viernes, 22 de mayo de 2015

Secret kingdom

Hoy, después de tanto tiempo sin publicar, no os traigo una receta.
Os traigo lectura para los cachorritos, en esta ocasión, en realidad, para las cachorritas. 
Boolino me ha hecho llegar el nuevo número de la colección Secret Kingdom, que está triunfando entre las niñas a partir de 7 años; tanto que ya van ¡por el número 16! 

A la mía, que aún no los ha cumplido, le queda un poco grande, pero el look y las cositas que acompañan al regalo que nos han mandado le han encantado. Además, su profe nos ha encargado para este verano escribir un diario y ¡Secret kingdom tiene su propio diario mágico!
Junto con el diario, tenemos varias pulseritas y una banda de pelo exclusiva de Secret Kingdom. ¿Mola o no mola?


Estoy encantada con el regalito, el libro pinta realmente bien, aunque aún no he tenido tiempo de leerlo yo (confesión: ¡me encantan estos libros!) 
Pero es que no quería demorarme más en enseñároslo porque todavía estáis a tiempo de participar en el sorteo que Secret Kingdom organiza. Podéis conseguir un libro como el que me han enviado a mí y algún regalito más. Quizá tenéis una cachorrita a quien regalárselo y seguro que le va a encantar. Solo tenéis que entrar en su página web pinchando aquí y rellenar el formulario.

Os he dicho que el libro me lo ha enviado Boolino. Es una web dedicada a fomentar la lectura, especialmente la lectura infantil y juvenil. Si os apuntáis a su newsletter os enviarán noticias sobre libros infantiles muy interesantes, a precios aún más interesantes. Tiene también cajas, del estilo de la famosa degustabox, pero con literatura infantil, ¡una gran idea! No dejéis de visitar si web pinchando aquí.

Me voy corriendo a casa a recoger a los cachorritos y a leer el libro de Secret Kingdom,
¡feliz viernes y feliz finde!

miércoles, 13 de mayo de 2015

Pan de espelta integral #retomasamadre

Después de la última receta que os traje, un delicioso plato de pollo con salsa de tomate, me quedé con la sensación de que faltaba algo. Y luego me di cuenta, ¡el pan! Esa salsita pide pan, ese plato tiene que quedar limpio y para ello nada mejor que un buen pan casero.
De modo que aquí tenéis un delicioso pan de espelta integral con masa madre para mojar en cualquier salsa, para hacer unas ricas tostadas o para comer solo.
Como no podía ser de otro modo, lo he hecho siguiendo mi propio #retomasamadre. La receta, en esta ocasión, la he sacado de la web panarras que estoy descubriendo últimamente porque yo he sido adicta al foro del pan. Pero hay que abrir nuevos horizontes y la página en cuestión cuenta todo bastante clarito, las recetas son laaaargas, con muchas explicaciones para que nadie se pierda. Pero no os preocupeís, que hoy yo os explicar con todo detalle como se hace este rico 

