miércoles, 1 de julio de 2015

Las recetas del mes de junio

El mes de junio ha venido cargadito. Llenito de dulces, de ideas refrescantes para comer en verano y de productos de temporada. Sin olvidarnos de las masas y de los aderezos, que son dos de las cosas que más me gusta a mí en la cocina.

A principios de junio aún se podía encender el horno, por eso preparé un bundt cake de plátano y choco. Os voy a hacer una confesión de bloguera: este bundt llevaba cocinado y deglutido desde el día de la madre (recordemos: primer domingo de mayo), pero no había tenido ocasión de publicarlo. Estaba tan bueno y me pareció taaaaan bonito, que tenía que venir al blog sí o sí. Más vale tarde que nunca.

Pero no os creáis que no, en junio aún encendí el horno unas cuantas veces, mirad, que os lo cuento: primero para preparar estas magdalenas o muffins de chocolate #sinleche gracias a los productos que me envió Qué box. Estaban muy ricas, pero aún darán guerra... estad pendientes mañana porque tengo una sorpresa.

También en el horno, una maravillosa empanada marinera, pero esta vez con la inigualable masa casera para empanadas que le robé a Tito. Ya os lo dije, pero no me queda más remedio que insistir: a mi panificadora pongo por testigo que no volveré a comprar masa para empanada.
Sí, sí, la masa no necesita horno, pero la empanada subsiguiente sí.
Fin del uso del horno hasta nuevo aviso. Tanto es así que los panes de este mes han sido todos sin falta en panificadora. Mi gozo en un pozo, pero el #retomasamadre duerme en un bote en la nevera... no sé si sobrevivirá, no tengo fuerzas. Supongo que lo retomaré en septiembre :(

No he encendido el horno, pero sí he hecho pan. Por nada del mundo renuncio al pan casero, pero últimamente he vuelto a mis orígenes y solo uso la panificadora. El que os traje este mes es uno de los clásicos imprescindibles en casa, un pan integral con semillas variadas al que llamamos pan de pipas.

Como hace tanto calor, recetas refrescantes y rápidas de cocinar. En esta ocasión, además las dos se hacen sin cocinar, en realidad, sin encender ningún electrodoméstico. Podéis elegir entre una ensalada de manzana y nueces con salsa de mango y curry. Yo ceno ensalada casi todos los días del año, soy una viciosa. Pero como son por la noche, a penas las fotografío y, por eso, en el blog tengo pocas. Pero esta era para una ocasión especial: la fiesta anual de Rosilet #ponunaensalada. Mañana nos mostrará el increíble recetario que hemos construido entre todos.

Pero, si preferís otra cosa, también tenéis un sofisticado tartar de calabacín y salmón ahumado. El calabacín se pone en crudo, macerado con un poco de salsa de soja y, si os gusta, con una cucharadita de mostaza. Francamente rico, una cena muy completa, ligera y refrescante para las noches de verano.

De vuelta a los calores, para que podáis consumir salsas caseras durante el verano sin miedo a las intoxicaciones derivadas del uso del huevo crudo, este mes he probado a hacer lactonesa en lugar de mayonesa, sustituyendo los huevos por leche.
Si la aderezáis con ajo negro, os queda una lactonesa de ajo negro de lo más chic de la que, además, estoy súper orgullosa porque ha sido incluida en la recopilación de 12 salsas dignas de aparecer en el resumen #salseandoporlablogsfera de LSDLV, ¡orgullosa!

Finalizamos el tour por el mes de junio con dos dulces, uno para desayunar y el otro, ¡para cualquier momento!
Los melocotones comienzan a estar en su mejor momento y la hierbabuena campa a sus anchas por cualquier superficie cultivable o no. ¿Qué pasa si los mezclamos? Que obtenemos una maravillosa mermelada de melocotón con hierbabuena en la que el dulzor del melocotón y la mermelada combina a la perfección con el toque fresco de la hierbabuena.

