fondo de aceite de oliva y, cuando esté bien caliente, vamos friendo las tiras de pollo por ambos lados, que queden doraditos, pero no quemados.
  5. Depositamos sobre un papel absorbente para que eliminen el exceso de aceite y ¡listos!

Estos fingers son perfectos para meter en el táper y salir de excursión. Podemos acompañarlos de alguna salsa para hacerlos más divertidos, pero lo cierto es que los filetes empanados conservan bastante bien su jugosidad y están muy ricos sin calentar, directamente de la tartera a la boca. Si podemos, los colocamos un ratito al sol para que cojan un poco de calor y ¡deliciosos!

Menú sugerido:

Se me ocurre que, si podéis disponer de una nevera en la que conservar las bebidas frías, bien podéis incluir un táper bien grande de gazpacho para tomarlo de primer plato. Os refrescará, os mantendrá hidratados (tan importante en los días calurosos) y os dará un chute de vitaminas importante.
Continuáis con los fingers de pollo y rematamos con una buena rodaja de sandía o melón, frutas refrescantes y perfectas para estas ocasiones.


Pero si os apetece incluir en vuestro menú take away otro plato, podéis llenaros de sugerencias visitando el blog ¡Qué rico, mami!.

Bon apetit.

jueves, 3 de julio de 2014

Helado de cheesecake con mermelada de fresas

Este año el verano no se decide a entrar del todo. Nos mira tímidamente desde la ventana unos días, nos hacemos ilusiones y se retira para espiarnos mientras nos preguntamos cuándo vamos a poder usar los bañandores y las cremas protectoras.
Sin embargo las heladeras caseras ya se han puesto en funcionamiento y yo llevo semanas viendo por la red recetas de helado. A mí el helado me apasiona; podría vivir en verano a base de estas delicias frías que, además, son un acicate para la creatividad y la imaginación porque ya no nos conformamos con los helados de toda la vida de chocolate y vainilla, noooo, ahora los hacemos de casi cualquier cosa y yo, todos los que veo, los quiero hacer y comer, claro.



Así que cuando vi esta receta a mi amiga Chus, del blog Para andar por casa, no opuse resistencia. Sabía que tendría que preparar este delicioso helado de cheesecake o tarta de queso. Y aquí está. Sencillamente delicioso, me encanta el toque ligeramente salado que le da el queso de untar en contraste con el dulzor de la mermelada (casera, por supuesto) y la cremosidad del propio helado en contrapunto con el crujiente de los trozos de galleta.
Una merienda deliciosa y un capricho irresistible.

Ingredientes:
  • 250 gr. de queso de untar, tipo philadelphia
  • 400 ml. de nata para montar (35% de materia grasa)
  • 115 gr. de azúcar
  • 35 ml. de azúcar invertido (podéis ver la receta pinchando en el nombre)
  • 200 ml. de leche entera
  • 4 o 5 cucharadas de mermelada de fresa (igual, la receta, pinchando en el nombre)
  • 10 galletas de las que más nos gusten. Yo usé unas tipo digestive.
Elaboración:
  1. Montamos la nata bien fría junto con el azúcar, hasta que esté firme. Reservamos en el frigorífico.
  2. Mezclamos el queso de untar junto con el azúcar invertido y la leche, con cuidado para que no queden grumos.
  3. Integramos ambas mezclas con movimientos envolventes para que la nata no se monte y reservamos unas horas en el frigorífico para que esté bien fría.
  4. Mantecamos el helado. Podemos hacerlo de varias formas:
Con heladera:
Montamos la heladera, la ponemos en funcionamiento y vamos incorporando la mezcla anterior por el bocal. Dejamos que trabaje durante unos 40 minutos.
Sacamos de la heladera, vertemos en un recipiente que pueda ir al congelador y mezclamos con las galletas partidas en pedacitos y con la mermelada de fresa.
No mezclaremos demasiado: queremos conseguir trozos que se noten en el paladar y que la mermelada no tiña el helado entero.