pan de espelta integral con masa madre


  • 1 cucharada sopera -unos 20 gr.- de masa madre (la que tengamos en casa). Aún no he contado en el blog cómo hacer la masa madre, pero podéis encontrar toda la información en la fanpage del blog en facebook, pinchando aquí.
  • 600 gr. de harina de espelta integral
  • 450 gr. de agua
  • 11 gr. de sal
  1. El primer paso es tener a punto nuestra masa madre. Para ello, tomaremos la cucharada sopera que he indicado en los ingredientes y la mezclamos con 90 gr. de harina de espelta integral y 90 gr. de agua. En total serán 200 gr.a
    No es necesario amasar, basta con mezclar bien los ingredientes hasta obtener una pasta homogénea que habrá de reposar un mínimo de 8 horas a temperatura ambiente (claro, todo depende de la temperatura del ambiente: ya sabéis que las levaduras trabajan mucho más rápido cuanto más calor hace). Pero no os preocupéis, esta primera etapa necesita mucha fermentación. Podéis dejarlo toda la noche en un recipiente bien cerrado, aunque no hace falta que sea hermético.
    Antes de comenzar con el siguiente paso, aseguraos de que la masa madre está bien activa y llena de burbujitas, con un olor ácido, como a yogur (si sois valientes, os animo a probarla).
  2. Pasado el tiempo indicado, volvemos a mezclar los 200 gr. de madre con 200 gr. de harina de espelta integral y con otros 200 gr. de agua. En total, tenemos 600 gr. de masa; ya veis que vamos a obtener un pan muy grande; si queréis menos, hay que reducir proporcinalmente todos los ingredientes.
    Esta nueva masa se dejar fermentar, igual que la anterior, bien tapada o en un recipiente cerradito unas 3 horas.
    Esta vez necesitamos que comience a haber signos de actividad entre las levaduras (burbujitas y olor ligeramente ácido, no tanto como antes), pero sin llegar al límite anterior.
  3. Es el momento de mezclar los 600 gr. que tenemos de masa con el resto de los ingredientes, a saber: 300 gr. de harina integral de espelta, 150 gr. de agua y 11 gr. de sal.
    Podéis hacerlo a mano tal y como indican en la web panarras o a mí manera que es usando la panificadora. Ya lo siento, pero yo sin mi pani no amaso y no es por nada, es que no me da la vida y me gusta comer pan casero...
    Así que amaso con ella hasta los panes con masa madre, haciendo luego los pliegues que sean necesarios. En esta ocasión, no hace falta, basta con amasar. Yo no uso la función de levado, de modo que cuando termina de amasar, la apago y dejo en la propia cubeta la masa levando.
    Si amasáis a mano, ya sabéis: dejáis levar la masa en un bol ligeramente aceitado y bien tapada con un trapo limpio para que no se reseque.
  4. Dejamos levar la masa unas dos horas a temperatura cálida (25º; si es invierno o en tu casa hace más fresco, tendrá que ser más tiempo). A la hora, aproximadamente, le damos un pliegue, es decir, cogemos parte de la masa, con cuidado y la plegamos sobre si misma.
    Esto nos valdrá para comprobar que la masa está elástica y que no se pega a las manos. Significa que vamos por el buen camino.
  5. Cuando la masa haya crecido (no doblado su volumen, en absoluto), tras esas dos horas, tenemos que darle forma a la hogaza: espolvoreamos ligeramente con harina la superficie de trabajo y le damos la forma deseada.
  6. Dejamos reposar de nuevo en un banetón o en un bol que, en esta ocasión, estará forrado con un paño de algodón bien limpio.
  7. Tapamos bien con otro trapo limpio y dejamos que haga el segundo levado despacito y en frío: en la nevera unas 8 horas. Pueden ser hasta 12 sin problemas.
  8. Precalentamos el horno a 250º con un cacharrito metálico que contenga agua para crear vapor. Podemos incluso tapar las salidas de aire de nuestro horno con un poco de papel albal para que el vapor se quede dentro del horno y la humedad ayude a la corteza de nuestro pan a estar bien crujiente.
  9. Greñamos el pan a nuestro gusto y lo metemos al horno. Podemos hacerlo con el pan recién sacado del frigorífico.
    Si podemos, dejamos el horno solo con calor en la parte de abajo durante los primeros 10-15 minutos, pasados los cuales podemos poner calor arriba y abajo y bajamos la temperatura a 210º.
    Mantendremos un buen grado de humedad, vaporizando el pan y el horno si es necesario cada poco tiempo durante la primera hora de horneado
  10. Bajamos de nuevo la temperatura a 180º y retiramos la humedad. Continuamos horneando durante otra media hora hasta que al golpear en la base suene a hueco.
  11. Se saca del horno y se deja enfríar sobre una rejilla.
Este pan, como véis, es enorme. Casi 1 kg de rico pan de espelta. El pan con masa madre se conserva mucho mejor que el pan hecho con levadura y más si os hacéis con una panera como las antiguas, que van forradas con un pequeño trapo de lino, ¡no sabéis la diferencia que he notado yo desde que me la trajeron los reyes!
Pero si no lo váis a consumir en dos o tres días, yo os recomiendo rebanarlo y congelarlo en rebanadas. Cuando os hagan falta, se van sacando, se meten un par de minutos al tostador y ¡como recién hecho!


Con esta recetita, os abandono durante unos días. Nos tomamos unas pequeñas vacaciones de primavera, pero a la vuelta os traeré algo muuuuy dulce. Para compensaros.

¡Sed buenos!


domingo, 10 de mayo de 2015

Pollo con tomate #aquihaytomateTS

Este mes Vivi, del blog O Carón da Lareira, es la anfitriona de La cocina typical spanish. Su misión era elegir el ingrediente con el que debíamos cocinar una receta muy TS (typical spanish) y lo cierto es que el ingrediente lo pone fácil. 