Pero, para apreciar el sabor de la hierbabuena en todo su esplendor y refrescarnos a base de bien, os invito a una copa de helado de hierbabuena. Sencillamente espectacular.


Tenéis donde elegir. Espero que todas las recetas (bueno, al menos alguna de ellas) sean de vuestro agrado.

lunes, 29 de junio de 2015

Mermelada de melocotón con hierbabuena

La hemos liado...
Eso pensé el día que el papá de los cachorritos vino de la compra con unos melocotones muy maduros. "Estaban de oferta y pensé que podías hacer mermelada"
¿Cómo podía yo resistirme a una proposición tan indecente gustándome como me gustan las mermeladas caseras?

De siempre, la mermelada de melocotón ha sido mi favorita. Ha perdido protagonismo en mis desayunos desde que comencé a prepararlas caseras y sentí adoración por la de mora y la de fresa. Pero con este toque de hierbabuena, la mermelada de melocotón se vuelve irresistible, más fresca.



Además, es una de las mermeladas más fáciles de hacer: la cantidad de azúcar que lleva esta fruta y la textura de su pulpa hacen que la de la mermelada sea perfecta.

Receta de mermelada de melocotón con hierbabuena

  • 1 kg de melocotones maduros.
    Cuanto más maduros, más dulces, más sabor a melocotón.
    ** el peso ha de calcularse con la fruta ya pelada y deshuesada.
  • 1 limón
  • 1 ramillete de hierbabuena
  • 500 gr. de azúcar


En My Cook:
  1. Troceamos el melocotón, lo añadimos a la jarra junto con el zumo y la ralladura del limón. Trituramos con un par de golpes de turbo.
  2. Incorporamos el azcúcar y la hierbabuena y programamos 30 minutos, 100º, velocidad 2.
  3. Retiramos la hierbabuena, repartimos en botes llenándolos al máximo posible. Los cerramos y los dejamos enfriar boca abajo*. Lista para consumir.
En panificadora:
  1. Trituramos los melocotones con la batidora o con la picadora.
  2. Añadimos a la cubeta todos los ingredientes y seleccionamos el programa de mermeladas.
  3. Repetimos la operación del punto 3 anterior.
Tradicional:
  1. En una cazuela ancha ponemos todos los ingredientes a fuego alto. Esperamos hasta que la mezcla llegue a ebullición y luego bajamos el fuego, procurando que no deje de cocer y removiendo constantemente para que no se agarre.
  2. Deberá cocer aproximadamente una hora. Sabremos que la mermelada está lista cuando los melocotones se aplasten fácilmente con un tenedor. Pasamos la batidora hasta obtener la textura deseada.
  3. Repetimos la operación 3 del punto anterior
* Siempre digo, cuando hago mermeladas, eso de "rellenamos los botes y los dejamos enfríar boca abajo", ¿para qué?
De esta manera conseguimos que se haga el vacío. El bote queda perfectamente cerrado y conseguiremos que la mermelada aguante en perfecto estado durante meses.
En el caso de las mermeladas, no es necesario cocer los botes una vez cerrados al baño maría, como a la hora de preparar otras conservas caseras. El azúcar actúa de conservante y cerrados de la forma que os he indicado, la mermelada no se os va a estropear. Os lo digo yo que he llegado a tener un bote durante un año guardadito y, al abrirlo, ¡perfecto!


Así que espero que os animéis a aprovechar las frutas de temporada y preparar deliciosas mermeladas caseras. Igual que le ocurrió al papá de los cachorritos, en muchas fruterías ponen la fruta ya muy madura a un precio muy bajo, para que no se les eche a perder. ¡Entonces, las fanáticas de las mermeladas tenemos nuestra oportunidad!
¿Os cuento a cómo salió el kilo de melocotones? 1 €. ¿Vale la pena o no vale la pena?