Yo lo repartí en vasitos individuales reutilizados de otros helados que me había traído de una reunión familiar. Para mí, la solución perfecta, porque son porciones individuales fáciles de sacar del congelador cuando uno quiere un heladito.
Podéis usar también los recipientes de los yogures vacíos y lavaditos.

Sin heladera:
Vertemos la mezcla en un recipiente que pueda ir al congelador, lo cerramos bien y dejamos dentro durante una hora.
Sacamos del congelador y batimos la mezcla. Volvemos a meter al congelador. Esta operación habrá de repetirse unas 3 o 4 veces y tiene como finalidad romper los evitar que la mezcla cristalice para conseguir un helado cremoso, no un bloque de hielo.
Después de batir por última vez, incorporamos, igual que en el caso anterior, las galletas en trocitos y la mermelada de fresa, de manera que queden pedacitos enteros.

En ambos casos es necesario que, después de mantecado, el helado esté una hora al menos en el congelador antes de consumirlo, para que endurezca un poco.

Puede ser necesario sacarlo del congelador unos 5-10 minutos (dependiendo del calor que haga fuera) antes de consumir.



Observaciones:
Y Los helados consiguen su cremosidad gracias a la materia grasa; hay que asumirlo, los helados engordan. Podéis intentar usar ingredientes más ligeros, pero será a costa de la textura del helado. Que no quiere decir que vayan a estar malos de sabor, pero no tan cremosos.
Ahora bien, yo usé solo la mitad de leche entera porque me quedé sin; el resto fue desnatada. No creo que se haya notado demasiado en el contenido calórico del postre dado el resto de los ingredientes usado, pero tampoco lo he notado en la texura. Supongo que porque, proporcionalmente, no ha sido demasiada cantidad. No os la juguéis si queréis un helado de categoría.
Y Para hacer el helado con heladera sin compresor (vamos, la de Lidl que es la que tenemos casi todos porque relación calidad precio yo creo que no hay quien dé más) es necesario tener la cubeta en el congelador durante al menos 24 horas antes de empezar a usarla. Es un pequeño inconveniente porque nos obliga a planificarnos, no podemos tener antojo de helado y hacerlo ya mismo.
Salvo que terminemos de hacer uno, la lavemos y la volvamos a meter en el congelador. Pero, aún así, hasta mañana, no hay tu tía. Mejor, así podemos disfrutar del que acabamos de preparar.
Y Pequeño truquillo para que la mezcla del helado no se quede pegado a las paredes de la cubeta: si la mojamos debajo del grifo justo antes de comenzar a usarla, perderá la fina capa de hielo que se ha quedado a la superficie metálica. De esta manera el helado no se quedará pegado a ella. Comprobad si no, antes de hacer esto que os he dicho, como el dedo se os queda ahí pegadito... pues la mezcla también y más, claro, porque está 40 minutos ahí dentro y las palas no rozan las paredes. El líquido que se quede ahí pegado, ahí se queda congelado, no se mantecará bien.

Espero que os guste este helado, os garantizo que es delicioso. Tanto que le he preguntado al papá de los cachorritos de qué quiere que hagamos el siguiente y ¡se ha empeñado en que sea el mismo! Si cuando yo digo que es de sota, caballo y rey...

Buen finde ;)

sábado, 28 de junio de 2014

Spaghetti con pesto de brócoli

Los cachorritos se comen de maravilla el brócoli. Ellos lo llaman arbolitos. Se lo preparo de otra manera a como os lo voy a presentar hoy, claro, esta receta no es muy apta para los paladares infantiles.
Pero los cachorritos no están en casa porque el cole ha terminado y se han ido a casa de los abuelos hasta que nosotros cojamos vacaciones; eso me permite cocinar cosas que no haría para ellos porque sé que no les gustaría, como es el caso de este pesto de brócoli que está delicioso para acompañar a la pasta. Me ha encantado y no me cabe duda de que volveré a prepararlo y a versionarlo con otras verduritas.