Fácil y a la vez difícil porque yo comencé a pensar, me quedé enganchada en el salmorejo y en el gazpacho y me costó un poquillo salir de ahí. Hasta que me acordé del pollo con tomate que comíamos a veces en casa de mi abuela, ¡me encantaba! Siempre me ha gustado la carne con tomate y, la verdad, es que no la cocino demasiado a menudo, no sé porqué.
De manera que esta ocasión me pareció fantástica y, ¡qué rico estaba! No os olvidéis de un buen pan para mojar en la salsa y os chuparéis los dedos.

Pollo con tomate

  • 1 kg de contramuslos de pollos troceados. Podéis usar un pollo entero, pero a mí me gusta más la parte de la pata porque es más jugosa; eso va en gustos. Pero ha de estar troceado como para guisar.
  • 700 gr. de salsa de tomate o tomate frito.
  • 2 dientes de ajo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • sal
  • Si os apetece, podéis usar alguna hierba o especia. Al conejo le va especialmente bien el romero, pero yo no le puse nada porque prefería que supiera a tomate.
  1. Lo primero de todo es preparar la salsa de tomate.
    Si te decides a hacerla casera, estará mucho más rica, así que te dejo las indicaciones para saber cómo prepararla. Pincha en la imagen a continuación para verlo:

    Reservamos.
  2. Salpimentamos al gusto el pollo troceado. Podemos quitarle la piel.
  3. Ponemos a calentar el aceite de oliva con los dos dientes de ajo. Cuando esté bien caliente, vamos friendo por tandas todas las piezas de pollo cuidando de que queden doraditas por todos los lados. Según estén hechas, las vamos sacando y reservando. 
  4. Una vez frito todo el pollo, retiramos el exceso de aceite de la sartén, así como los dientes de ajo. Volvemos a echar en ella el pollo y volcamos por encima el tomate frito.
  5. Dejamos cocer a fuego medio unos 15-20 minutos para que el pollo se impregne bien del sabor del tomate y la carne termine de cocinarse bien por dentro.
Se sirven trozos de pollo con abundante salsita y un buen pan para mojar porque, como os imaginaréis, una de las mejores partes de este plato es precisamente esa, ¡toma pan y moja!

¿Os habéis quedado con ganas de más tomate? Pues pasad por el blog de La cocina typical spanish para ver las aportaciones de los demás cocineros #aquihaytomateTS

martes, 5 de mayo de 2015

Quiche lorraine

Este mes, las chicas de Cooking the chef nos han trasladado a Francia a través de la cocina del chef  Paul Bocuse.
He de reconocer mi ignorancia pues no tenía ni la más remota idea de quien era este señor hasta que recibí su correo. Parece que fue el pecursor de la llamada nouvelle cousine allá por los años 80, cuando yo aún gateaba, jijiji. Hay pocas referencias a este cocinero, renovador de la cocina francesa, en la red y creo que este fue el acicate que impulsó a las organizadoras de este reto a elegirlo como tema del mes.

Lo poco que yo he podido averiguar de él me ha dejado una sensación rara con respecto a la cocina francesa que se supone una de las más sofisticadas del mundo... Quizá porque nos remontamos a los años 80, me ha parecido algo anticuada y demasiado llena de mantequilla, por lo que me he permitido el lujo de adaptar un poco la receta que he elegido, la archifamosa quiche lorraine a nuestros gustos. Licencias de ama de casa y de blogger...

  • 1 lámina de masa quebrada
  • 2 puerros medianos o uno grande (la receta original lleva cebolla, pero nuestro huertito está dándonos unos puerros buenísimos y esta ha sido la forma que he encontrado, además, para que los cachorritos lo comieran con gusto)
  • 250 gr. de beicon en taquitos o en lonchas
  • 3 huevos
  • 400 ml. de nata (se puede sustituir por leche evaporada o por leche normal para hacerlo más ligero. Yo usé 200 ml. de leche evaporada y 200 ml. de leche)
  • 50-75 gr. de queso rallado