Por cierto, os aviso: tengo mucha hierbabuena en el huertito, creo que veréis más platos con esta deliciosa aromática los próximos meses ;)

jueves, 25 de junio de 2015

Masa para empanadas

La semana pasada tenía gente a merendar en casa, era el cumpleaños de los cachorritos. Sí, sí, de los dos. Hemos tenido tan buen tino que cumplen años con días de diferencia, por lo que nos juntamos con varias celebraciones seguidas. Lo que en principio, cuando eran muy pequeños y podían celebrarlo juntos, nos parecía maravilloso, se ha convertido este año, el primero que tienen cada uno una fiesta individual con sus amiguitos en una auténtica carrera de cocina y preparaciones.
En fin, que ya no tiene remedio.
Pero a las fiestas con los amigos, hay que sumar las que se hacen para la familia. Afortunadamente estas sí serán conjuntas durante mucho tiempo.


En fin, que venía la familia a merendar para celebrar los cumples. Había pensado en preparar una empanada marinera confiando en las láminas de masa quebrada u hojaldre que suelo tener el congelador. Pero, oh desgracia, cuando fui a echar mano no había ninguna.
Afortunadamente mis typicas vinieron al rescate y me dieron la receta de la mejor masa de empanada que he probado en mi vida. Es del blog Complicaciones las justas, aunque yo reduje las cantidades a la mitad porque a golpe de tartas y magdalenas me había quedado sin harina suficiente en casa (tan poca tenía que tuve que añadir una parte de harina integral).

Desde ya os digo que no volveré a comprar masa para hacer empanadas porque he encontrado

la mejor receta del mundo de masa para empanadas

Con estas cantidades da para hacer una empanada grande, de esas "tamaño bandeja de horno"
  • 500 gr. de harina
    (ya os digo que yo usé aproximadamente la mitad de integral porque me quedé sin, pero soy muy fan de las harinas integrales, así que realmente os recomiendo usar una parte)
  • 110 ml. de leche
  • 110 ml. de aceite de oliva
  • 110 ml. de vino blanco
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 huevo
Con My Cook:
  1. Ponemos todos los ingredientes en la cubeta y seleccionamos la función de amasado hasta que estén bien integrados.
  2. Volcamos sobre la superficie de trabajo, damos forma de bola y la partimos por la mitad, para poder hacer las dos tapas de la empanada. Reservamos una mitad tapada con un paño limpio.
  3. Extendemos, con ayuda de un rodillo, la masa hasta darle la forma deseada. Tendremos que dejarla lo más fina posible. Colocamos esta primera mitad como base de la empanada, ponemos el relleno deseado y estiramos el resto de la masa de igual manera.
  4. Tapamos la empanada, pincelamos con huevo batido y horneamos a 200ºC (calor arriba y abajo, con ventilador) hasta que esté doradita, una media hora en función, como siempre, de cada horno.
A mano
En este caso lo único que varía es que tenemos que amasar a mano: ponemos la harina en un cuenco grande. Haciendo un volcán en el centro, añadimos en el hueco el resto de los ingredientes y amasamos hasta que estén todos perfectamente integrados. Le damos forma de bola y continuamos con los pasos explicados más arriba.

¡Aprovechad los días de verano para probar esta masa! Os garantizo que ya no querréis otra.
Y, además de estar buenísima, nos estamos ahorrando un montón de ingredientes raros que meten en las masas comerciales. Probad a leer la etiqueta y me lo contáis, a mí me entra el terrenterre. No, no, no, no, a partir de ahora siempre hecha en casa, que no es tan difícil, está buenísima y es mucho más sana.
                        

lunes, 22 de junio de 2015

Lactonesa de ajo negro

Hace unas semanas, cuando publiqué la mayonesa casera de lima (ay, qué rica estaba) tuve un debate muy guay con unas amigas en facebook sobre lo rica que está la mayonesa casera, pero qué pena no poder hacerla a veces debido al huevo crudo.
Estos riesgos se agravan con la llegada del calor: en el huevo se puede desarrollar la temida salmonella que puede causarnos intoxicaciones bastante graves.
Hasta hace poco, yo no solía prepara la mayonesa en casa: solo la tomaba yo y sobraba mucha. Un par de días después, terminaba en la basura. Ahora me ayuda la cachorrita pequeña, fan incondicional de cualquier "guarrería" comestible, pero es verdad que aún así, solo para dos personas, puede sobrar mucha salsa y es una pena tirarla.