Ingredientes:
  • 200 gr. de brócoli
  • 50 gr. de piñones
  • 2 dientes de ajo
  • 50 ml. de aceite de oliva virgen extra
  • 30 gr. de queso curado (parmesano, pero si no tenéis, cualquier queso curado puede valer; de hecho, yo usé un manchego curadito riquísimo)
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • 150 gr. de espaguetis integrales.
Elaboración:
  1. Ponemos una cazuela con abundante agua a hervir. Mientras tanto, lavamos el brócoli y le quitamos los tallos más gordos y las hojas no comestibles.
    Cuando el agua rompa a hervir añadimos una cucharada de sal y echamos el brócoli. Cocemos 5 minutos y retiramos del agua, manteniéndola en el fuego. 
  2. Ponemos el brócoli a escurrir y, en el mismo agua de su cocción, echamos los espaguetis. Los cocemos por el tiempo que indique el paquete.
  3. En el vaso de la batidora echamos el brócoli cocido junto con el resto de los ingredientes (tendremos la precaución de quitarle al ajo el germen para que no repita) y trituramos bien hasta que quede una pasta ligeramente emulsionada. Si fuera necesario, añadiríamos un poco de agua de la cocción, pero a mí no me hizo falta.
  4. Cuando los espaguetis estén cocidos, los escurrimos y los servimos en un plato junto con el pesto de brócoli, ¡delicioso! 
Fuente: vegetal y tal



Observaciones:

Si queréis aligerar la carga calórica del plato, podéis sustituir parte del aceite por caldo de la cocción del brócoli. No sé cómo resultará, pero desde luego con todo su aceitito estaba de muerte, en serio, no dejéis de probarlo.
De segundo plato podéis tomaros unos filetitos de pavo relleno y de postre, como siempre os sugiero, fruta, siempre fruta, fuente imprescindible de vitaminas y fibra. Ya pensaremos en la merienda.

Disfrutad del fin de semana,

martes, 24 de junio de 2014

Gazpacho

El año pasado participé en la iniciativa de Rosilet, #ponunaensalada en tu verano. Una iniciativa fantástica para una fanática de las ensalsadas como soy yo. Me encantó el amplísimo repertorio de ensaladas que entre todos conseguimos hacer para no aburrirnos nunca de ellas.
Me divertí por partida doble, por participar y porque luego fui una de las diez afortunadas en el sorteo que hizo entre los participantes y me llevé de regalo una bolsa de tela preciosa. Por motivos de logísitica no he podido usarla en las fotos de la ensalada que presento de nuevo a este reto veraniego, pero como ya os digo que yo soy una fanática de las ensaladas tengo el firme propósito de aportar alguna más y entonces seguro que podréis verla en las fotos.

¿Qué es el gazpacho si no una ensalada licuada? Pues este año aporto, con permiso de Rosilet, un gazpacho clásico a la recopilación de ensaladas.