  1. Forramos un molde redondo con la lámina de masa quebrada, ajustándolo bien a las paredes y el fondo del mismo. Si no es un molde antiadherente, podemos pincelarlo con una gota de aceite de oliva para que no se pegue.
    Pinchamos repetidas veces la superficie con un tenedor y horneamos a 180º durante 10 minutos o hasta que la masa empiece a dorarse.
    Sacamos del horno y reservamos.
  2. Batimos bien los huevos e incoporamos la nata o la leche. Se puede batir todo a la vez con la batidora para que sea más fácil. Reservamos.
  3. Salteamos los taquitos de beicon en una sartén sin nada de aceite, con el suyo propio será suficiente, hasta que comiencen a tostarse un poco, con cuidado de que no se quemen.
    Distribuimos todo el beicon sobre la masa horneada. Reservamos.
  4. En la misma sartén, añadiendo una cucharada de aceite si fuera necesario, salteamos el puerro cortado en rodajas muy finas y bien lavado para que no tenga restos de tierra. 
  5. Mezclamos el puerro con los huevos y la leche/nata, con la ayuda de una espátula y añadimos el queso rallado. Ponemos a punto de sal si fuera necesario.
  6. Sobre la masa ya horneada distribuimos todo el beicon y, por encima, la mezcla de leche huevos y puerro.
  7. Horneamos a 180º durante 35-40 minutos o hasta que la masa se haya cuajado (lo comprobaremos pinchando con un palito igual que cuando hacemos un bizcocho).
Se puede servir caliente, templada o fría, pero yo la prefiero calentita, ¡buenísima!


Si os gusta la cocina francesa, tenéis que visitar el blog de Cooking the chef porque mis compis os han preparado, segurísimo, una deliciosa selección:

*** ***  *** ***

lunes, 4 de mayo de 2015

Las recetas del mes de abril


El primer lunes de cada mes nos va a traer, a partir de ahora, un pequeño resumen de las recetas publicadas durante el mes anterior.
La idea me la dio mi amiga Carmela al leer el mes pasado su maravilloso blog "Los inventos de Carmela" y el resumen mensual que ella hace. Por supuesto, le pedí permiso para plagiar su idea porque me pareció una forma fantástica de darle un vistazo general y en perspectiva del mes anterior.

Mi resumen, como norma general, llegará el primer lunes de cada més, aunque lo iré ajustando un poco, pero siempre lo haré dentro de los 3 o 4 primeros días del mes porque si no, pierde el sentido. En esta ocasión, con el mini puente que hemos disfrutado estos días y el día de la madre, no he tenido ocasión de hacerlo ante, pero no me apetecía posponerlo hasta el mes que viene...

Antes de irnos de vacaciones de semana santa, os dejé una cena especial, rápida y divertida para los cachorritos, unas fajitas mexicanas child style que no pican porque mis cachorritos lo del picante lo llevan fatal:
El día 10 de abril celebramos nuestro especial día del libro gracias a la iniciativa de La cocina typical spanish, cocinando las albóndigas de pixín de Inés (del libro Inés y la alegría cuya lectura os recomiendo muchísimo), bajo el hastag #entrelibrosandaelguiso y, para mojar pan en la salsita, ¿qué tal el clásico pan de soda irlandés que se hace en muy poco tiempo?
 


Antes de pasar al apartado de dulces, que ha venido bien cargadito el mes pasado, otra sección que he comenzado hace poco y que probablemente, como esta de hoy, será mensual. Os hablaré una vez al mes de mis utensilios de cocina, porqué me gustan y porqué los encuentro útiles. O no, esos que duermen en un cajón durante años porque no terminan de convencerme. La primera entrega la he dedicado a los peladores.

Tal vez os apetezca un plato especial para preparar los fines de semana, simplemente para celebrar que estamos en familia: estos momentos hay que disfrutarlos al máximo y cualquier ocasión puede ser buena para preparar este risotto de pulpo, una fusión de la cocina italiana con lo más tradicional del norte de España. Cuando mezclas cosas ricas no puede haber más que un resultado mucho mejor.

Y, de postre, tenéis varias cositas para elegir, que abril ha sido muy dulce en Cocinando para mis cachorritos (más allá del hecho del recibimiento de una nueva cachorrita en la familia, que nos ha llenado de alegría, ¡es tan bonita!).
Esta es la mesa dulce que os preparé el mes pasado, no os quejaréis de selección:

Carrot cake
Panna cotta de fresas
Tarta de chocolate y nata
Gofres belgas
Espero que hayáis disfrutado de todos estos platos, ¡nos vemos mañana con uno nuevo! ¿Dulce o salado? ¿qué preferís?
¡Feliz semana!

jueves, 30 de abril de 2015

Risotto de pulpo

Hoy os traigo otra receta de risotto. Es que a los cachorritos les encanta esta forma de cocinar el arroz y a la que tenemos un día del fin de semana tranquilos en casa, le piden al papá que nos haga la comida y, claro, ¡no puede ser otra cosa! "Papá, hoy quiero comer risotto". Y el papá, gordo de orgullo, que como sigan pidiéndoselo va a reventar poco menos, se mete en la cocina y nos regala unos platos así de ricos.