Vale, pues la solución con la llegada del calor es la llamada lactonesa: se trata de una salsa parecida a la mayonesa pero que sustituye el huevo por leche, con lo que su conservación mejora notablemente.
Como lleva aceite emulsionado, igual que la mayonesa tradicional, su textura es prácticamente igual que la de aquella. El sabor varía algo porque no es lo mismo un huevo que un poco de leche, claro, pero si la aromatizamos con alguna especia o alguna hierba, tendremos una salsa igual de cremosa y con un sabor muy original.
En esta ocasión, he usado ajo negro que me envío Planeta Huerto para que lo probara.


El ajo negro es una modernez de esas que a mí me gustan tanto. Sabe algo diferente al ajo normal, tiene un gusto como a regaliz, ligeramente dulce, es perfecto para tomar en crudo.
Se trata de ajo "normal", en este caso morado de Las Pedroñeras I.G.P. (Indicación Geográfica Protegida) que se madura de forma controlada, en determinadas condiciones de humedad y temperatura durante un tiempo prolongado. Como resultado, el diente de ajo va adquiriendo tonalidades oscuras hasta convertirse en un ajo completamente negro; de ahí, su nombre.

Parece que sus propiedades antioxidantes son mucho mayores que las del ajo fresco. En cualquier caso, el sabor es muy rico, totalmente distinto al del ajo fresco, por lo que le da a nuestras salsas, e incluso a los sofritos, un toque diferente.

Receta de lactonesa de ajo negro


  • 1 vaso de aceite de oliva suave
  • 1/2 vaso de leche (puede ser desanatada, si es la que usas habitualmente)
  • el zumo de un limón
  • 1 diente de ajo negro
  • 1/2 cucharadita de sal
*Atención: para que la mayonesa no se corte es conveniente que todos los ingredientes, incluido el huevo o en este caso, la leche, estén a temperatura ambiente: procura sacarlo del frigorífico un rato antes de prepararla.
  1. Ponemos, en el vaso de la batidora, todos los ingredientes, salvo el ajo.
  2. Con la batidora a media velocidad, comenzamos a mezclarlos sin mover esta, manteniéndola fija apoyada en el vaso, hasta que veamos que el aceite comienza a emulsionar. En ese momento, comenzamos a levantar el brazo de la batidora suavemente para que los ingredientes se integren bien.
  3. Cuando esté casi a punto, añadimos el diente de ajo negro pelado y continuamos batiendo solo hasta que esté totalmente integrado.


Ya veréis el sabor tan rico y el toque tan especial que el ajo negro le da a vuestros platos. Además, en concreto para las salsas y en todos aquellos platos en los que se usa en crudo, es mucho más conveniente que el ajo fresco puesto que no repite. Probad y me contáis.

miércoles, 17 de junio de 2015

Helado de hierbabuena

Se abre la veda. Desde que empiezan los primeros calores a mí me entra el ansia viva de consumir helados y soy incapaz de contenerme.
Desde que el año pasado me decidí a hacerlos caseros, ahora el ansia es, no solo comerlos, si no también prepararlos, una espiral de la que no voy a ser capaz de salir.

Para estrenar la temporada, no se me ocurrió nada mejor que aprovechar la hierbabuena del huertito que crece con una facilidad pasmosa, propia de la mala (ejem) hierba que es pero que nosotros, previsores y leídos nuevos agricultores urbanos, hemos plantado en bancales independientes para que no se extienda al resto del terruño.

Refrescante, cremoso y con un sabor intenso a hierbabuena, no podéis dejar pasar la temporada sin probar este fantástico helado.