Ingredientes:
  • 500 gr. de tomates maduros
  • 1 pepino
  • 1 pimiento verde
  • 50 ml. de aceite de oliva virgen extra
  • 50-100 ml. de agua.
  • 1 o 2 dientes de ajo (en función de lo fuerte que os guste el gazpacho)
  • 1 chorrito de vinagre (también opcional, ayuda a la conservación)
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • especias al gusto, es muy típico ponerle un poco de comino, pero es un sabor tan especial, que cada uno debe elegir si le gusta o prefiero hacer un gazpacho más sobrio. Yo no suelo ponerlo.
Elaboración:
En My Cook:
  1. Lavamos bien los tomates y les quitamos el pedúnculo.
  2. Lavamos el pimiento, lo abrimos longitudinalmente y le quitamos las semillas interiores y las fibras más gruesas.
  3. Pelamos el pepino y los dientes de ajo.
  4. Echamos todos los ingredientes en la cubeta de la My Cook y trituramos a velocidad 7 durante 3 minutos, hasta que veamos que se ha licuado.
  5. Probamos el punto de sal para rectificarlo si fuera necesario y añadir algo más de agua si lo creemos conveniente y programamos 5 minutos a velocidad 10, para que quede bien cremosito y perfectamente triturado.
  6. Conservamos en el frigorífico y servimos bien frío.
Método tradicional:
  1. Lavamos las hortalizas igual que en el método anterior.
  2. Pasamos los tomates por la batidora de a poquitos, 2 o 3 cada vez y vamos reservando en un recipiente más grande.
  3. Cuando terminemos con los tomates, ponemos en el vaso de la batidora el pepino y el pimiento partidos en trozos, junto con el agua y trituramos. Esta parte nos costará algo más porqu el pimiento es más duro y opone más resistencia, por eso es conveniente mezclarlo con el agua.
    Mezclamos con el puré de tomates y trituramos de nuevo.
  4. Para que el gazpacho quede fino, pasamos todo por el pasapurés o chino. De esta manera todos los pellejos se quedarán en el filtro.
    Este paso podemos saltárnoslo con la My Cook (me consta que también con la thermomix) porque trituran tantísimo y tan finito que las fibras ni se notan, os lo aseguro. Pero con la batidora no conseguimos un puré fino si no es pasándolo por el chino.
  5. Agregamos el aceite de oliva, la sal, el ajo y las especias y volvemos a pasar la batidora para integrarlo todo bien y emulsionarlo ligeramente.
  6. Guardamos en el frigorífico y servimos bien frío.
Observaciones:
El gazpacho es una cena perfecta para las calurosas noches de verano. Podemos servirlo acompañando de un picadillo de hortalizas: daditos de cebolla, pimiento, pepino y tomate. Súper ligero, sin grasas, muy nutritivo.

O un primer plato perfecto para una comida veraniega. 
De segundo os propongo unos jamoncitos de pollo con salsa de soja y miel y una barrita de pan brié para mojar en la salsa. 
De postre, que no nos falte la deliciosa fruta fresca de verano y para culminar la comida, un pedacito de tarta helada de nata.
Aquí que nadie se quede con hambre.

Si queréis uniros al reto ensaladero de este año, #ponunaensalada en tu verano, pinchad en el logo y leed las bases de la iniciativa. Yo, por mi parte, ya he dicho que no será la última (espero).


Disfrutad del martes y del verano :)

domingo, 22 de junio de 2014

Azúcar invertido

Ayer empezó el verano, qué ganas tenía yo de que llegara y eso que esta primavera nos ha regalado un sol de lujo durante mucho tiempo. Pero ayer comenzó oficialmente el verano y el viernes los cachorritos terminaron el cole; yo aún no estoy de vacaciones, pero que ellos no tengan que madrugar nos permite vivir a otro ritmo. Tengo ya ganas de relax.

Bueno, pues si hay un alimento veraniego por excelencia, ese es el helado. Me encantan los helados, no puedo parar de comerlos, esa inmensa variedad de sabores, ¡quiero probarlos todos! Pero para hacer un buen helado casero, es imprescindible comezar por el azúcar invertido.
El año pasado probé a saltarme esta fase y si bien es cierto que hice un helado de galleta oreo muy rico, no estaba todo lo cremoso que me hubiera gustado, así que esta vez he decidido dejar de experimentar hasta que domine la técnica básica y empezar la casa por los cimientos, no por el tejado.

Parece que el azúcar invertido es fundamental a la hora de hacer helados en casa y recetas hay muchísimas en internet, pero yo usé la de Isa, de Cocina con Reina y esa es la que os cuento. Los resultados, próximamente con un helado que ya tengo seleccionado, porque me enamoró según lo vi y ya estoy impaciente por probar.