Este es una versión del risotto de salmón ahumado, que es el más solicitado en casa. Lo que ocurre (y yo le entiendo) es que cocinar siempre el mismo plato, de la misma forma, aburre; así que él se va reinventando. No dejéis de probarlo porque está muy muy rico, os va a sorprender.

Receta de risotto de pulpo

  • 1 litro y medio de caldo de pescado (podéis comprarlo hecho o, mucho mejor, hacerlo en casa. Podéis ver cómo pinchando aquí)
  • 125 gr. de mantequilla
  • 1 cebolla mediana
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 300 gr. de arroz
  • 50 gr. de queso rallado
  • 100 gr. de salmón ahumado
  • 300 gr. de pulpo. En esta ocasión hemos comprado uno que viene ya cocido y congelado.
  1. Calentamos el caldo. Debe permanecer caliente, justo por debajo del punto de ebullición durante toda la preparación de la receta, así que lo mantendremos en una olla en el fuego y, justo antes de que arranque a hervir, bajaremos la temperatura dejándolo que siga a fuego medio sin que se nos enfríe.
  2. Picamos la cebolla y el ajo muy fino; nosotros lo hacemos siempre con la picadora para no encontrar trozos... manías.
  3. Ponemos al fuego una olla de fondo grueso y derretimos en ella la mitad de la mantequilla. Sofreímos en ella la cebolla y el ajo y, cuando comience a transparentar, añadimos el arroz y removemos bien para que se impregne de la mantequilla.
  4. Incorporamos el pulpo troceado, damos unas vueltas y añadimos el vino, subiendo el fuego al máximo para que se evapore el alcohol. Dejamos que hierva hasta que el líquido se consuma casi por completo.
  5. Bajamos el fuego dejándolo a fuego medio y añadimos un cazo de caldo caliente, removiendo hasta que el arroz lo absorba del todo.
    Una vez absorbido, añadimos otro cazo de caldo caliente, repitiendo este proceso hasta que el arroz esté listo. Es importante mantener el fuego en un punto en el que el arroz no hierba a borbotones, solo lo justo para que el líquido se vaya evaporando.
    Este proceso de ir añadiendo el caldo poco a poco, removiendo si es necesario, hasta que el arroz esté cocido, es la característica fundamental del risotto y el puntito que consigue ese aspecto de arroz meloso pero con el grano al dente. Ya sabéis lo que significa "al dente": que el producto (habitualmente la pasta o el arroz, pero también las verduras) están cocidas pero ofrecen una ligera resistencia al diente, de ahí su nombre.
  6. Salpimentamos al gusto y añadimos el resto de la mantequilla y el queso rallado. Removemos para que se integre todo bien y dejamos reposar tapado unos 10 minutos (no más, no se vaya a pasar; tenemos el tiempo justo de poner la mesa y servir los platos)
  7. En el momento de servir, decoramos los platos con salmón ahumado.
Y a vosotros, ¿os gusta el risotto?

lunes, 27 de abril de 2015

Gofres belgas

No sabéis lo que me ha costado dar con esta receta... La cachorrita pequeña y el papá son adictos a los gofres y yo, empeñada como estoy en no consumir bollería industrial, compré una maquinita de gofres hace ya tiempo en una de esas ofertas del Lidl a las que nadie es inmune.
Pero no conseguía hacerlos como a ellos les gustan,  y a la que me descuidaba, el papá volvía a comprar gofres embolsados para desayunar.
Hasta que hace unos días, hablando con mi amiga Katia, me pasó la receta que ella usa. Yo le he hecho algunas modificaciones, poca cosa, sobre todo adaptar la cantidad de azúcar, pero desde ya os digo lo que dice todo el mundo: el azúcar perlado es imprescindible para que los gofres sepan a gofre como los de la playa.
Supongo que se puede hacer en casa, aún no lo he investigado, pero yo la compré en Carrefur sin problemas, así que no prescindáis de ellos si queréis que los gofres sepan ¡¡a gofres de verdad!!