Receta del helado de hierbabuena

  • 500 gr. de nata para montar
  • 400 ml. de leche entera
  • 3 cucharadas de azúcar invertido (clic aquí para saber cómo se hace)
  • 75 gr. de azúcar
  • un manojo de hojas de hierbabuena fresca.
  1. Ponemos la leche a calentar en un cazo amplio e incorporamos las hojas de hierbabuena. Calentamos con cuidado, que la leche se agarra con mucha facilidad y cuando cuece se sale del cazo muy rápidamente.
    Así que estaremos pendientes y cuando arranque a hervir, bajamos el fuego. Dejamos cocer despacito y removiendo un par de minutos. Apagamos el fuego y lo dejamos infusionar con las hojas de hierbabuena dentro hasta que se enfríe completamente.
  2. Colamos la leche para que no quede ningún resto de la hierbabuena y enfriamos en el frigorífico. Es conveniente que esté bien frío.
  3. Montamos la nata con el azúcar. Una vez montada, añadimos el azúcar invertido y infusión de hierbabuena.
  4. Ya solo nos queda mantecar el helado: si tenemos heladera, la tarea es fácil pues no hay más que dejar que la máquina trabaje.
    Sin heladera, como es mi caso, tampoco es demasiado complicado, pero sí necesitas estar pendiente porque tenemos que meter la mezcla al congelador y sacarla cada 45-50 minutos para volver a mezclarla con las varillas, hasta que se congele del todo.
    Con este proceso estaremos rompiendo los cristales de hielo y conseguiremos un helado cremoso.
¿A qué esperáis para disfrutar de este pequeño lujo? Que ya nos han advertido de que a partir de hoy las temperaturas vuelven a subir, advertidos estáis.

sábado, 13 de junio de 2015

Tartar de calabacín y salmón

Nuestro huertito está dando sus primeros frutos de la temporada estival. Hace ya unos meses que plantamos nuestros plantones que habíamos sembrado con mimo en semilleros a principios de año. 
La verdad es que es una satisfacción plantar una semillita, ver crecer la plantita en casa, transplantarla a la tierra, mimarla y, cuando te das cuenta, recolectar tus propias hortalizas.

De momento, además de las espectaculares lechugas que no sabéis lo buenas que están, hemos recogido alcachofas -porque la planta aún no se ha enterado que ya no es temporada- unos pepinos y unos cuantos calabacines. 

Quería preparar algo especial con el primer calabacín que recogimos. Un plato en el que realmente se notara el sabor del calabacín, para degustarlo y apreciar bien la diferencia con los comprados; no quería cocinarlo demasiado ni, por supuesto, hacerlo puré que es una de las opciones más socorridas para consumir esta curcubitáceas.
Así que, como algo bueno tiene que tener ver Máster Chef (jijiji) se me ocurrió hacer un tartar con un poco de salmón ahumado que tenía en el frigorífico sustituyendo el usual aguacate, por calabacín. Y conseguí esta delicia que, sobre todo el cachorrito mayor, devoró diciendo que estaba buenísimo.
Razón no le faltaba, por cierto.


Receta de tartar de calabacín y salmón

  • 1 calabacín pequeño o 1/2 calabacín mediano.
    Para hacer esta receta necesitaremos calabacines muy tiernos, que no sean demasiado grandes para que no tengan semillas interiores. He de decir que el mío pesaba 1 kg. más o menos, así que pequeño pequeño no era, pero sí tierno y no tenía aún semillas desarrolladas.
  • 300 gr. de salmón ahumado
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • el zumo de medio limón.
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • especias al gusto (yo no suelo usarlas, sobre todo sin van a comer los cachorritos, porque no les gustan)

  1. Pelamos el calabacín y lo cortamos en brunoise (es decir, en taquitos pequeños, usando el cuchillo).
  2. Rociamos el calabacín troceado con el zumo de limón, la salsa de soja y el aceite de oliva y removemos bien. Dejamos marinar unos 10 minutos.
  3. Cortamos el salmón de la misma manera que el calabacín, en taquitos, y mezclamos con aquel.
  4. Servimos con un aro de emplatar, para que quede más cuqui y ¡a comer!