Ingredientes:
  • 150 ml. de agua
  • 350 gr. de azúcar
  • 1 sobre de acidulante (sobre blanco)
  • 1 sobre de gasificante (sobre morado)
(son los sobres que venden en súpers como mercadona), en cajitas etiquetadas como "gasificante", en la sección de levaduras, harinas y demás. Yo los he usado en ocasiones también en sustitución de la levadura royal en bizcochos y magdalenas.

Elaboración:
  1. Ponemos el agua al fuego en un cazo amplio.
    Muy importante que sea amplio, porque al echar los sobres, burbujea mucho y puede llegar a salirse si no somos precavidos.
  2. Cuando llegue a ebullición, incorporamos el azúcar y removemos hasta que se disuelva.
  3. Añadimos entonces el sobre blanco, el acidulante y removemos de nuevo hasta que se disuelva.
  4. Apartamos el fuego y echamos el sobre morado, con cuidado porque es el gasificante que hará que la mezcla burbujee y pueda salirse del cazo si hemos usado uno demasiado pequeño. Removemos para que se disuelva y dejamos reposar hasta que se temple.
  5. Vertemos en un bote de cristal, etiquetamos y conservamos en el frigorífico hasta que lo necesitemos para hacer helados, bizcochos e incluso panes... tengo que experimentarlo y os contaré.
El resultado de este proceso es una especie de almíbar muy denso y extremadamente dulce, casi transparente como apreciáis en las imágenes que nos va a ayudar, entre otras cosas y la que a mí más me interesa, a hacer más cremosos los helados.
Como guía súper básica para su uso, hay que tener en cuenta que tenemos que sustituir el 25% del azúcar que indique en la receta por azúcar invertido. Esto en helados, en bizcochos y panadería la proporción varía. Todo un mundo, esto del azúcar invertido. Como me salga bien el helado que tengo planeado, me hago un máster.

Feliz domingo y recordad que la semana que viene os traigo ese heladito (espero).

viernes, 20 de junio de 2014

Scotch eggs con mayonesa de curry

Los huevos a la escocesa o "scotch eggs", a pesar de lo que pueda parecer por su nombre, no son originarios de Escocia, si no de Londres. Lo cierto es que no soy yo muy fan de la cocina británica; las veces que he visitado los países de influencia anglosajona he comido mal, así, sin paliativos. En Londres comía relativamente bien en los famosos pubs, pero vamos, resalto lo de relativamente. 
Y cuando estuvimos de viaje de novios en Australia (ay, ahora están cumpliéndose 10 años), al final optamos por darnos a las hamburguesas y dejarnos de experimentar comida autóctona porque tenía claras influencias británicas que nos traían por el camino de la amargura con tanta salsa rara y cocciones extrañas.
Pero este mes, la propuesta del Desafío en la cocina, de la mano de A nadie le amarga un dulce, era, precisamente, huevos a la escocesa, una receta londinense que consiste, básicamente en huevos cocidos, pelados y recubiertos de carne de salchicha desmenuzada que yo he sustituído por carne picada de ternera.


Ingredientes:
(para 4 personas)
Para los huevos a la escocesa:
  • 4 huevos cocidos y pelados
  • 350 gr. de carne pica de ternera (aunque se puede sustituir por otro tipo de carne)
  • 1 huevo batido
  • 1 cucharadita de sal
  • 200 gr. de espinacas crudas
  • 1 diente de ajo picado (opcional)
  • harina para rebozar
  • aceite de oliva virgen extra, para freír
Para la mayonesa de curry:
  • un par de cucharadas de mayonesa (mejor casera) o lactonesa
  • 1/2 cucharadita de curry.