Receta de gofres belgas

  • 135 ml. de leche
  • 1 huevo y la yema de otro
  • 125 gr. de mantequilla
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 50 gr. de azúcar
  • 375 gr. de harina de fuerza
  • una pizca de sal
  • 7-8 gr. de levadura fresca de panadero
  • 100 gr. de azúcar perlado

  1. Amasamos todos los ingredientes, salvo el azúcar perlado y la mantequilla. Cuando estén todos los ingredientes integrados, incorporamos la mantequilla y volvemos a amasar hasta obtener una bola de masa lisita y brillante, un poco pegajosa. 
  2. Una vez amasada, dejamos reposar la masa durante hora y media o dos horas, hasta que doble su volumen. Tendremos la precaución de dejarla bien tapada con un paño limpio.
  3. Volcamos la masa sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada, incorporamos el azúcar perlado y amasamos para desgasificar y que se integre en la masa. Dividimos la masa en porciones de unos 75 gramos.
  4. Encendemos la gofrera, la engrasamos ligeramente con un pincel de silicona y unas gotas de aceite. Cuando esté caliente ponemos una porción de masa en cada placa, cerramos la máquina y dejamos que se haga el gofre hasta que esté dorado a nuestro gusto. Tarda unos 5 minutos por cada tanda.
Se sirven calentitos con lo que más os guste por encima. Como sugerencia podéis usar sirope de chocolate casero, mermelada o tomarlos así solos porque ¡están buenísimos!

Y, si os sobran, se congelan perfectamente. Cuando los necesitéis o tengáis antojo de un dulce riquísimo, lo sacáis, lo metéis al tostador unos minutos y os lo coméis calentito como recién hecho.



¡¡Deliciosos!!


*** ***  *** ***

viernes, 24 de abril de 2015

Tarta de chocolate y nata

Una tarta de chocolate y nata montada, un clásico rico donde los haya. Si a esto le sumamos que el bizcocho que lleva esta tarta es esponjoso, suave pero con un intenso sabor a chocolate, éxito asegurado.


Esta es la tarta que hice para la celebración del más pequeño de los cachorritos de la familia, mi sobri. Él tenía clarísimo que tenía que ser de Pepa Pig, pero yo no quería hacerla de fondant (ja, como si yo supiera trabajar el fondant, no, lo que he querido decir es que no me iba a meter en ese jardín que, por otra parte, tampoco me interesa) y la decoración no es mi fuerte. Así que compré unas figuritas de azúcar de la cerdita en cuestión y listo. Las galletas príncipe mini también tienen explicación:

- Qué quieres que te regalemos para tu cumple.
- Un paquete de galletas príncipe y un cuento.

Me encantan las cosas sencillas que necesita un niño de tres años. Pues aquí está su tarta de Peppa Pig con galletitas príncipe. El cuento se lo envolvimos, por supuesto.

La receta la saqué del blog de mi amiga Isa, Cocina con Reina. Desde que se la vi hace tiempo, la tengo en mi lista de pendientes. Hasta ahora no había llegado la ocasión, pero está tan deliciosa como supuse la primera vez que la vi. Pocas variantes le he hecho, solo que no he añadido las fresas porque la otra tarta que había en el cumple sí las llevaba y que añadí un poco de queso crema para la decoración de la parte superior de la tarta, para que aguantara más firme. Podéis ver la suya pinchando aquí y doy por hecho que conocéis su blog. Si no es así, ya estáis haciendo una visita porque os estáis perdiendo cosas deliciosas. Porque he probado lo que cocina, sé lo que os digo.

Tarta de chocolate y nata

Para el bizcocho:
  • 210 gr. de harina de todo uso
  • 125 gr. de cacao puro en polvo
  • 1 cucharadita y media de bicarbonato
  • 1 cucharadita de levadura química (tipo royal)
  • una pizca de sal
  • 60 gr. de chocolate negro de fundir para postres
  • 250 ml. de agua
  • 250 ml. de buttermilk (pincha aquí para saber cómo prepararla): 250 ml. de leche entera y 2 cucharadas de zumo de limón.
  • 3 huevos
  • 1/2 cucharadita de pasta de vainilla
  • 300 gr. de azúcar
  • 125 ml. de aceite de oliva
Para el relleno:

  • 1 litro de nata líquida para montar (mínimo 33% materia grasa)
  • 6 cucharadas de azúcar
  • 200 gr. de queso crema (tipo philadelphia)
  1. Lo primero es preparar el buttermilk: basta con mezclar la leche con las dos cucharadas de zumo de limón y dejarlo reposar unos 10 minutos. La leche aparecerá como cortada, es normal.
    Reservamos.
  2. Ponemos los 250 ml. de agua a calentar. Cuando rompa a hervir, incorporamos los 60 gr. de chcolate para postres y dejamos que se funda. Reservamos.
  3. Tamizamos la harina junto con el bicarbonato, la levadura, la sal y el cacao en polvo. Reservamos.
  4. En otro bol, batimos bien los huevos con el azúcar hasta que blanqueen. Yo lo hice usando la batidora, más rápido.
    Se añade el aceite poco a poco y se sigue batiendo hasta que la mezcla tome consistencia de mayonesa. Reservamos.
  5. Precalentamos el horno a 175º y preparamos el molde que vayamos a usar pintándolo ligeramente con aceite.
  6. Mezclamos la harina tamizada con el resto de los sólidos con la "mayonesa" dulce, con una espátula de cocina y movimientos envolventes hasta conseguir una mezcla uniforme y sin grumos.
  7. Volcamos la masa en el molde y horneamos a 175º durante 45 minutos aproximadamente, hasta que al pinchar con un palillo en el centro, este salga limpio.
  8. Sacamos del horno y dejamos templar dentro del molde. Si tratamos de desmoldarlo en caliente, se romperá; es mejor que, como mínimo, esté templado.
  9. Desmoldamos, dejamos enfriar completamente sobre una rejilla antes de rellenar. Es incluso conveniente hacer el bizcocho un día (o un par de días) antes y reservarlo en el frigorífico antes de rellenar para que esté más asentado y no se desmigue al cortarlo. Si es el caso, se conserva en el frigorífico envuelto en papel film.
  10. Montamos la nata con ayuda de unas varillas eléctricas o, como en mi caso, de mi My cook poniendo la paleta mezcladora sobre las cuchillas y seleccionando la velocidad 5 sin tiempo, hasta que veamos que la nata ha montado bien, pero con cuidado de no pasarnos u obtendremos mantequilla.
    Iremos incorporando el azúcar hacia la mitad de la operación.
    Ojo: la nata tiene que estar bien fría; si es posible, podemos meterla media horita antes al frigorífico y los utensilios que usemos para montarla estarán bien secos. Yo no los meto nunca al frío porque no tengo sitio, pero si podéis, es un punto a favor también.
    Reservamos en el frigorífico.
  11. Ahora toca una operción delicada: cortar el bizcocho en tres capas para poder montar la tarta. Es tarea fácil si tenéis una buena lira y más fácil aún si os hacéis con una guía como la que a mí me trajeron los reyes magos, es muy chuli y funciona genial:
    *** ***
    Haremos 3 capas de bizcocho. Reservamos.
  12. Llenamos una manga con la boquilla que elijamos con la nata montada. Colocamos una de las capas de bizcocho (la que peor haya quedado) sobre el plato o bandeja en el que vayamos a presentar la tarta y cubrimos con nata montada.
    Colocamos encima otra capa de bizcocho y volvemos a cubrir con nata montada. Tapamos con la última capa de bizcocho.
  13. Mezclamos el resto de la nata con el queso crema, siempre con movimientos envolventes para que la nata no se baje. Si aún la tenemos en la jarra de la My Cook, bastará con ponerla unos segundos a funcionar a velocidad 5.
    Volvemos a rellenar la manga pastelera y ya solo nos queda decorar la parte de arriba de la tarta a nuestro gusto.
Para sostener a los muñequitos lo que hice fue bañar la superficie del bizcocho con una capa finísima de chocolate fundido (unos 50 gr. de chocolate para postres, con una cucharadita de mantequilla, para darle brillo); lo extendí bien con una espátula de silicona y cuando empezó a solidificar de nuevo, clavé los muñecos de azúcar para que se sostuvieran de pie. También podéis cubrirla por completo de nata.

Un truco que usa Isa, en lugar de hacer un único bizcocho y partirlo luego en capas, como hice yo (confieso que lo hice así porque quería estrenar mi lira y mi cortador, eh) es dividir la masa del bizcocho en 3 partes iguales y hornearla por separado. Si no tienes tres moldes, puedes usar los desechables de aluminio que venden en los súper para transportar comida preparada, esos que son iguales a los que usan en los establecimentos de pollos asados. Me parece una idea genial.

El resultado, como veis, es una tarta sencilla, de chocolate y nata sin más, pero muy muy rica. Fue un éxito total y ahora que lo miro con dos semanas de perspectiva, no fue tan complicado hacerla; lo que pasa es que a mí el tema manga pastelera y decoración me pone un poco de los nervios. Pero ahora que tengo un éxito en mi haber, creo que me lanzaré un poco más porque ¡¡me resultó súper divertido!!