Como véis, no es solo una cena ligera y deliciosa si no que, además, la tendréis lista en menos de media hora y sin encender los fogones. Ideal para las noches de verano. A los cachorritos se lo acompañé de un huevo frito y, en serio, ¡les encantó!

Con esta receta me declaro, de nuevo, frescales. Lo que significa que participo en el reto BBSS de Marisa que tiene como lema "Platos fríos para el buen tiempo". Platos fríos y BBSS, es decir, buenos, baratos, sencillos y sanos. Creo que este tartar cumple con creces todos y cada uno de los requisitos.


No podéis dejar de probarla, ¿qué tal para este fin de semana?

jueves, 11 de junio de 2015

Muffins de chocolate #sinlactosa #sinlacteos

Hace pocas semanas, la empresa Qué puedo comer, experta en "alimentos sin", se puso en contacto conmigo para hacerme llegar una selección de sus productos especialmente pensados para las personas alérgicas e intolerantes.
Ya sabéis que cada vez hay más personas con problemas de alergias e intolerancias que no pueden consumir alimentos que están muy presentes en nuestra dieta. Pensemos en la cantidad de niños alérgicos (las más frecuentes, quizá, son las alergias al huevo y a la leche, pero los frutos secos, algunos pescados y algunas frutas son causantes también de alergias importantes) y en los cada vez más adultos intolerantes habitualmente a la lactosa, pero también al gluten.
Alergia no es lo mismo que intolerancia. Yo no soy experta, pero mi cachorrita pequeña es alérgica al kiwi (por suerte es una alergia muy fácil de manejar) y tengo amigas con hijos alérgicos, así que estoy un poco familiarizada con el tema. 
Al final, el efecto es parecido: tanto alérgicos como intolerantes tienen que eliminar de su dieta determinados alimentos que, de otra manera, están muy presentes en el día a día. No es fácil.
Y aquí es donde Qué puedo comer interviene para facilitar un poco las cosas. Se trata de un portal que incluye un buscador de alimentos, cupones descuento, promociones y artículos útiles para poner las cosas un poco más fáciles a quienes no pueden consumir todo lo que los demás encontramos en cualquier súper.

Su último servicio es una caja con una especie de muestrario de productos libres de lactosa y de gluten que amablemente me enviaron para que probara sus productos. 
Primero os voy a mostrar lo completita que venía la caja, que nos ha encantado a todos en casa y después os contaré lo que hice con uno de sus productos (aunque ya lo habréis adivinado por el título y por la foto, jijiji).

Así de bien presentadita viene la caja, ¡me encanta esa pegatina tan mona!

Visión general de todos los productos que encontraréis dentro de la caja

Estos picatostes son ideales para ensaladas y cremas.

para refrescarnos, té ecológico de frutas rojos y limonada de jengibre sin azúcar (edulcarada con stevia)
 Además de esta pequeña selección que os he mostrado (que no he querido aburriros con todos los productos de la caja, solo he sacado los que más me han impresionado), venía un litro de bebida de soja con chocolate de la marca Sojasun. Pues bien, esta es la que he usado yo para preparar la receta de hoy, estos deliciosos
Aquí tenéis, entre otros, al culpable del delito de hoy