Elaboración:
  1. Picamos las espinacas, en crudo, bien finas y las mezclamos en un bol amplio con la carne picada, el huevo batido, la sal y el diente de ajo picado muy finamente. Mezclamos bien.
    Si vemos que queda exceesivamente pegajoso, podemos echar una cucharadita o dos de pan rallado, pero con cuidado de no pasarnos, para que no quede seco.
  2. Cogemos una porción grande de la mezcla de carne y nos la extendemos en la mano, colocamos uno de los huevos cocidos y pelados sobre la carne y envolvemos con más carne, que quede bien tapadito y sellado. Reservamos y repetimos la operación con los otros tres huevos.
  3. Ponemos un buen fondo de aceite a calentar en una sartén, enharinamos los huevos reboazdos en carne y pasamos por la sartén.
    Es conveniente que el aceite no esté demasiado caliente porque la capa de carne es gruesecita y se nos quedarían crudos por dentro o demasiado tostados por fuera.
  4. Dejamos reposar unos minutos sobre papel absorbente y servimos, en esta ocasión acompañados de una mayonesa de curry que haremos mezclando la mayonesa con la 1/2 cucharadita de curry. Podemos poner mayor proporción de curry si es de nuestro gusto.
Observaciones:
Yo he hecho la receta estándar de filetes rusos de casa (que podéis ver aquí o aquí), en los que incluyo verduras, generalmente espinacas o calabacín, como estrategia para que los cachorritos se las coman. Quedan muy sabrosos y jugositos.
Estos huevos son muy apañados para llevarlos de excursión, acompañados quizá de una ensalada y de una pieza de fruta. Son muy contundentes y normalmente, con uno tendremos comida suficiente para continuar luego el día.

Menú sugerido:
De primer plato o como plato central para compartir en el campo, os sugiero una ensalada de pasta con vinagreta de fresas. Podéis ver sugerencias sobre cómo transportarla para que esté en su justo punto pinchando en su nombre.
Una magdalenas de calabacín y rulo de cabra son ligeras y darán un toque de sabor en contraste con los scotch eggs que, dicho sea de paso, si no se acompañan de una salsa sabrosa, son un pelín sosos.
Terminemos la comida campera con una buena rodaja de sandía o melón, frutas muy veraniegas y refrescantes que nos aportarán los líquidos necesarios y, si encontramos una sombrita, un rato de siesta nos dejará como nuevos.

Podéis ver más versiones de los huevos a la escocesa visitando el blog del Desafío en la cocina.
Disfrutad del fin de semana, que ya está aquí el veranito y hay que disfrutar del buen tiempo y de los cachorritos. La semana que viene intentaré traeros un heladito, que ya he metido la cubeta de la heladera en el congelador, tengo mi azúcar invertido preparado y una receta seleccionada que tiene una pintaaaaaa.
Mientras tanto, sed felices.

miércoles, 18 de junio de 2014

Bollicaos caseros

Hace unas semanas, en una fiesta familiar, tuve que negarle a la cachorrita pequeña un bollicao de los industriales. No es que yo sea una fanática que se niega a comer comida basura, pero procuro reducirla a la mínima expresión. Y ese día ella ya había sobrepasado todos los límites razonables a base de chucherías, natillas envasadas y alguna cosa más que ya no recuerdo. El bollicao era la gota que iba a hacer desbordar el vaso y le dije que no, que eligiera unas magdalenas caseras que otro familiar había llevado o una pieza de fruta.
No os creáis que fue tarea fácil convencerla. A cambio tuve que prometerla que en cuanto llegáramos a casa, al día siguiente, haríamos nuestros propios bollicaos caseros, más sanos y mucho más ricos.
No os creáis que se olvidó: en cuanto pusimos un pie en casa, sin permitirme deshacer la maleta, nos pusimos a pesar harinas y preparar estos bollicaos caseros siguiendo la receta de mi amiga Patricia, de El Trasgu de las galletas. Sabía que iban a salir de lujo porque ella es una grandísima cocinera y una repostera de escándalo, pero me han sorprendido porque han salido casi mejor de lo que esperaba, una miga tan jugosa, tan tierna, que es imposible.