Si tenéis un cumple a la vista, esta es una tarta que os recomiendo plenamente. Ya sabía yo que, viniendo de Isa, no podía salir mal.
Pero por si queréis alguna otra idea, pinchad aquí para ver las tartas que hay publicadas en este blog.

lunes, 20 de abril de 2015

Mis utensilios de cocina {peladores}

Hoy inauguro nueva sección en el blog, una sección que he titulado "Mis utensilios de cocina": si hay una cosa a la que los amantes de la cocina somos adictos, es a coleccionar todo tipo de cachivaches. Léase moldes, cortadores, pequeños -y grandes- electrodomésticos, aros de emplatar, platos monos y no tanto, salseras, saleros, cucharitas, boles, batidoras, espumaderas, coladores, escurridores... y un largo etcétera al que no podría poner fin. Y yo no soy una excepción, por supuesto, no podría serlo.

Me ha parecido buena idea ir enseñandoos, de vez en cuando, los diferentes utensilios de cocina que habitan la mía y explicando para qué pueden servir y si realmente son útiles o no. Porque, he de confesarlo, no uso todos los cachivaches -huy, perdón, utensilios- que atesoro en mi cocina como si me fuera la vida en ello.
Así que, a partir de hoy, una vez al més, más o menos, os hablaré de mis utenslios de cocina y he decidido comenzar por los peladores por un solo motivo, ¡¡tengo muchos!! 

Se trata de un instrumento que sirve para pelar verduras. Pues vaya, eso lo hago yo con un cuchillo.
Sí, pero no. Los peladores cortan una capa muy fina, finísima de la piel de las verduras, con lo cual desechamos una parte mínima de ella. Además, en caso de verduras con la piel muy dura, como la calabaza, son casi imprescindibles. Siempre y cuando hablemos de un pelador bueno capaz de pelarla, porque hay algunos... Sí, si tienes un pelador malo, usa un cuchillo bien afilado.

Os presento mis peladores. Esta es la colección completa que tengo en casa. ¿Qué os parece?


Ahora os iré hablando uno a uno sobre ellos, de derecha a izquierda.

Os presento al horroroso pelador, este es una pesadilla. Hasta hace unos días me preguntaba porqué aún lo conservaba. Cuando se me ocurrió la idea de esta entrada lo entendí ;)
Como véis en la imagen, tiene una especie de sierra por el lado opuesto a la cuchilla. A día de hoy no he conseguido para saber para qué sirve, más allá de clavárseme en los dedos cuando intentaba usarlo.
Nada cómodo. No os lo recomiendo.

Este fue el segundo que compré. Es cómodo porque se engancha en el dedo como un anillo con la arandela que se ve en la primera foto y queda fijado a la mano, evitando que se mueva. 
Fácil de usar, minimiza el riesgo de accidentes porque va muy protegido por la cubierta plástica. Puede ser apto hasta para que lo usen los cachorritos, pero no vale para pelar piezas grandes, como una calabaza por la forma de agarre.

Me gusta.


Este me lo compré en la playa y es imitación de una famosa marca de cuchillos de cerámica. Corta bastante bien, el mango es cómodo y suave, pero no se desliza; el cabezal es oscilante para facilitar la labor.
Una pega: al ser de color blanco la cuchilla se va tiñendo del color de las hortalizas y, aunque no sé si se aprecia en la imagen, ahora mismo lo tengo de color anaranjado por culpa de las zanahorias que es una de las hortalizas para las que más uso este tipo de peladores.

Me gusta.


Y ahora os presento a mi favorito. Un pelador súper afilado que permite hacer tiras muuuuuy finas, pero finísimas de vegetales con la que se puede pelar incluso una piña. Palabrita.
El cabezal es también oscilante y tiene muchos accesorios que nos permiten un montón de funcionalidades más, como picar ajos o hacer bonitas decoraciones en frutas y verduras (aunque en este tema aún no he experimentado). Podéis ver, como ejemplo este vídeo


Como conclusión rápida os diré que un buen pelador me parece muy útil en la cocina. Pelar las zanahorias o los calabacines o incluso las manzanas del postre del cachorrito mayor, es mucho más rápido con un cacharrito de estos y, además, se desperdicia mucho menos producto que con un cuchillo. 
¿Qué si es indispensable? No, claro, se puede usar un buen cuchillo bien afilado, pero por el precio que tienen, yo tendría uno en casa. No es necesario que tengáis cuatro como yo, jijiji, pero uno, ¿por qué no?

¿Tú usas pelador de verduras? Puedes contarme tus impresiones.

¡Feliz semana!