muffins de chocolate #sinlactosa #sinlacteos

  • 1 vaso de bebida de soja al chocolate Sojasun
  • 3 huevos
  • 1/2 vaso de azúcar
  • 2 cucharadas soperas de cacao en polvo
  • 1 vaso de harina de todo uso
  • 1 vaso de harina integral
  • 2 cucharaditas de levadura.
  1. Precalentamos el horno a 170º, calor arriba y abajo sin aire.
  2. Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la My Cook** (previamente habremos colocado la mariposa en las cuchillas) y seleccionamos 3 minutos, velocidad 5, hasta que estén todos perfectamente integrados.
  3. Rellenamos los moldes de magdalenas hasta las 3/4 partes de su capacidad, espolvoreamos la parte superior con un poco de azúcar para crear esa costra tan típica de las magdalenas.
  4. Horneamos a la tempratura indicada unos 10 minutos, comprobando antes de sacar los muffins del horno que estén bien cocidos, pinchando en el centro con un palillo.
  5. Dejamos templar sobre una rejilla antes de consumir, para no quemarnos.
** Si no tienes My Cook o un procesador similar de alimentos, puedes optar por mezclar todos los ingredientes con la batidora eléctrica normal o, incluso, mezclar los sólidos por un lado y los líquidos por otro. Después bastará con integrar unos con otros con una espátula, cuidando que no queden grumos.

Ya veis que son bien sencillas, una receta perfecta para que las personas que no pueden consumir leche sí puedan tomar bollería casera bien rica.

A tener en cuenta: esta bebida de soja en concreto, puede que por ser chocolateada, es mucho más dulce que la leche de vaca. Antes de rellenar los moldes de las magdalenas, te recomiendo que pruebes la mezcla para poder ajustar la cantidad de azúcar porque yo le puse algo más que la que indico en la receta y me quedaron pelín dulzonas para mi gusto.
Yo he usado la mitad de la harina integral porque me gusta así, pero podéis perfectamente usar solo harina "normal".

Y, a disfrutar de un desayuno o merienda #sinlactosa #sinlacteos.

lunes, 8 de junio de 2015

Ensalada de manzana con salsa de mango y curry

Para mí el verano, gastronómicamente hablando es sinónimo de helados y ensaladas. Podría alimentarme solamente a base de estas dos cosas durante los meses más calurosos del año porque ambos me vuelven loca a partes iguales.
Hoy hablamos de ensaladas, los helados están también ya en proceso en mi casa, pero los vamos a dejar para otro momento. Y eso, ¿por qué? Porque por terecer verano consecutivo Rosilet nos ha retado a llenar la blogsfera de ensaladas. Ensaladas de todo tipo para tener un amplio recetario y que nadie pueda decir que las ensaladas son aburridas, ¡por favor!



Yo tengo un problema grave: no soy capaz de concebir una ensalada sin queso. Puedo ponerle multitud de ingredientes, casi todos me gustan y casi todos le van bien a una ensaladita, pero si no lleva queso... me falta algo.
Y luego, otra cosa, me rechifla la combinación queso fuerte-nuez-manzana. Siendo así, ya sabéis de qué va mi ensalada esta vez, una deliciosa combinación de sabores y texturas que puede ser un primer plato de escándalo, una guarnición de lujo o una cena ligera espectacular. Vosotros decidís.

Ensalada de manzana y nueces con salsa de mango y curry

  • Lechuga.
    La variedad que más os guste. También podéis usar brotes o una bolsita de esas de mezcla de distintos tipos de lechugas.
    En esta ocasión, yo he usado una lechuga hoja de roble que hemos cultivado en nuestro propio huertito. Sin duda ninguna, las mejores lechugas que he probado. Además del orgullo de haberlas mimado nosotros mismos, saber que no llevan ningún tipo de químicos o pesticidas ¡es que están buenísimas!
  • 1/2 manzana
  • 4-5 nueces
  • queso curado a taquitos.
    El de esta ensalada es una variedad de cuyo nombre no puedo acordarme, que compramos en las calles de París, olá lá. Es ligeramente ahumado y está (de hecho, estaba) de rechupete.
  • Para el aliño yo elegí una salsa de mango y curry de Helmann's que venía en mi cajita Smile box. Muy suave, como a mí me gustan las salsas, muy rica.
    Si lo preferís, podéis usar un buen aceite de oliva.