Os recomiendo que los hagáis para deleitar a vuestros cachorritos si son golosos como la mía o para desayunar vosotros y daros un capricho, ¡están deliciosos!


Ingredientes:

  • 125 ml. de leche
  • 1 huevo
  • 30 gr. de mantequilla
  • 300 gr. de harina
  • 35 gr. de azúcar
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
  • una pizca de sal
  • 6-8 gr. de levadura fresca de panadero
  • Un huevo batido para pincelar
  • Nocilla o nutella. Mejor casera, podéis ver la receta pinchando aquí.
Elaboración:


  1. Ponemos todos los ingredientes, salvo el huevo batido que usaremos para pincelar y la nocilla en la cubeta de la panificadora por el orden indicado y seleccionamos el programa de amasado y levado o solo amasado, en función de la prisa que tengamos. En esta ocasión, yo usé el de amsado con levado, pero normalmente, si tengo tiempo, me gusta amasar estas masas en la My cook y dejarlas levar a su ritmo.
    Amasamos bien hasta que quede una masa lisa y brillante y dejamos reposar bien tapada unas dos horas. Si hemos seleccionado el programa de amasado con levado, hasta que este termine.
  2. Volcamos la masa en la superficie de trabajo ligeramente enharinada, amasamos para desgasificarla y la dividimos en porciones de unos 70 gramos.
  3. Con cada una de las piezas deberemos proceder de la siguiente manera: estiramos con un rodillo, extendemos una línea gruesa de nocilla casera y cerramos bien para evitar que la crema se salga al hornear, tal y como podemos ver en la imagen.
    Colcoamos en una bandeja de horno forrada con silicona o papel vegetal, con el cierre hacia abajo y pincelamos todas las piezas con huevo batido.

  4. Dejamos reposar en un lugar reservado de las corrientes de aire durante 1 hora o más, en función de la temperatura exterior.
  5. Cuando hayan aumetado su volumen, precalentamos el horno a 250º.
  6. Volvemos a pincelar los bollicaos con huevo batido y horneamos a 180º unos 10 minutos, hasta que veamos que empiezan a ponerse doraditos por arriba.
  7. Sacamos del horno y dejamos reposar sobre una rejilla, ¡espectaculares!
Observaciones:


 Ya sabéis que si no váis a consumir todos los bollicaos en uno o dos días, es mejor congelarlos porque estas masas caseras son deliciosas y mucho más sanas que las industriales, pero aguantan tiernas mucho menos. Sin embargo, si se congelan, se pueden disfrutar como recién hechos tan solo teniendo la precaución de sacarlas un poco antes del congelador.
Os recuerdo cómo podéis congelar panes y brioches:

Os recomiendo muchísimo que preparéis estos delicosos bollicaos, de verdad que son sorprendentemente buenos y como a todo lo bueno se acostumbra uno rápidamente, he de deciros que el otro día tuve la desgracia de probar un bollo industrial, en este caso un doowap (de esos que ahora se llaman otra cosa) y me pareció... puaj, nada que ver con los hechos en casa. Que, por cierto, también podéis ver la receta en este blog, pinchando en su nombre.


jueves, 12 de junio de 2014

Magdalenas con harina de algarroba

¿No sabéis lo que es la algarroba? Pues es el fruto del algarrobo; una legumbre porque es un fruto que crece en vainas que pueden ser de color blanco, negro o morado. 

He leído que es un súperalimento. Eso significa que tiene muchísimas propiedades que ayudan a nuestro organismo. Es un alimento energético, con alto contenido en azúcares (azúcares naturales), proteínas y minerales, especialmente calcio, hierro y fósforo. Por ese motivo y por su escaso valor económico, a pesar de su gran valor alimenticio, se ha usado como complemento en épocas de carestía. Hoy se usa en su mayor parte para forraje y en la industria farmacéutica, aunque recientemente ha sido reconocido como un alimento completísimo, usándose molida como sustituto del chocolate y del cacao.

Sus semillas son muy ricas en mucílagos que tienen la facultad de ejercer una acción favorable contra las inflamaciones de las mucosas, reduciendo la irritación, tanto en vías respiratorias como digestivas. Por ello eson muy adecuadas contra las diarreas y reducen el dolor en las contusiones.



Así que cuando mi amiga Isa me regaló un botecito de harina de algarroba molida personalmente por ella, me puse a pensar para ver en qué podía emplearlo y, al final, me decidí por hacer unas magdalenas clásicas, siguendo la receta tradicional que podéis ver pinchando aquí, pero sustituyendo gran parte de la harina por harina de algarroba.

El resultado son estas magdalenas preciosas, con un color morenito súper atractivo, muy rústico y muy atrayente que han obtenido un éxito dispar. A mí no me han gustado mucho. A pesar de todas las propiedades de la algarroba y de que suelen gustarme este tipo de alimentos un poco "alternativos", esta harina no me ha conquistado como yo esperaba; la abuela de los cachorritos piensa más o menos como yo. Sin embargo, el papá de los cachorritos, el abuelo y la otra abuela han creado un grupo de fans de las magdalenas con harina de algarroba y les ha encantado.
Así que tendréis que probarlas para ver en qué bando estáis. Hoy en día se puede encontrar la harina de algarroba en tiendas de alimentación ecológica o herboristerías con relativa facilidad.

Ingredientes:
  • 2 huevos L.
  • 175 gr. de azúcar morena
  • 60 ml. de leche desnatada
  • 100 ml. de aceite de oliva
  • 180 gr. de harina de algarroba (era toda la que tenía)
  • 60 gr. de harina de repostería o harina de trigo de todo uso
  • 1 cucharadita de levadura química (tipo royal)
  • 1 naranja
Elaboración:

  1. Batimos los huevos y los mezclamos con el azúcar hasta que la mezcla blanquee.
    Para hacer las magdalenas a la forma tradicional necesitamos batir mucho la mezcla, para que coja aire y se formen alveolos en el interior de la masa.
    En este caso, al usar azúcar morena, blanqueará relativamente, la mezcla quedará oscurita, pero necesitamos que ambos ingredientes estén bien integrados.
  2. Lavamos bien la naranja, rallamos la piel (solamente la parte naranja, sin llegar a la zona blanca más amarga) y exprimimos el zumo. Reservamos la ralladura.
  3. Mezclamos el zumo de la naranaja con los huevos batidos e incorporamos el resto de los ingredientes salvo la ralladura. Batimos bien hasta que todo esté muy bien mezclado y continuamos por espacio de 5 minutos para introducir aire a la mezcla, como os dije antes.
    En el último momento incorporamos la ralladura de naranja.
  4. Reservamos en el frigorífico durante al menos una hora, tapado con un paño de cocina o un papel film.
  5. Precalentamos el horno a 250º y mientras se calienta, preparamos los moldes de las magdalenas. Estos deberán de estar dentro de un soporte rígido, como se aprecia en la siguiente imagen. No es necesario que sea igual que este: se pueden usar flaneras de aluminio desechables o cualquier otro similar, pero es muy importante usarlo para que el papel de la magdalena no se abra y el copete suba hacia arriba.


    Solo podremos prescindir del soporte rígido si usamos cápsulas de silicona.
  6. Espolvoreamos la parte superior de las magdalenas con un poco de azúcar blanquilla.
  7. Bajamos el horno a 180º y horneamos con calor arriba y abajo (sin aire) durante 10 minutos aproximadamente.
    Antes de sacarlas comprobamos, pinchando una de ellas con un palillo, que están bien cocidas por dentro.
  8. Dejamos templar antes de sacar del soporte rígido, para no quemarnos.
Y las disfrutamos con lo que más nos guste: un vaso de leche fresquita es ideal.


Y tú, ¿has probado la harina de algarroba? ¿Cuál es tu opinión?