  1. Lavamos y escurrimos bien la lechuga, especialmente si es de huerto; las de bolsa suelen venir ya lavaditas y listas para consumir.
  2. Partimos el queso a taquitos.
  3. Pelamos y troceamos las nueces
  4. Disponemos todo ello sobre el plato y, por último, pelamos y troceamos la manzana.
  5. Aliñamos al gusto.
Sencilla, ya lo veis, pero es una de mis favoritas por la combinación manzana-queso-nuez que ya os dije que me vuelve loca. Ideal para una cena ligera en las calurosas noches de verano. Por eso me pareció perfecta para la iniciativa #ponunaensalada que podéis cotillear pinchando en la imagen. Junto con la dulcísima Rossilet, vamos a crear un riquísimo recetario ensaladil.
Feliz y refrescante comienzo de semana.

viernes, 5 de junio de 2015

Pan de pipas {panificadora}

Hoy toca pan. Pan sencillo y richo hecho con la panificadora.
Esta receta no es nueva en absoluto. Por el contrario, es una de las que llevo haciendo desde el principio y, puesto que es un éxito asegurado en casa, he querido compartirla con vosotros.
De hecho puede que la hayáis visto en el blog, era de mis primeras entradas. Una de esas entradas que piden a gritos una renovación, tanto por sus espantosas fotos, como por la redacción de la misma. 
Y puesto que es un básico en casa, no podía demorarlo más, así que aproveché una de las últimas veces que lo hice para sacarle unas fotos.


Como siempre, os voy a explicar la receta bien detallada, pero os recomiendo que leáis la entrada especial dedicada a hacer pan con panificadora. Podéis hacerlo pinchando AQUÍ.

Receta de pan {integral} de pipas en panificadora

  • 180 ml. de agua
  • 1 chorro de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal
  • 150 gr. de harina de fuerza
  • 180 gr. de harina integral de trigo
  • 7 gr. de levadura fresca de panadero
  • 2 cucharaditas de semillas de girasol -las típicas pipas, de ahí el nombre del pan-
  • 1 cucharadita de semillas de sésamo
  • 1 cucharadita de semillas de lino


  1. Ponemos todos los ingredientes en la cubeta de la panificadora en el orden indicado.
    Os recuerdo que en la panificadora es conveniente echar primero los ingredientes líquidos y después lo sólidos. Si vamos a programar la máquina, procuraremos que la levadura no entre en contacto con el agua ni con la sal, por eso es mejor poner la harina encima de estos dos ingredientes haciendo de barrera y colocar la levadura en un bloque sobre la harina.
    Si la máquina se va a poner en funcionamiento inmediatamente, no es necesario tener esta precaución; incluso podrías disolver la levadura en el agua previamente pero no se os ocurra hacer esto si vais a usar la programación.
  2. Seleccionamos el programa de pan básico (suele ser el número 1), eligiendo el grado de tueste de la corteza que más nos guste. Dejamos que la máquina trabaje. 
  3. Cuando pite o dé el aviso, añadimos las semillas.
    En el caso de mi pani esto es mucho más fácil porque tiene un dispensador automático y ella solita se encarga de echar las semillas cuando toca, así que puedo dejar programado todo tipo de panes
  4. Una vez terminado el programa de horneado, desmoldamos el pan con cuidado y lo dejamos reposar sobre una rejilla.



Ya veis que hacer pan en casa con ayuda de la panificadora es bien sencillo y con ella siempre podemos disfrutar en casa de pan recién horneado.
A mí me gusta usar harinas integrales, pero podéis hacer este mismo pan usando harina "blanca" panificable (mitad harina de fuerza, mitad harina de todo uso) o la mezcla que más os guste.
También podéis variar la mezcla de semillas, cada una le dará un toque diferente al pan. A mí también me gustan mucho las semillas de amapola o las de calabaza, ¡a vuestro gusto!

Con este pan tendréis unas tostadas ideales para el desayuno de mañana o un bocata perfecto para la merienda de hoy, ¿te animas?



P.D. No te olvides de leer mis consejos para usar la panificadora: